¿Cómo cuidar el hígado durante el tratamiento del cáncer de hígado?

¿Cómo cuidar el hígado durante el tratamiento del cáncer de hígado?

El cáncer de hígado es un problema de salud grave en China. Es el cuarto cáncer más común y el segundo en causar muertes. Un tipo de cáncer de hígado, llamado carcinoma hepatocelular (CHC), representa entre el 75% y el 85% de los casos. Lamentablemente, la supervivencia a cinco años es baja, solo del 12% al 13%. Muchos pacientes no pueden operarse al principio porque el cáncer está demasiado avanzado. Para estos casos, existe un tratamiento llamado «terapia de conversión». Este tratamiento combina medicamentos y terapias locales para reducir el tamaño del tumor y hacer posible la cirugía. Sin embargo, el estado del hígado es clave. Si el hígado no funciona bien, el tratamiento puede ser peligroso. Este artículo explica cómo cuidar el hígado durante este proceso.

¿Qué es la terapia de conversión?
La terapia de conversión es un enfoque que combina diferentes tratamientos. Incluye medicamentos que bloquean el crecimiento del tumor (antiangiogénicos) y otros que ayudan al sistema inmunitario (inhibidores de puntos de control inmunológico). También se usan terapias locales como la quimioembolización arterial transcatéter (TACE), la infusión de quimioterapia en la arteria hepática (HAIC), la ablación y la radioterapia. El objetivo es reducir el tamaño del tumor para que pueda ser operado.

¿Por qué es importante el hígado en este tratamiento?
El hígado es un órgano vital. Si no funciona bien, el cuerpo no puede tolerar los tratamientos. Muchos pacientes con cáncer de hígado ya tienen problemas hepáticos, como cirrosis o hepatitis. Además, los tratamientos pueden dañar el hígado. Por eso, es esencial evaluar y cuidar el hígado antes, durante y después del tratamiento.

¿Cómo se evalúa el hígado antes del tratamiento?
Antes de empezar, los médicos deben hacer una evaluación completa del hígado. Esto incluye:

  1. Manejo de las causas:

    • Si el paciente tiene hepatitis B o C, debe recibir tratamiento antiviral.
    • Si hay daño por alcohol, es necesario dejar de beber.
    • En casos de hígado graso, se recomienda controlar el peso y el azúcar en la sangre.
  2. Evaluación general de salud y nutrición:

    • Se usa una herramienta llamada Nutritional Risk Screening 2002 (NRS 2002) para identificar riesgos nutricionales. Si hay problemas, se realiza una evaluación más detallada.
  3. Evaluación de la cirrosis y la hipertensión portal:

    • Si el paciente tiene cirrosis pero está compensado, puede ser candidato para cirugía. Si no, se consideran otras opciones como TACE o radioterapia.
    • Se revisan las plaquetas y se hace una gastroscopia para evaluar la hipertensión portal.
  4. Pruebas de laboratorio:

    • Se miden enzimas hepáticas (ALT, AST), bilirrubina, albúmina y otros marcadores.
    • También se revisan los glóbulos blancos, la hemoglobina y las plaquetas.
  5. Función hepática:

    • Se usa una prueba llamada ICG-R15 (retención de verde de indocianina a los 15 minutos). Si el resultado es menor al 20%, el hígado está en buen estado para la cirugía.
    • También se usa la escala de Child-Pugh. Solo los pacientes con clase A pueden operarse.

¿Cómo se cuida el hígado durante el tratamiento?
Durante el tratamiento, es crucial monitorear el hígado constantemente.

  1. Terapias intervencionistas (TACE/HAIC):

    • Se debe mantener el puntaje de Child-Pugh menor a 7 (clase B).
    • Si hay aumento de las enzimas hepáticas, se usan protectores hepáticos como el ácido glicirrícico o la fosfatidilcolina.
  2. Radioterapia:

    • Antes de la radioterapia, el puntaje de Child-Pugh debe ser menor a 7.
    • Después del tratamiento, se debe monitorear el hígado durante tres meses porque el daño puede aparecer más tarde.
  3. Medicamentos sistémicos:

    • Con los inhibidores de puntos de control inmunológico, se evalúa el hígado cada tres semanas.
    • Con los inhibidores de tirosina quinasa, se revisa cada tres meses.
    • Si el puntaje de Child-Pugh supera 7, se suspende el tratamiento.
  4. Estrategias si el hígado no es suficiente:

    • Si el hígado restante es muy pequeño, se puede usar una técnica llamada ALPPS (ligadura de la vena porta y partición del hígado en dos etapas).
  5. Monitoreo general:

    • Se revisan regularmente la función hepática, renal y la coagulación.
    • Si hay problemas de bilis, se usan medicamentos como la S-adenosilmetionina (SAMe) o el ácido ursodesoxicólico.

¿Qué pasa después de la cirugía?
Después de la cirugía, el cuidado del hígado sigue siendo importante.

  1. Monitoreo postoperatorio:

    • Se revisan las enzimas hepáticas, la albúmina, la bilirrubina y las plaquetas.
    • Se usan modelos como el MELD (Model for End-Stage Liver Disease) para detectar fallas hepáticas tempranas.
  2. Apoyo nutricional:

    • Se continúa con las evaluaciones nutricionales y se proporciona una dieta adecuada.

¿Cómo ayuda el ejercicio físico?
El ejercicio aeróbico es una parte importante de la recuperación. Ayuda a mejorar la condición física y el bienestar psicológico.

Conclusión
El cuidado del hígado es esencial en el tratamiento del cáncer de hígado. Desde la evaluación inicial hasta el monitoreo continuo, cada paso es crucial para garantizar que el tratamiento sea seguro y efectivo. La medicina tradicional china puede ser útil, pero se necesitan más estudios para confirmar su papel.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000002950
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