¿Es posible revertir la fibrosis hepática? Descubre la evidencia y los desafíos

¿Es posible revertir la fibrosis hepática? Descubre la evidencia y los desafíos

La fibrosis hepática es un proceso de cicatrización en el hígado que ocurre cuando este órgano sufre daños crónicos. Durante años, se creía que la fibrosis, la cirrosis compensada y la cirrosis descompensada eran etapas irreversibles. Sin embargo, avances recientes en el tratamiento de enfermedades como la hepatitis B y C han demostrado que, en muchos casos, la fibrosis puede retroceder. Este artículo explora la evidencia científica detrás de la regresión de la fibrosis y los desafíos que aún persisten.

Introducción

El hígado es un órgano vital que realiza funciones esenciales, como filtrar toxinas y producir proteínas. Cuando sufre daños repetidos, como en casos de hepatitis crónica o consumo excesivo de alcohol, se activa un proceso de cicatrización llamado fibrosis. Tradicionalmente, se pensaba que este proceso era irreversible, pero estudios recientes sugieren que, si se elimina la causa del daño, la fibrosis puede disminuir.

Evidencia basada en biopsias hepáticas

La biopsia hepática sigue siendo el método más confiable para evaluar la fibrosis. En este procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido del hígado para analizarla bajo el microscopio. Estudios han demostrado que entre el 51% y el 88% de los pacientes con fibrosis causada por hepatitis B experimentaron una regresión después de un tratamiento antiviral prolongado. Lo mismo ocurre con la fibrosis causada por hepatitis C, que puede retroceder después de la eliminación del virus.

Los sistemas de clasificación tradicionales, como los puntajes Ishak y METAVIR, definen la regresión de la fibrosis como una disminución de al menos una etapa en la escala de fibrosis. Sin embargo, estos sistemas no capturan todos los detalles. Por ejemplo, el «complejo de reparación hepática» (HRC, por sus siglas en inglés) incluye características como la presencia de septos delgados y menos células inflamatorias. Recientemente, la «Clasificación de Beijing» introdujo el puntaje P-I-R, que evalúa si la fibrosis está predominantemente en regresión, es indeterminada o sigue progresando.

Métodos cuantitativos, como el área proporcional de colágeno (CPA) y qFibrosis, han confirmado la regresión de la fibrosis al medir la cantidad de colágeno y el grosor de los septos fibrosos. Estas técnicas han mostrado reducciones significativas en pacientes que lograron una respuesta viral sostenida (RVS) después del tratamiento para la hepatitis C.

Métodos no invasivos para evaluar la fibrosis

Aunque la biopsia es el estándar de oro, es un procedimiento invasivo, costoso y con riesgo de errores en la muestra. Por eso, se han desarrollado métodos no invasivos, como la medición de la rigidez hepática y los biomarcadores en sangre.

Medición de la rigidez hepática

La rigidez hepática se mide mediante una técnica llamada elastografía transitoria (ET). Estudios han demostrado que la rigidez disminuye significativamente en pacientes con hepatitis B y C después del tratamiento antiviral. Esta reducción ocurre rápidamente durante los primeros seis meses, seguida de una disminución más lenta. Sin embargo, la rigidez también puede disminuir debido a la reducción de la inflamación, no solo por la regresión de la fibrosis. Por eso, los cambios en la rigidez deben interpretarse con precaución.

Biomarcadores en sangre

Los biomarcadores en sangre, como el índice APRI y el FIB-4, se usan comúnmente para evaluar la fibrosis en pacientes con hepatitis C. Sin embargo, son menos efectivos para monitorear la mejoría en pacientes con hepatitis B. La reducción de estos biomarcadores a menudo está relacionada con la disminución de la inflamación, no con la regresión de la fibrosis.

El recuento de plaquetas también se ha utilizado para monitorear la mejoría de la fibrosis. Un aumento en las plaquetas se ha asociado con la regresión de la fibrosis en pacientes con hepatitis B y C. Otro biomarcador novedoso es la proteína WFA+-M2BP, que puede identificar etapas tempranas de fibrosis y monitorear cambios en pacientes con hepatitis B.

Desafíos en la regresión de la fibrosis

Restauración de la arquitectura del hígado

En casos avanzados de fibrosis y cirrosis, la estructura normal del hígado se distorsiona. Estudios han demostrado que la zonación metabólica (la organización de las células hepáticas) puede restaurarse en pacientes con cirrosis por hepatitis C después del tratamiento. Sin embargo, aún se necesitan más datos sobre la restauración completa de la arquitectura hepática.

Impacto en los resultados clínicos

La supresión del virus en hepatitis B y C está asociada con la regresión de la fibrosis y una mejora en los resultados clínicos, como una menor incidencia de cáncer de hígado y complicaciones. Sin embargo, los beneficios a largo plazo de la regresión de la fibrosis aún no están completamente claros.

Re-compensación en la cirrosis descompensada

Algunos pacientes con cirrosis descompensada pueden lograr la «re-compensación» después de un tratamiento efectivo, lo que significa que las complicaciones no reaparecen durante un período prolongado. Este fenómeno se ha observado en pacientes con cirrosis alcohólica y viral, pero su definición y estabilidad requieren más investigación.

Conclusión

La evidencia clínica e histológica respalda la posibilidad de revertir la fibrosis hepática e incluso la cirrosis después de eliminar la causa del daño. La biopsia hepática sigue siendo el método más confiable, pero los métodos no invasivos, como la medición de la rigidez y los biomarcadores, ofrecen información valiosa. Sin embargo, estos métodos deben interpretarse con precaución debido a factores como la inflamación. Se necesitan más investigaciones para comprender los beneficios a largo plazo de la regresión de la fibrosis.

For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000835

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