¿Cómo ayudar a pacientes con COVID-19 a respirar sin respirador?

¿Cómo podemos ayudar a los pacientes con COVID-19 a respirar mejor sin usar un respirador?

La pandemia de COVID-19 ha puesto a prueba los sistemas de salud en todo el mundo. Uno de los mayores desafíos ha sido tratar a pacientes con dificultad respiratoria grave, un síntoma común en los casos más severos de la enfermedad. Afortunadamente, existen métodos no invasivos que pueden ayudar a estos pacientes a respirar mejor sin necesidad de conectarlos a un respirador artificial. Estos métodos, conocidos como soporte respiratorio no invasivo (NIRS, por sus siglas en inglés), incluyen dispositivos como la CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias), la BLPPV (ventilación con presión positiva de dos niveles) y la HFNCO (oxígeno de alto flujo por cánula nasal).


¿Por qué es importante el soporte respiratorio no invasivo?

Cuando los pulmones de un paciente con COVID-19 se inflaman, pueden tener dificultades para absorber suficiente oxígeno. Esto puede llevar a una condición llamada insuficiencia respiratoria aguda (ARF). Tradicionalmente, los pacientes con ARF grave eran conectados a un respirador artificial, un procedimiento invasivo que requiere sedación y tiene riesgos significativos. Sin embargo, los métodos no invasivos como la CPAP y la BLPPV han demostrado ser alternativas efectivas en muchos casos, evitando la necesidad de intubación y reduciendo los riesgos asociados.

Además, estos métodos son más seguros para el personal médico, ya que reducen la exposición a gotitas respiratorias que podrían contener el virus. Aunque al principio hubo preocupaciones sobre la posible dispersión del virus durante el uso de estos dispositivos, estudios recientes han demostrado que, con las medidas de control de infecciones adecuadas, el riesgo es mínimo.


¿Cómo funcionan estos dispositivos?

CPAP (Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias)

La CPAP es un dispositivo que aplica una presión constante en las vías respiratorias, ayudando a mantener los pulmones abiertos y mejorando la oxigenación. Se puede administrar a través de una mascarilla facial o un casco especial. Este último es preferido en pacientes con COVID-19 porque reduce la dispersión de gotitas y permite aplicar una presión más alta sin causar molestias.

BLPPV (Ventilación con Presión Positiva de Dos Niveles)

La BLPPV es similar a la CPAP, pero aplica dos niveles de presión: uno más alto durante la inhalación y otro más bajo durante la exhalación. Esto es especialmente útil para pacientes que tienen dificultades para eliminar el dióxido de carbono, como aquellos con enfermedades pulmonares crónicas.

HFNCO (Oxígeno de Alto Flujo por Cánula Nasal)

Aunque no es el foco principal de este artículo, la HFNCO es otra opción que proporciona oxígeno a un flujo más alto que los métodos tradicionales. Es útil en pacientes con insuficiencia respiratoria moderada y puede usarse junto con la CPAP o la BLPPV.


¿Qué dice la experiencia clínica?

Un análisis de 24 estudios que incluyeron a 2,159 pacientes con COVID-19 mostró que la CPAP y la BLPPV evitaron la intubación en el 55% y el 59% de los casos, respectivamente. Estos resultados variaron según la gravedad de la enfermedad y los protocolos de cada hospital. Además, la tasa de infección entre el personal médico en estos estudios fue del 5%, más baja que la reportada en otras situaciones durante la pandemia.

Ventajas del casco CPAP

El uso de cascos en lugar de mascarillas faciales tiene varias ventajas:

  1. Mayor seguridad: Reduce la dispersión de gotitas respiratorias.
  2. Mejor tolerancia: Los pacientes pueden soportar presiones más altas sin complicaciones.
  3. Mejor oxigenación: Se observan mejoras rápidas en los niveles de oxígeno en la sangre.

¿Cómo se decide cuándo usar estos dispositivos?

Indicaciones para iniciar CPAP

  1. Hipoxemia: Niveles bajos de oxígeno en la sangre.
  2. Dificultad respiratoria: Respiración rápida o uso de músculos accesorios para respirar.
  3. Pacientes de alto riesgo: Obesidad o enfermedades crónicas que aumentan el riesgo de complicaciones.

Indicaciones para iniciar BLPPV

  1. Fallo de la CPAP: Si el paciente no mejora con CPAP.
  2. Hipercapnia: Niveles altos de dióxido de carbono en la sangre.
  3. Ajustes personalizados: La presión se ajusta para evitar daños en los pulmones.

Monitoreo y escalada

Es importante monitorear a los pacientes cada hora para evaluar su respuesta al tratamiento. Si no hay mejoría o si el paciente empeora, puede ser necesario conectarlo a un respirador artificial.


¿Cómo se reducen los riesgos?

Prevención de lesiones pulmonares

Aunque los métodos no invasivos ayudan a reducir el esfuerzo respiratorio, es importante evitar que los pacientes respiren con demasiada fuerza, lo que podría dañar sus pulmones. Se recomienda ajustar los dispositivos para limitar el volumen de aire que entra en los pulmones.

Control de infecciones

  • Filtros virales: Se colocan en los dispositivos para evitar la dispersión del virus.
  • Cascos: Son preferidos en ambientes donde no hay salas de presión negativa.
  • Equipo de protección: El personal médico debe usar mascarillas N95, protectores faciales y batas.

¿Qué preguntas quedan sin responder?

Aunque los resultados son alentadores, todavía hay preguntas importantes que necesitan respuestas:

  1. Niveles óptimos de presión: ¿Cuál es la presión ideal para mejorar la oxigenación sin causar complicaciones?
  2. Momento de la intubación: ¿Cuándo es mejor conectar al paciente a un respirador?
  3. Resultados a largo plazo: ¿Cómo afecta el uso de estos dispositivos a la recuperación y la función pulmonar a largo plazo?

Se necesitan más estudios para responder estas preguntas y mejorar los protocolos de tratamiento.


Conclusión

El soporte respiratorio no invasivo ha demostrado ser una herramienta valiosa en el manejo de la insuficiencia respiratoria aguda causada por el COVID-19. Estos métodos no solo ayudan a evitar la intubación en muchos casos, sino que también protegen al personal médico. Sin embargo, es crucial que los médicos monitoreen cuidadosamente a los pacientes y estén preparados para escalar el tratamiento si es necesario.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001832

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