¿Es posible tratar la obesidad sin cirugía? Descubre la embolización bariátrica
La obesidad, definida como un índice de masa corporal (IMC) de 30 kg/m² o más, es un problema de salud global en aumento. Está asociada con enfermedades crónicas como diabetes, problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Los tratamientos tradicionales incluyen cambios en el estilo de vida (dieta y ejercicio), medicamentos, terapias endoscópicas y cirugía bariátrica. Sin embargo, para quienes no logran perder peso con estos métodos o no son candidatos para cirugía, las opciones son limitadas. Aquí es donde entra la embolización bariátrica (BAE, por sus siglas en inglés), un procedimiento mínimamente invasivo que ofrece una alternativa prometedora.
¿Cómo funciona la embolización bariátrica?
La BAE se enfoca en reducir el suministro de sangre al fondo gástrico, la parte del estómago donde se produce aproximadamente el 90% de la grelina, una hormona que estimula el apetito. Al bloquear la arteria gástrica izquierda (LGA) y, en menor medida, la arteria gastroepiploica (GEA), la BAE reduce la producción de grelina. Esto ayuda a controlar el apetito y, por lo tanto, el peso corporal. Las personas con obesidad a menudo no logran suprimir los niveles de grelina después de comer, lo que lleva a comer en exceso. La BAE aborda este problema al afectar las células que producen grelina, ofreciendo una nueva forma de manejar el peso.
Estudios iniciales en animales
El concepto de BAE se exploró primero en animales. Arepally y su equipo demostraron que los niveles de grelina podían alterarse significativamente al bloquear la arteria gástrica usando morruato de sodio. Estudios posteriores en cerdos y perros obesos apoyaron estos hallazgos, mostrando una disminución en los niveles de grelina y una mayor pérdida de peso o un menor aumento de peso en comparación con los grupos de control. Estos estudios sentaron las bases para investigaciones clínicas en humanos.
Investigaciones clínicas
Los datos clínicos sobre la BAE aún son limitados, pero los resultados iniciales son alentadores. Gunn y Oklu, así como Anton y su equipo, publicaron estudios retrospectivos en 2014 y 2015, respectivamente, reportando resultados positivos en términos de eficacia y seguridad. Luego, se realizaron tres estudios prospectivos, todos los cuales mostraron resultados prometedores a corto plazo.
Ensayos clínicos en curso
Actualmente, hay dos ensayos clínicos en curso centrados en la BAE, ambos con resultados preliminares publicados. El primero es el ensayo BEAT Obesity (Embolización Bariátrica de Arterias para el Tratamiento de la Obesidad), realizado por Weiss y su equipo en el Hospital Johns Hopkins en Estados Unidos. Este estudio incluyó a cinco pacientes con obesidad severa (cuatro mujeres y un hombre) con un IMC promedio de 43.8±2.9 kg/m². Los resultados mostraron que no hubo eventos adversos graves. A los 3 meses, se observó una pérdida de peso excesiva del 9.0%. Los niveles de grelina en sangre disminuyeron un 17.5% a los 3 meses, sugiriendo que la BAE es segura y potencialmente efectiva.
El segundo ensayo, realizado por Bai y su equipo en China, incluyó a cinco pacientes obesos con un IMC promedio de 38.1 kg/m². No se observaron eventos adversos graves. La pérdida de peso promedio a los 3, 6 y 9 meses fue de 8.28 kg, 10.42 kg y 12.90 kg, respectivamente. Los niveles de grelina disminuyeron un 40.83%, 31.94% y 24.82% en los mismos periodos. Este estudio también demostró la seguridad y eficacia potencial de la BAE.
Resultados actualizados y a largo plazo
Weiss y Teng presentaron resultados actualizados a 1 año en reuniones académicas internacionales en 2018. Los resultados intermedios de ambos ensayos mostraron resultados positivos en términos de seguridad y eficacia. En comparación con la cirugía bariátrica y las terapias endoscópicas, la BAE resultó en una menor pérdida de peso excesiva (hasta un 30% frente a un 10%), pero pareció ser más segura, con menos complicaciones. Sin embargo, se observó una ligera recuperación de peso al año en comparación con los 6 y 9 meses, lo que plantea la necesidad de repetir la embolización o usar tratamientos complementarios como bandas gástricas o medicamentos.
Preguntas clave y direcciones futuras
Varias preguntas clave deben abordarse antes de que la BAE se convierta en un tratamiento ampliamente aceptado para la obesidad. Primero, aún no está claro quién es el candidato ideal. Los pacientes en los ensayos BEAT Obesity y GET LEAN tenían un IMC de al menos 40 kg/m², mientras que el ensayo chino incluyó pacientes con un IMC de al menos 30 kg/m². Los resultados sugieren que la BAE podría ser más efectiva en pacientes obesos, pero no severamente obesos.
Segundo, el impacto de la BAE en la diabetes es un área de interés. Observaciones preliminares de los ensayos GET LEAN y BEAT Obesity mostraron un efecto clínicamente significativo en un paciente y una reducción general en los niveles de HbA1c, respectivamente. Se necesitan estudios más amplios para explorar este beneficio potencial.
Tercero, aún no se ha establecido una técnica estándar para realizar la BAE. Se han utilizado diferentes agentes embólicos y objetivos vasculares en estudios previos. La LGA es el objetivo más común, pero el ensayo BEAT Obesity también incluyó la GEA distal si era una fuente significativa de flujo sanguíneo al fondo gástrico. Establecer un procedimiento estandarizado será crucial para garantizar resultados consistentes.
Conclusión
La embolización bariátrica representa una opción mínimamente invasiva y prometedora para tratar la obesidad, especialmente para quienes no son candidatos para cirugía. Los ensayos clínicos iniciales han demostrado su seguridad y eficacia potencial, con una pérdida de peso significativa y una reducción en los niveles de grelina. Sin embargo, se necesita más investigación para abordar preguntas clave sobre la selección de pacientes, los resultados a largo plazo y el impacto en condiciones comórbidas como la diabetes. Establecer un procedimiento estandarizado y explorar tratamientos complementarios será esencial para optimizar los beneficios de la BAE. A medida que el campo continúa evolucionando, la BAE tiene el potencial de convertirse en una herramienta valiosa en la lucha contra la obesidad.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000155
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