¿El desgarro excesivo en niños y adultos tiene la misma solución? Descubre cómo la cirugía de la válvula de Hasner puede ayudar
El desgarro excesivo, conocido como epífora, es un problema común que afecta tanto a niños como a adultos. Este síntoma suele ser causado por una obstrucción en el conducto nasolagrimal (CNL), el cual permite que las lágrimas drenen correctamente desde el ojo hasta la nariz. En los niños, esta obstrucción suele ser congénita, es decir, presente desde el nacimiento. En los adultos, en cambio, es más frecuente que sea adquirida debido a factores como infecciones, traumatismos o envejecimiento. Una de las áreas más comunes donde ocurre esta obstrucción es en la válvula de Hasner, una estructura membranosa ubicada al final del conducto nasolagrimal.
Durante años, los tratamientos tradicionales para esta condición han incluido el sondaje, la intubación con silicona, la dilatación con balón y la cirugía llamada dacriocistorrinostomía (DCR). Sin embargo, estos métodos no siempre son efectivos y pueden presentar complicaciones, como daños en los tejidos circundantes o la formación de pasajes falsos en el conducto. En los últimos años, una técnica quirúrgica novedosa ha ganado atención: la incisión de la válvula de Hasner. Este procedimiento, realizado bajo guía endoscópica, permite una intervención precisa y minimiza el trauma en los tejidos cercanos. Pero, ¿es igual de efectiva esta técnica en niños y adultos? Un estudio reciente busca responder esta pregunta.
El estudio: comparando resultados entre niños y adultos
El estudio analizó a 53 ojos de 52 pacientes que se sometieron a la incisión de la válvula de Hasner en el Hospital Tongren de Beijing entre octubre de 2016 y noviembre de 2019. Los pacientes se dividieron en dos grupos: un grupo pediátrico (23 ojos de 22 pacientes menores de 18 años) y un grupo de adultos (30 ojos de 30 pacientes mayores de 18 años). La edad de los pacientes varió desde los 4 meses hasta los 79 años, con una edad promedio de 25.2 años. En el grupo pediátrico, la mayoría de los pacientes (72.7%) tenían un año o menos, mientras que en el grupo de adultos, más de la mitad (53.3%) tenían entre 30 y 49 años.
Antes de la cirugía, todos los pacientes presentaban síntomas como desgarro excesivo y secreción mucopurulenta. Además, se realizó una tomografía computarizada con contraste (CT-DCG) para confirmar la obstrucción en la válvula de Hasner. La cirugía se llevó a cabo bajo anestesia general y consistió en hacer una incisión precisa en la válvula utilizando un electrodo especial. En algunos casos, se colocaron stents de silicona para mantener abierto el conducto. Después de la cirugía, los pacientes recibieron tratamiento con antibióticos y esteroides tópicos, así como lavados nasales con solución salina.
Resultados: ¿qué encontraron los investigadores?
El éxito de la cirugía se evaluó mediante dos medidas principales: la resolución completa del desgarro excesivo y la mejora en el drenaje del conducto nasolagrimal. En el grupo pediátrico, el 95.7% de los pacientes experimentaron una resolución completa de la epífora, mientras que en el grupo de adultos, este porcentaje fue del 90.0%. No hubo una diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos (P = 0.627). Además, la irrigación del conducto nasolagrimal mostró una mejora significativa en ambos grupos, con un 91.3% de éxito en niños y un 90.0% en adultos. Tampoco hubo diferencias significativas en esta medida (P = 0.663).
Otra medida importante fue la altura del menisco lagrimal (TMH, por sus siglas en inglés), que indica la cantidad de lágrimas acumuladas en el ojo. Antes de la cirugía, el TMH promedio era de 0.63 mm, pero después de la cirugía, disminuyó a 0.29 mm. En el grupo pediátrico, el TMH bajó de 0.58 mm a 0.21 mm, mientras que en el grupo de adultos, disminuyó de 0.64 mm a 0.31 mm. El número de pacientes cuyo TMH volvió al rango normal (0.23–0.40 mm) fue similar en ambos grupos, sin diferencias significativas (P = 0.561).
Complicaciones: ¿qué riesgos existen?
Las complicaciones fueron raras en ambos grupos. En el grupo pediátrico, solo hubo un caso de obstrucción recurrente, mientras que en el grupo de adultos, hubo tres casos de obstrucción recurrente y un caso de adherencia de la mucosa nasal. No se reportaron complicaciones graves o que pusieran en riesgo la vida de los pacientes. La frecuencia de complicaciones no difirió significativamente entre los grupos (P = 0.339).
Uso de stents de silicona: ¿influyen en los resultados?
El estudio también observó que los stents de silicona se utilizaron con más frecuencia en adultos (70.0%) que en niños (36.4%). Esto se atribuyó a la naturaleza más compleja de la obstrucción en adultos, como una mayor duración de la enfermedad o cirugías previas. Sin embargo, el éxito de la cirugía fue similar en pacientes con y sin stents, lo que sugiere que el uso de estos dispositivos no influyó significativamente en los resultados.
Conclusiones: ¿la edad importa?
Los resultados de este estudio indican que la incisión de la válvula de Hasner es una técnica efectiva para tratar la obstrucción del conducto nasolagrimal tanto en niños como en adultos. Las tasas de éxito, medidas por la resolución del desgarro excesivo, la mejora en el drenaje del conducto y la reducción del TMH, fueron comparables en ambos grupos. Esto sugiere que la edad no es un factor determinante en el resultado de esta cirugía.
Sin embargo, el estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, el grupo pediátrico tenía una mayor proporción de pacientes masculinos (63.64%) en comparación con el grupo de adultos (6.67%), lo que podría ser un factor de confusión. Además, el período de seguimiento fue relativamente corto, con un promedio de 6.75 meses. Un seguimiento más prolongado permitiría evaluar la eficacia a largo plazo de la cirugía. Finalmente, el tamaño de la muestra fue limitado, especialmente en el grupo pediátrico, lo que podría afectar la generalización de los resultados.
En resumen, la incisión de la válvula de Hasner es una opción prometedora para pacientes de todas las edades que sufren de desgarro excesivo debido a una obstrucción del conducto nasolagrimal. Este procedimiento ofrece altas tasas de éxito con pocas complicaciones, lo que lo convierte en una alternativa viable para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000001128