¿Es posible tratar la leucemia infantil tras trasplante de sangre cordón?

¿Es posible tratar la leucemia infantil que reaparece después de un trasplante de sangre del cordón umbilical?

La leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B) es un tipo de cáncer que afecta principalmente a niños y jóvenes. Para aquellos pacientes que no tienen un donante compatible, el trasplante de sangre del cordón umbilical (UCBT, por sus siglas en inglés) es una opción importante. Sin embargo, en muchos casos, la enfermedad reaparece después del trasplante, lo que representa un gran desafío. ¿Existe una solución para estos pacientes? Un estudio reciente ha explorado el uso de una terapia innovadora llamada células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T, por sus siglas en inglés) dirigida contra la proteína CD19, presente en las células cancerosas.

¿Qué es la terapia CAR-T y cómo funciona?

Las células CAR-T son una forma de inmunoterapia. En este tratamiento, se extraen células T (un tipo de glóbulo blanco) del paciente y se modifican en el laboratorio para que reconozcan y ataquen las células cancerosas. En este caso, las células CAR-T fueron diseñadas para reconocer la proteína CD19, que se encuentra en la superficie de las células de la LLA-B. Una vez modificadas, estas células se infunden de nuevo en el paciente para combatir el cáncer.

¿Quiénes participaron en el estudio?

Entre abril de 2018 y septiembre de 2019, se inscribieron 11 pacientes (3 mujeres y 8 hombres) con edades comprendidas entre 7 y 22 años. Todos habían experimentado una recaída de LLA-B después de un trasplante de sangre del cordón umbilical. Uno de los pacientes fue excluido debido a problemas en la fabricación de las células CAR-T, por lo que 10 pacientes recibieron el tratamiento.

¿Cómo se administró el tratamiento?

Antes de recibir las células CAR-T, los pacientes fueron sometidos a quimioterapia con fludarabina y cicophosphamide para preparar su cuerpo. Luego, se les infundió una dosis media de 1.245 millones de células CAR-T por kilogramo de peso. El intervalo entre la quimioterapia y la infusión de las células CAR-T fue de 7 días en promedio.

¿Cuáles fueron los resultados?

De los 10 pacientes tratados, 9 (90%) lograron una remisión completa sin enfermedad residual mínima (MRD, por sus siglas en inglés) después de la primera infusión de células CAR-T. Sin embargo, un paciente no respondió al tratamiento y falleció debido a una infección pulmonar grave.

La supervivencia libre de progresión (el tiempo sin que el cáncer empeorara) fue de 5 meses en promedio, y la supervivencia general fue de 17.1 meses. Tres pacientes (30%) mantuvieron la remisión hasta el final del seguimiento, que duró entre 5.8 y 32.7 meses.

¿Qué pasó con los pacientes que recayeron?

Seis pacientes (60%) experimentaron una recaída. En un caso, las células cancerosas ya no expresaban la proteína CD19, lo que sugiere que el cáncer había desarrollado una forma de evadir el tratamiento. En los otros cinco casos, las células cancerosas seguían expresando CD19, pero las segundas infusiones de células CAR-T no fueron efectivas.

¿Hubo efectos secundarios?

La mayoría de los pacientes experimentaron síndrome de liberación de citoquinas (CRS, por sus siglas en inglés), una reacción inflamatoria común después de la terapia CAR-T. Los síntomas incluyeron fiebre, presión arterial baja y problemas hepáticos. Un paciente desarrolló neurotoxicidad grave, con convulsiones recurrentes. Sin embargo, todos los efectos secundarios se manejaron con medicamentos como tocilizumab y glucocorticoides.

¿Qué aprendimos de este estudio?

Este estudio demostró que la terapia CAR-T dirigida contra CD19 puede ser efectiva para inducir la remisión en pacientes con LLA-B que recaen después de un trasplante de sangre del cordón umbilical. Sin embargo, la recaída sigue siendo un problema importante, especialmente cuando las células cancerosas pierden la expresión de CD19 o cuando las células CAR-T no persisten lo suficiente en el cuerpo.

¿Qué sigue?

Para mejorar los resultados, los investigadores sugieren explorar terapias combinadas que ataquen múltiples proteínas en las células cancerosas (por ejemplo, CD19 y CD22) o diseñar células CAR-T más duraderas. Además, se necesitan estudios más grandes para confirmar estos hallazgos y optimizar el tratamiento.

En conclusión, la terapia CAR-T representa una opción prometedora para los pacientes con LLA-B que recaen después de un trasplante de sangre del cordón umbilical. Aunque aún hay desafíos por superar, este enfoque abre nuevas esperanzas para aquellos que enfrentan esta enfermedad difícil de tratar.

For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001491

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