¿Cómo podemos evitar que los virus animales mortales infecten a los humanos?
El mundo enfrenta una nueva crisis de salud. Un virus llamado COVID-19 se ha propagado por todo el globo, causando enfermedades y muertes. Este virus no es el primero en saltar de animales a humanos. De hecho, es parte de una tendencia creciente. Durante las últimas dos décadas, varios virus han dado este salto, causando brotes que han costado vidas y miles de millones de dólares. ¿Por qué sigue sucediendo esto y qué podemos hacer para detenerlo?
¿Qué son los virus zoonóticos?
Los virus zoonóticos son gérmenes que se transmiten de animales a humanos. Muchos de estos virus comienzan en animales salvajes como murciélagos, aves o roedores. Luego pueden infectar a otros animales, como cerdos o camellos, antes de llegar a los humanos. Este proceso se llama «derrame» o «spillover». Una vez que un virus salta a los humanos, puede propagarse rápidamente, especialmente en áreas densamente pobladas.
El COVID-19 es el ejemplo más reciente. Los científicos creen que comenzó en murciélagos, luego pasó a otro animal, posiblemente un civeta o un pangolín, antes de infectar a los humanos. Historias similares explican otros brotes. Por ejemplo, el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en 2003 y el MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) en 2012 también comenzaron en murciélagos y se propagaron a través de otros animales.
¿Por qué están ocurriendo estos brotes con más frecuencia?
Varios factores facilitan que los virus animales infecten a los humanos. Un problema importante es la forma en que interactuamos con la vida silvestre. En muchas partes del mundo, las personas cazan, comercian y comen animales salvajes. Esto acerca a los humanos a animales que portan virus peligrosos.
Los mercados húmedos, donde se venden animales vivos para consumo, son especialmente riesgosos. Estos mercados son comunes en Asia y otras regiones. Los animales a menudo se mantienen en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Esto crea el ambiente perfecto para que los virus se propaguen. Por ejemplo, el brote de COVID-19 está vinculado a un mercado húmedo en Wuhan, China.
Otro factor es la destrucción de hábitats naturales. A medida que los bosques se talan para la agricultura o el desarrollo, los animales salvajes se ven obligados a acercarse a los asentamientos humanos. Esto aumenta las posibilidades de contacto y transmisión de virus.
¿Qué sucede cuando un virus salta a los humanos?
Cuando un virus pasa de animales a humanos, puede causar problemas graves. Algunos virus, como los que causan el resfriado común, son leves. Pero otros, como el COVID-19, el SARS y el MERS, pueden ser mortales. Estos virus pueden propagarse rápidamente, especialmente en ciudades con poblaciones densas.
Los científicos usan un número llamado R0 (pronunciado «R-cero») para medir la facilidad con que un virus se propaga. Un R0 de 1 significa que cada persona infectada transmite el virus a otra persona. Un R0 de 2 o 3 significa que el virus se propaga mucho más rápido. El COVID-19 tiene un R0 entre 2.2 y 2.7, que es más alto que el de la gripe pero más bajo que el del sarampión.
A veces, una sola persona puede propagar el virus a muchas otras. Esto se llama «superpropagación». Ocurrió durante los brotes de SARS y MERS y podría suceder también con el COVID-19. Identificar y aislar a los superpropagadores es clave para controlar los brotes.
¿Cómo podemos prevenir futuros brotes?
Detener los virus zoonóticos requiere acción en múltiples frentes. Un paso importante es regular el comercio y el consumo de animales salvajes. En enero de 2020, China prohibió la venta de carne de animales salvajes en respuesta al brote de COVID-19. Este es un buen comienzo, pero se necesita hacer más. Otros países deberían seguir el ejemplo y hacer cumplir reglas estrictas en los mercados de vida silvestre.
La educación también es crucial. Muchas personas comen animales salvajes porque creen que es saludable o un símbolo de estatus. Cambiar estas creencias puede reducir la demanda de carne de animales salvajes. Las campañas de salud pública pueden ayudar a las personas a comprender los riesgos de comer animales salvajes.
Proteger los hábitats naturales es otra estrategia clave. Al preservar los bosques y otros ecosistemas, podemos reducir el contacto entre humanos y vida silvestre. Esto no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también protege la biodiversidad.
Finalmente, los científicos deben seguir estudiando los virus zoonóticos. Comprender cómo se propagan y evolucionan estos virus puede ayudarnos a prepararnos para futuros brotes. Por ejemplo, los investigadores ya están trabajando en vacunas y tratamientos para el COVID-19.
¿Cuáles son los costos de los brotes zoonóticos?
Los brotes zoonóticos son costosos, tanto en términos de vidas como de dinero. El brote de SARS en 2003 costó a la economía global alrededor de $54 mil millones. El brote de MERS en Corea del Sur en 2015 costó a la industria turística del país $2.6 mil millones. El brote de Ébola en África Occidental en 2014 costó a Guinea, Liberia y Sierra Leona alrededor de $300 millones.
Se espera que el COVID-19 sea aún más costoso. El virus ha interrumpido el comercio global, cerrado negocios y tensionado los sistemas de salud. El impacto económico a largo plazo aún se desconoce, pero probablemente será significativo.
¿Qué podemos aprender del COVID-19?
El COVID-19 nos ha mostrado cuán vulnerables somos a los virus zoonóticos. También ha destacado la importancia de la cooperación internacional. Los países deben trabajar juntos para compartir información, recursos y estrategias para controlar los brotes.
Al mismo tiempo, los individuos pueden desempeñar un papel. Acciones simples como lavarse las manos, usar mascarillas y evitar lugares concurridos pueden ayudar a frenar la propagación de virus. Mantenerse informado y seguir las pautas de salud pública es esencial.
Conclusión
Los virus zoonóticos son una amenaza grave para la salud global. El COVID-19 es solo el ejemplo más reciente, pero no será el último. Para prevenir futuros brotes, debemos abordar las causas fundamentales de la transmisión zoonótica. Esto incluye regular el comercio de vida silvestre, proteger los hábitats naturales y educar al público. Al tomar estas medidas, podemos reducir el riesgo de nuevos virus y proteger tanto la salud humana como la animal.
Para fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000760