¿Es posible una cirugía de aorta más segura? Una nueva técnica que podría cambiar el juego

¿Es posible una cirugía de aorta más segura? Una nueva técnica que podría cambiar el juego

La cirugía de la aorta sigue siendo uno de los mayores desafíos en medicina. Cada año, miles de personas son diagnosticadas con problemas graves en esta arteria principal, como desgarros (disección aórtica) o ensanchamientos anormales (aneurisma). Estos problemas pueden ser mortales si no se tratan a tiempo. Durante décadas, los cirujanos han utilizado un procedimiento conocido como «técnica de Sun clásica» para reemplazar la aorta dañada. Sin embargo, esta cirugía es compleja, requiere mucho tiempo y conlleva riesgos importantes. ¿Existe una alternativa más segura y eficiente? Un nuevo enfoque, llamado «técnica de Sun con ramas primero», está ganando atención. Este artículo explora cómo funciona esta técnica, sus posibles beneficios y lo que significa para los pacientes.

El problema: la complejidad de la cirugía de aorta

La aorta es la arteria más grande del cuerpo. Transporta sangre rica en oxígeno desde el corazón al resto del organismo. Cuando la aorta se daña, ya sea por un desgarro o un ensanchamiento, la cirugía es a menudo la única opción. La técnica de Sun clásica ha sido el estándar durante años. Este procedimiento implica reemplazar toda la aorta dañada usando un injerto (un tubo artificial) con cuatro ramas. Además, se coloca un «tronco de elefante» (un dispositivo de soporte) dentro de la aorta para estabilizarla.

Aunque efectiva, esta técnica es extremadamente complicada. Requiere el uso de una máquina de circulación extracorpórea (CEC), que toma el control del corazón y los pulmones durante la cirugía. Además, el cuerpo se enfría a temperaturas muy bajas para proteger los órganos. Este proceso, llamado «paro circulatorio profundo», aumenta el riesgo de complicaciones como sangrado excesivo, daño cerebral y fallo orgánico.

La solución: la técnica de ramas primero

La técnica de Sun con ramas primero busca simplificar este proceso. En lugar de reemplazar toda la aorta de una vez, los cirujanos primero reconstruyen las tres ramas principales de la aorta: la arteria innominada, la arteria carótida común izquierda y la arteria subclavia izquierda. Lo más importante es que esto se hace sin necesidad de usar la máquina de CEC en la mayoría de los casos. Esto reduce el tiempo de cirugía y puede disminuir el riesgo de complicaciones.

Este enfoque fue desarrollado en el Hospital Anzhen de Beijing, donde se ha utilizado en pacientes con desgarros y ensanchamientos de la aorta. Los resultados iniciales son prometedores, pero ¿cómo funciona exactamente esta técnica?

¿Cómo se realiza la técnica de ramas primero?

La cirugía comienza con anestesia general. Los cirujanos preparan un injerto en forma de Y, que se conectará a las ramas de la aorta. Luego, se colocan tubos (cánulas) en la arteria axilar derecha y la arteria femoral derecha para mantener el flujo sanguíneo. Con el corazón latiendo y sin usar la máquina de CEC, las tres ramas de la aorta se conectan al injerto en Y, ya sea de extremo a extremo o de extremo a lado.

Después de esto, se inicia la máquina de CEC conectándola a la aurícula derecha del corazón. Se selecciona un injerto para la aorta ascendente (la parte que sale del corazón) y se realiza la primera conexión. Cuando la temperatura del cuerpo baja a unos 28°C, se detiene el flujo a la arteria femoral, pero se mantiene el flujo a la arteria axilar derecha. Esto asegura que el cerebro siga recibiendo sangre durante el procedimiento.

Luego, se abre la aorta y se corta cerca de la arteria innominada. Se coloca un «tronco de elefante congelado» (un dispositivo de soporte) dentro de la aorta y se conecta al injerto ascendente. Finalmente, se restablece la circulación sanguínea completa y el corazón se reactiva después de eliminar el aire de los vasos.

Resultados iniciales: ¿qué tan efectiva es esta técnica?

En un estudio realizado en el Hospital Anzhen, 36 pacientes fueron tratados con la técnica de ramas primero entre julio de 2017 y diciembre de 2018. La mayoría eran hombres (86.1%) con una edad promedio de 51.8 años. El 72.2% tenía desgarros de la aorta, mientras que el 27.8% tenía ensanchamientos. Más de la mitad de los casos fueron emergencias.

Los resultados mostraron una tasa de mortalidad del 5.6% en los primeros 30 días después de la cirugía. Solo un paciente sufrió un infarto cerebral (2.8%), y dos pacientes desarrollaron parálisis temporal (5.6%). El tiempo promedio en la máquina de CEC fue de 172.4 minutos, y el tiempo promedio de pinzamiento de la aorta fue de 94.3 minutos. La temperatura más baja registrada fue de 27.0°C en la nasofaringe y 28.2°C en la vejiga.

Otras complicaciones incluyeron la necesidad de soporte renal (5.6%), sangrado que requirió volver al quirófano (8.3%), daño intestinal (2.8%) y síntomas psiquiátricos temporales (13.9%). Aunque estos números pueden parecer altos, son comparables o incluso mejores que los de la técnica de Sun clásica.

Comparación con la técnica clásica

La técnica de Sun clásica requiere cinco conexiones bajo CEC, lo que aumenta el tiempo de cirugía y el riesgo de complicaciones. En cambio, la técnica de ramas primero reduce el número de conexiones bajo CEC a tres. Además, mantiene el flujo sanguíneo al cerebro durante el paro circulatorio, lo que podría reducir el riesgo de daño cerebral.

Otra ventaja es la temperatura más alta durante el paro circulatorio. En la técnica clásica, el cuerpo se enfría a 25°C, pero en la técnica de ramas primero, la temperatura se mantiene alrededor de 28°C. Esto puede reducir el riesgo de problemas de coagulación y mejorar la recuperación postoperatoria.

Limitaciones y futuro

Aunque los resultados iniciales son alentadores, este estudio tiene limitaciones. Fue realizado en un solo centro con un número pequeño de pacientes, y no hubo seguimiento a largo plazo. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos y evaluar los resultados a largo plazo.

Conclusión

La técnica de Sun con ramas primero representa un avance importante en la cirugía de la aorta. Ofrece un enfoque más simple, con tiempos de cirugía más cortos y menos complicaciones. Aunque se necesita más investigación, esta técnica podría hacer que la cirugía de la aorta sea más segura y efectiva para los pacientes.

For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000564

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