¿Cómo afectan las bacterias de la boca y el intestino al corazón? Un vistazo a la relación entre la microbiota y la enfermedad coronaria
La enfermedad coronaria (EC) es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Se produce cuando se acumulan placas de grasa en las arterias del corazón, lo que reduce el flujo sanguíneo y puede provocar ataques cardíacos. Recientemente, los científicos han descubierto que las bacterias que viven en nuestra boca y en el intestino podrían tener un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad. ¿Cómo es posible que algo tan pequeño como una bacteria afecte al corazón? Este artículo explora la relación entre la microbiota (el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo) y la enfermedad coronaria, y cómo estos cambios podrían ayudarnos a detectar y tratar la enfermedad de manera más precisa.
¿Qué es la disbiosis y cómo se relaciona con el corazón?
La disbiosis es un desequilibrio en la composición de las bacterias que viven en nuestro cuerpo. En condiciones normales, estas bacterias nos ayudan a digerir los alimentos, a protegernos de infecciones y a mantener nuestro sistema inmunológico en equilibrio. Sin embargo, cuando este equilibrio se altera, puede desencadenar una serie de problemas, como inflamación, estrés oxidativo y cambios en el metabolismo. Estos factores, a su vez, pueden contribuir al desarrollo de la aterosclerosis (la acumulación de placas en las arterias) y, finalmente, a la enfermedad coronaria.
El estudio: cómo se investigó la relación entre microbiota y enfermedad coronaria
Para entender mejor esta relación, un grupo de investigadores realizó un estudio con 63 pacientes con enfermedad coronaria y 31 personas sanas. Los pacientes fueron divididos en tres grupos según el grado de estrechamiento de sus arterias coronarias: un grupo con estrechamiento leve (menos del 50%), un grupo con estrechamiento moderado o severo (más del 50%) y un grupo de control (personas sin enfermedad coronaria). Los científicos analizaron muestras de sangre, saliva y heces de todos los participantes para estudiar tanto las bacterias como los metabolitos (sustancias químicas producidas durante el metabolismo).
¿Qué encontraron en la boca y el intestino?
En primer lugar, los investigadores observaron la diversidad de las bacterias en la boca y el intestino. La diversidad se refiere a la cantidad y variedad de bacterias presentes. En la boca, no hubo diferencias significativas en la diversidad entre los grupos. Sin embargo, en el intestino, la diversidad fue mayor en el grupo de control que en los grupos con enfermedad coronaria. Esto sugiere que las personas con enfermedad coronaria podrían tener un desequilibrio en las bacterias intestinales.
Además, los investigadores identificaron algunas bacterias específicas que estaban más o menos presentes en los pacientes con enfermedad coronaria. Por ejemplo, en la saliva de los pacientes con estrechamiento leve, había más bacterias del género Mobiluncus y menos del género Tessaracoccus. En las heces, los pacientes con estrechamiento moderado o severo tenían más bacterias del género Desulfovibrio y Moraxella, y menos del género Ilumatobacter y Loktanella.
Los metabolitos: ¿qué nos dicen las sustancias químicas en la sangre?
Los metabolitos son pequeñas moléculas que se producen durante el metabolismo. Los investigadores encontraron que los pacientes con enfermedad coronaria tenían perfiles metabólicos diferentes a los del grupo de control. Por ejemplo, en los pacientes con estrechamiento leve, se identificaron 64 metabolitos diferentes, mientras que en los pacientes con estrechamiento moderado o severo, se encontraron 170 metabolitos diferentes.
Algunos de estos metabolitos, como el ácido 3-hidroxitetradecanedioico (3-HA) y la interleucina-6 (IL-6), están relacionados con la inflamación y el metabolismo de las grasas. Esto sugiere que la inflamación podría ser un mecanismo clave en el desarrollo de la enfermedad coronaria.
¿Cómo se relacionan las bacterias y los metabolitos?
Los investigadores también analizaron las correlaciones entre las bacterias y los metabolitos. Por ejemplo, en los pacientes con estrechamiento leve, las bacterias del género Mobiluncus en la saliva estaban positivamente correlacionadas con la IL-6 y el 3-HA, lo que sugiere que estas bacterias podrían estar contribuyendo a la inflamación. Por otro lado, las bacterias del género Tessaracoccus estaban correlacionadas con el N-arachidonoyl dopamine (N-ADA), una sustancia con propiedades antiinflamatorias.
En el intestino, las bacterias del género Fusicatenibacter estaban correlacionadas con la IL-6, mientras que las del género Intestinibacter estaban relacionadas con el N-ADA. Esto indica que las bacterias intestinales también podrían estar influyendo en la inflamación y el metabolismo de los pacientes con enfermedad coronaria.
Conclusiones: ¿qué significa todo esto?
Los resultados de este estudio sugieren que las bacterias de la boca y el intestino, junto con los metabolitos que producen, podrían estar jugando un papel importante en el desarrollo de la enfermedad coronaria. Mantener el equilibrio de estas bacterias y reducir la presencia de algunas específicas, como Mobiluncus, Fusicatenibacter, Desulfovibrio y Moraxella, podría ayudar a prevenir la inflamación y el progreso de la enfermedad.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que este estudio es preliminar y se realizó con un número limitado de participantes. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos y explorar cómo podrían aplicarse en la práctica clínica.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000002943