¿Cómo afectan el peso y los problemas metabólicos a las pacientes con cáncer de mama después de la quimioterapia?
El cáncer de mama es el tumor más común entre las mujeres en todo el mundo. En 2020, se diagnosticaron 2.3 millones de nuevos casos, lo que representa el 11.7% de todos los tipos de cáncer. En China, el número de casos y muertes por cáncer de mama ha aumentado cada año desde 2000. En 2015, se reportaron 304,000 nuevos casos y 70,000 muertes. La quimioterapia es un tratamiento clave para mejorar la supervivencia a largo plazo, pero también puede causar aumento de peso y problemas metabólicos, lo que podría afectar negativamente el pronóstico de las pacientes.
¿Qué descubrió el estudio?
Un estudio realizado en el Centro de Cáncer de Mama del Hospital de Cáncer de Beijing analizó los datos de 438 pacientes con cáncer de mama en etapas I a III que recibieron quimioterapia entre enero y diciembre de 2010. El seguimiento se realizó hasta agosto de 2020. Durante este tiempo, se registraron 49 muertes (11.19%) y 82 casos de recurrencia o metástasis (18.72%).
Cambios en el peso y el metabolismo durante la quimioterapia
El estudio mostró que la quimioterapia causó un aumento de peso significativo en las pacientes. De 422 pacientes con registros completos de peso, 302 (71.6%) mantuvieron su peso estable, 30 (7.1%) perdieron más del 5% de su peso, y 90 (21.3%) aumentaron más del 5% de su peso. El peso promedio aumentó de 63.73 kg al diagnóstico a 64.44 kg después de la quimioterapia. El índice de masa corporal (IMC) promedio también subió de 24.93 kg/m² a 25.23 kg/m². Además, el porcentaje de pacientes con sobrepeso u obesidad aumentó del 46.4% al 51.2%.
Los problemas metabólicos también fueron comunes. Al inicio, 277 pacientes (63.3%) tenían trastornos metabólicos, y después de la quimioterapia, este número aumentó a 321 (73.3%). El número de pacientes con tres o más problemas metabólicos subió de 56 (12.8%) a 74 (16.9%). Indicadores específicos, como los niveles altos de triglicéridos (TG) y los niveles bajos de colesterol HDL (el colesterol «bueno»), aumentaron significativamente después de la quimioterapia. Por ejemplo, el porcentaje de pacientes con niveles altos de TG subió del 32.1% al 53.5%, y aquellos con niveles bajos de HDL aumentaron del 6.8% al 17.2%.
Impacto en la supervivencia y el pronóstico
Las tasas de supervivencia general (OS) a 1, 3, 5 y 10 años fueron del 97.5%, 94.0%, 91.9% y 88.4%, respectivamente. El tiempo promedio de supervivencia fue de 109.29 meses. Sin embargo, las categorías de IMC y los cambios de peso no afectaron significativamente la supervivencia. En cambio, los problemas metabólicos, especialmente los niveles bajos de HDL al diagnóstico, tuvieron un impacto negativo en la supervivencia. Las pacientes con niveles bajos de HDL al diagnóstico tuvieron un tiempo de supervivencia más corto en comparación con aquellas con niveles normales. Un análisis de regresión de Cox confirmó que los niveles bajos de HDL al diagnóstico eran un factor de riesgo independiente para la supervivencia, con un índice de riesgo (HR) de 2.775.
Además, los problemas metabólicos después de la quimioterapia se identificaron como factores de riesgo para un peor pronóstico. Las pacientes con trastornos metabólicos después de la quimioterapia tuvieron una mayor probabilidad de recurrencia o metástasis, con una razón de probabilidades (OR) de 1.514. Los niveles bajos de HDL al diagnóstico también se asociaron con un mayor riesgo de muerte, con un OR de 4.010.
¿Qué significa esto para las pacientes con cáncer de mama?
Los resultados de este estudio resaltan la relación compleja entre el peso, la salud metabólica y el pronóstico del cáncer de mama. Aunque la quimioterapia es esencial para mejorar las tasas de supervivencia, también puede causar aumento de peso y empeorar los problemas metabólicos, lo que puede afectar negativamente los resultados de las pacientes. El estudio subraya la importancia de monitorear y manejar la salud metabólica en las pacientes con cáncer de mama que reciben quimioterapia.
El aumento de peso y el IMC observados en este estudio son consistentes con investigaciones previas, que han mostrado que el aumento de peso durante la quimioterapia es un problema común entre las pacientes con cáncer de mama. Sin embargo, el impacto del aumento de peso en la supervivencia y el pronóstico sigue siendo controvertido. Algunos estudios han encontrado que el aumento de peso está asociado con peores resultados, mientras que otros, incluido este estudio, no encontraron un efecto significativo. Esta discrepancia puede deberse a diferencias en las poblaciones estudiadas, los períodos de seguimiento y las metodologías.
Los problemas metabólicos, especialmente los niveles bajos de HDL, surgieron como predictores importantes de un peor pronóstico en este estudio. Los niveles bajos de HDL están asociados con un perfil tumoral más agresivo y un aumento de la inflamación, lo que puede promover la progresión y la metástasis del cáncer. Los hallazgos del estudio coinciden con investigaciones previas que han identificado el síndrome metabólico y sus componentes como factores de riesgo para la recurrencia y la mortalidad del cáncer de mama.
El estudio también identificó otros factores clínicos que influyeron en la supervivencia, como el estado menopáusico, el estado de los ganglios linfáticos y el estado del receptor de estrógeno (ER). Las pacientes posmenopáusicas, aquellas con ganglios linfáticos positivos y aquellas con estado negativo de ER tuvieron peores resultados de supervivencia. Estos hallazgos son consistentes con la literatura más amplia sobre el pronóstico del cáncer de mama.
Limitaciones y futuras investigaciones
Este estudio tiene varias limitaciones. El diseño retrospectivo y la dependencia de los registros hospitalarios pueden haber introducido sesgos y limitado la disponibilidad de datos detallados sobre la distribución de la grasa corporal y otros indicadores metabólicos. Además, el período de seguimiento para los cambios de peso fue relativamente corto, lo que puede haber afectado la capacidad para detectar impactos a largo plazo en la supervivencia y el pronóstico.
Las investigaciones futuras deberían centrarse en estudios prospectivos con períodos de seguimiento más largos para comprender mejor los patrones de cambios de peso y las alteraciones metabólicas durante la quimioterapia. Incluir medidas más completas de la obesidad, como la circunferencia de la cintura y la distribución de la grasa corporal, podría proporcionar información adicional sobre la relación entre la salud metabólica y los resultados del cáncer de mama. Además, se deberían explorar intervenciones para manejar el peso y la salud metabólica durante la quimioterapia para mejorar el pronóstico de las pacientes.
Conclusión
La quimioterapia para el cáncer de mama está asociada con el aumento de peso y el empeoramiento de los problemas metabólicos, lo que puede afectar negativamente la supervivencia y el pronóstico de las pacientes. Aunque las categorías de IMC y los cambios de peso no afectaron significativamente la supervivencia en este estudio, los niveles bajos de HDL al diagnóstico y los problemas metabólicos después de la quimioterapia se identificaron como factores de riesgo importantes para resultados adversos. Estos hallazgos resaltan la necesidad de un monitoreo y manejo cuidadoso de la salud metabólica en las pacientes con cáncer de mama que reciben quimioterapia para mejorar su pronóstico a largo plazo.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001988
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