¿Cómo ha cambiado el COVID-19 la forma en que tratamos el cáncer de piel?

¿Cómo ha cambiado el COVID-19 la forma en que tratamos el cáncer de piel?

La pandemia de COVID-19 ha revolucionado el mundo, afectando casi todos los aspectos de nuestras vidas. Un área que ha experimentado cambios significativos es la atención médica, especialmente para las personas que enfrentan el cáncer de piel. Con hospitales saturados y recursos redirigidos para combatir el virus, el manejo de condiciones como el melanoma y los cánceres de piel no melanoma (CCNM) se ha vuelto más desafiante. ¿Cómo se están adaptando médicos y pacientes a estas nuevas realidades? Exploremos las formas en que la atención del cáncer de piel ha evolucionado durante la pandemia.

El desafío del diagnóstico y tratamiento tardío

La detección temprana es crucial en el tratamiento del cáncer de piel. Los médicos suelen utilizar una herramienta especial llamada dermatoscopio para examinar manchas sospechosas en la piel. Sin embargo, durante la pandemia, muchas visitas y exámenes de rutina se pospusieron. Este retraso en el diagnóstico podría llevar a casos más avanzados de cáncer de piel en el futuro. Para abordar esto, los proveedores de atención médica han recurrido a la teledermatología, una forma de utilizar la tecnología para evaluar las condiciones de la piel de manera remota.

La teledermatología permite a los médicos evaluar lesiones cutáneas a través de fotos o videollamadas. Este método ayuda a priorizar casos urgentes y reduce la necesidad de visitas en persona. Por ejemplo, pacientes con psoriasis o condiciones crónicas de la piel como el eccema ahora pueden tener citas de seguimiento en línea. Incluso los pacientes con melanoma, que necesitan un monitoreo regular, pueden beneficiarse de este enfoque. Otra herramienta útil es la videodermatoscopia, que permite a los médicos examinar lesiones cutáneas en una pantalla sin contacto físico cercano. Esto es especialmente útil para lesiones faciales, donde el distanciamiento social es importante.

Manejo de los cánceres de piel no melanoma durante la pandemia

Los cánceres de piel no melanoma, como el carcinoma basocelular (CBC) y el carcinoma de células escamosas (CCE), son comunes, especialmente en adultos mayores. Estos pacientes también tienen un mayor riesgo de complicaciones graves por COVID-19. Durante el confinamiento, muchos tratamientos para estos cánceres se pausaron. Por ejemplo, la terapia fotodinámica (TFD), un tratamiento común para la queratosis actínica (una condición precancerosa de la piel), se suspendió temporalmente. En su lugar, los médicos confiaron en tratamientos tópicos como cremas y soluciones para ciertos pacientes.

Para casos más graves, como los CCE de crecimiento rápido o los CBC de alto riesgo, la cirugía siguió siendo una prioridad. Sin embargo, los tumores más pequeños o menos agresivos a menudo se pospusieron. Los médicos utilizaron factores como el tamaño, la ubicación y la tasa de crecimiento del tumor para decidir qué casos necesitaban atención inmediata. Se aconsejó a los pacientes que contactaran a sus médicos si notaban algún cambio en su piel.

Atención del melanoma en la era del COVID-19

El melanoma es una forma más agresiva de cáncer de piel que requiere un tratamiento inmediato. Durante la pandemia, las cirugías para melanomas invasivos continuaron, mientras que los casos menos urgentes se retrasaron. Se pidió a los pacientes que usaran mascarillas durante las visitas al hospital, y se recomendó la prueba de COVID-19 antes de cirugías mayores. Para el seguimiento, la telemedicina se convirtió en una herramienta clave. Los pacientes podían consultar a sus médicos en línea, reduciendo la necesidad de visitas hospitalarias.

Los tratamientos sistémicos, como la inmunoterapia o la terapia dirigida, también requirieron un manejo cuidadoso. Se aconsejó a los pacientes que ya estaban en estos tratamientos que no los detuvieran sin consultar a sus médicos. Para aquellos que comenzaban nuevos tratamientos, a menudo se recomendaba la prueba de COVID-19. Algunos tratamientos, como la inmunoterapia, pueden causar efectos secundarios que imitan los síntomas del COVID-19, como neumonía o colitis. Esto hizo crucial que los médicos monitorearan de cerca a los pacientes.

El papel de las terapias dirigidas

Para ciertos tipos de cáncer de piel, están disponibles terapias dirigidas. Estos medicamentos funcionan bloqueando vías específicas en las células cancerosas. Por ejemplo, dos fármacos llamados vismodegib y sonidegib se utilizan para tratar CBC localmente avanzados. Estos tratamientos pueden manejarse de forma remota, con médicos utilizando imágenes de alta resolución para rastrear el progreso. A diferencia de la inmunoterapia, los efectos secundarios de estos fármacos son menos propensos a confundirse con los síntomas del COVID-19. Si ocurren efectos secundarios, los médicos pueden ajustar la dosis o pausar el tratamiento.

Para pacientes con melanoma metastásico, a menudo se utilizan terapias dirigidas como los inhibidores de BRAF/MEK. Sin embargo, el impacto de estos tratamientos en el COVID-19 aún no está claro. Las pautas actuales sugieren pausar el tratamiento hasta que la infección se resuelva. Cada caso se evalúa individualmente para equilibrar los riesgos y beneficios.

Seguimiento y educación del paciente

El seguimiento regular es esencial para los pacientes con cáncer de piel. Durante la pandemia, muchos chequeos de rutina se pospusieron, pero los médicos enfatizaron la importancia de mantenerse conectados. Se recordó a los pacientes sus citas a través de llamadas telefónicas o correos electrónicos. Para aquellos con lesiones de crecimiento rápido o cambios, el acceso fácil a los departamentos de dermatología fue crucial. Los médicos generales también desempeñaron un papel clave en la identificación de manchas sospechosas y la derivación de pacientes para una evaluación adicional.

Se alentó a los pacientes con melanoma metastásico que estaban en inmunoterapia o terapia dirigida a no detener su tratamiento. Las consultas telefónicas o por correo electrónico ayudaron a asegurar que se mantuvieran en el camino correcto. Sin embargo, no hay pautas específicas para manejar a estos pacientes durante la pandemia. Los médicos confiaron en su experiencia y en las recomendaciones de organizaciones médicas para tomar decisiones.

Mirando hacia adelante: El futuro de la atención del cáncer de piel

La pandemia de COVID-19 ha resaltado la importancia de la flexibilidad y la innovación en la atención médica. La teledermatología ha demostrado ser una herramienta valiosa para manejar el cáncer de piel, reduciendo la necesidad de visitas en persona mientras se asegura que los pacientes reciban atención oportuna. A medida que avanzamos, la integración de la telemedicina, el cumplimiento de los protocolos de seguridad y el manejo individualizado de los pacientes seguirán siendo estrategias esenciales.

Aunque la pandemia ha introducido nuevos desafíos, también ha abierto la puerta a soluciones creativas. Al adoptar la tecnología y adaptarse a las circunstancias cambiantes, médicos y pacientes pueden seguir luchando contra el cáncer de piel de manera efectiva, incluso frente a una crisis sanitaria global.

Con fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000930

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