¿Es la quimioembolización arterial transcatéter seguida de cirugía la mejor opción para el cáncer de hígado?
El cáncer de hígado, conocido como carcinoma hepatocelular (HCC), es uno de los tipos de cáncer más comunes en el mundo. A pesar de los avances en su tratamiento, sigue siendo una enfermedad difícil de manejar. La cirugía para extirpar el tumor (resección quirúrgica, SR) es una opción común, pero no siempre es suficiente. Muchos pacientes experimentan que el cáncer regresa después de la cirugía. Esto ha llevado a los médicos a buscar terapias adicionales, como la quimioembolización arterial transcatéter (TACE), para mejorar los resultados. Sin embargo, el uso de TACE antes de la cirugía es un tema controvertido. ¿Realmente ayuda? ¿Qué pacientes podrían beneficiarse más? Este artículo explora estas preguntas y más.
¿Qué es el HCC y por qué es tan difícil de tratar?
El carcinoma hepatocelular (HCC) es un tipo de cáncer que se origina en las células del hígado. Es la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo. El principal problema es que, en muchos casos, el cáncer se detecta en etapas avanzadas, cuando ya no es fácil de tratar. Además, el hígado es un órgano vital, lo que complica las opciones de tratamiento. La cirugía para extirpar el tumor es una de las opciones más comunes, pero no siempre es efectiva a largo plazo. Muchos pacientes experimentan que el cáncer regresa después de la cirugía, lo que reduce las posibilidades de supervivencia.
¿Qué es la TACE y cómo funciona?
La quimioembolización arterial transcatéter (TACE) es un tratamiento que combina quimioterapia y embolización. En este procedimiento, los médicos insertan un catéter (un tubo delgado) en una arteria cerca de la ingle y lo guían hasta la arteria hepática, que suministra sangre al hígado. Luego, inyectan medicamentos de quimioterapia directamente en el tumor y bloquean el flujo sanguíneo hacia el tumor usando partículas pequeñas. Esto ayuda a matar las células cancerosas y reduce el tamaño del tumor.
La TACE se usa comúnmente como tratamiento paliativo para pacientes con HCC que no pueden someterse a cirugía. Sin embargo, algunos médicos también la usan antes de la cirugía para mejorar los resultados. La idea es que la TACE reduzca el tamaño del tumor y elimine las células cancerosas que podrían quedar después de la cirugía.
¿Puede la TACE antes de la cirugía mejorar los resultados?
Algunos estudios sugieren que la TACE antes de la cirugía puede mejorar las tasas de supervivencia. Por ejemplo, puede aumentar la cantidad de pacientes que logran una resección completa (R0), donde todo el tumor visible se elimina. También puede reducir el riesgo de que el cáncer regrese después de la cirugía. Además, la TACE puede destruir pequeños tumores o nódulos satélites que podrían no ser visibles en las imágenes, lo que ayuda a eliminar más células cancerosas.
Sin embargo, no todos los estudios están de acuerdo. Algunos sugieren que la TACE antes de la cirugía no mejora la supervivencia a largo plazo y, en algunos casos, incluso puede complicar la cirugía. Por ejemplo, la TACE puede causar adherencias alrededor del hígado, lo que dificulta la cirugía. También puede dañar el hígado y aumentar el riesgo de insuficiencia hepática. Además, retrasar la cirugía para realizar TACE puede permitir que el tumor crezca y se vuelva inoperable.
¿Qué pacientes podrían beneficiarse más de la TACE antes de la cirugía?
Dado que los resultados de la TACE antes de la cirugía son mixtos, es importante identificar qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse. Los estudios sugieren que la TACE es más efectiva en pacientes con tumores grandes (mayores de 5 cm) o en etapas avanzadas de HCC. Para estos pacientes, la TACE puede reducir el número y el tamaño de los tumores recurrentes después de la cirugía. Sin embargo, en pacientes con tumores pequeños o en etapas tempranas de HCC, la TACE puede no ser necesaria y podría incluso ser perjudicial.
Otro factor importante es la función hepática. Los pacientes con función hepática pobre deben evitar la TACE antes de la cirugía, ya que puede aumentar el riesgo de daño hepático. Además, algunos factores genéticos, como las mutaciones en el gen TP53, pueden influir en la efectividad de la TACE. Se necesita más investigación para entender cómo estos factores afectan los resultados del tratamiento.
¿Cuál es el mejor momento para realizar la cirugía después de la TACE?
El momento de la cirugía después de la TACE es crucial. Algunos estudios sugieren que realizar al menos dos sesiones de TACE antes de la cirugía puede mejorar los resultados. Sin embargo, otros estudios sugieren que repetir la TACE puede aumentar el riesgo de recurrencia del cáncer y complicar la cirugía. El intervalo óptimo entre la TACE y la cirugía debe equilibrar la seguridad de la cirugía, la efectividad de la TACE y el riesgo de que el cáncer regrese.
Los médicos deben considerar varios factores al decidir el momento de la cirugía, como el tamaño del tumor, el grado de embolización, la recuperación de la función hepática y los resultados de las evaluaciones preoperatorias.
¿Qué tan importante es la necrosis del tumor después de la TACE?
La necrosis (muerte) del tumor después de la TACE es un factor clave para predecir el pronóstico. Una necrosis completa del tumor está asociada con una mejor supervivencia sin recurrencia, mientras que una necrosis incompleta aumenta el riesgo de que el cáncer regrese. La deposición de lipiodol (un agente de contraste) en el tumor es un factor importante para determinar el grado de necrosis. Una necrosis subtotal (más del 90%) está relacionada con resultados favorables.
Sin embargo, la necrosis completa es poco común y ocurre en solo alrededor del 20% de los casos. Varios factores influyen en el grado de necrosis, como la carga tumoral, la biología del tumor, el régimen de TACE y la condición del paciente. Esto resalta la necesidad de planes de tratamiento personalizados.
¿Qué otras opciones de tratamiento están disponibles?
Además de la TACE convencional, existen otras opciones, como la TACE con micropartículas (mTACE). Este método utiliza partículas más pequeñas, como micropartículas de esponja de gelatina (GSMs) o micropartículas de polímero biocompatible (PLGA). La mTACE ha demostrado ser más efectiva que la TACE convencional en algunos estudios, ya que causa menos daño al tejido hepático normal y aumenta la necrosis del tumor. Además, puede desencadenar una respuesta inmune más fuerte contra el cáncer.
Otra consideración importante es la terapia antiviral en pacientes con HCC relacionado con el virus de la hepatitis B (VHB). La TACE puede reactivar el virus, lo que puede empeorar la función hepática. La terapia antiviral puede reducir este riesgo y mejorar la función hepática después de la TACE.
Conclusión
El uso de la TACE antes de la cirugía en el tratamiento del HCC sigue siendo un tema de debate. Si bien puede beneficiar a algunos pacientes, especialmente aquellos con tumores grandes o en etapas avanzadas, su efectividad depende de varios factores, como el grado de necrosis del tumor, el régimen de tratamiento y la condición del paciente. Identificar a los pacientes que tienen más probabilidades de beneficiarse y optimizar los protocolos de tratamiento es esencial para mejorar los resultados. A medida que las técnicas de TACE continúan evolucionando, se necesita más investigación para refinar su aplicación y mejorar su seguridad y eficacia en el tratamiento del HCC.
For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001767