¿Es seguro vacunarse contra el COVID-19 si tienes leucemia mieloide crónica?
La pandemia de COVID-19 ha afectado a millones de personas en todo el mundo. Para controlarla, las vacunas han sido la herramienta más efectiva. Pero, ¿qué pasa si tienes una enfermedad como la leucemia mieloide crónica (LMC)? ¿Es seguro vacunarse? Un estudio reciente en China buscó responder esta pregunta.
El problema: falta de información
La leucemia mieloide crónica (LMC) es un tipo de cáncer de la sangre. Los pacientes con LMC a menudo tienen sistemas inmunitarios debilitados debido a la enfermedad y a los tratamientos que reciben. Durante los ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19, estos pacientes no fueron incluidos. Esto generó dudas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas en personas con LMC. En China, donde hay seis vacunas disponibles, muchos centros de vacunación no recomiendan vacunar a pacientes con cáncer de la sangre, incluyendo a aquellos con LMC.
El estudio: una encuesta multicéntrica
Para llenar este vacío de información, un grupo de investigadores realizó una encuesta en nueve centros médicos de China. Participaron 335 pacientes con LMC que habían recibido la vacuna contra el COVID-19. Los pacientes completaron un cuestionario en línea que incluía preguntas sobre su salud, el tipo de vacuna que recibieron y cualquier efecto secundario que experimentaron.
Detalles de los pacientes y las vacunas
Todos los pacientes estaban en la fase crónica de la LMC, y el 89.3% tenía una respuesta molecular mayor o profunda, lo que significa que su enfermedad estaba bien controlada. La mayoría de los pacientes (80.5%) recibió la vacuna inactivada, que es un tipo de vacuna que utiliza virus muertos para generar una respuesta inmunitaria. El resto recibió otros tipos de vacunas. El 75.5% de los pacientes recibió una dosis, y el resto recibió dos dosis.
Efectos secundarios: ¿qué encontraron?
De los 335 pacientes, el 19.1% reportó algún efecto secundario después de la vacunación. El más común fue dolor en el lugar de la inyección, que afectó al 11% de los pacientes. Otros efectos incluyeron fatiga (3%), somnolencia (2.1%) y síntomas similares a los de la gripe (2.1%). Algunos pacientes también reportaron fiebre, dolor de cabeza, diarrea, mareos y dolor en las articulaciones. La mayoría de estos efectos fueron leves y duraron un día en promedio. Solo dos pacientes tuvieron síntomas moderados, pero ninguno experimentó efectos graves que requirieran hospitalización.
¿Quién tuvo más efectos secundarios?
Los investigadores analizaron si ciertos factores, como la edad o el tipo de tratamiento para la LMC, estaban relacionados con los efectos secundarios. Encontraron que los pacientes más jóvenes tuvieron más probabilidades de reportar efectos secundarios. Esto podría deberse a que su sistema inmunitario es más activo y responde con más fuerza a la vacuna. Sin embargo, no hubo diferencias significativas relacionadas con el tipo de vacuna o el tratamiento que los pacientes estaban recibiendo para la LMC.
Comparación con otros estudios
Estudios anteriores habían evaluado la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 en pacientes con LMC, pero con muestras más pequeñas. Por ejemplo, un estudio en Italia con 20 pacientes no reportó efectos secundarios graves. Otro estudio en el Reino Unido con 16 pacientes también encontró que la vacuna era segura. Este nuevo estudio es el más grande hasta la fecha, con 335 pacientes, y confirma que las vacunas son seguras para las personas con LMC.
Limitaciones del estudio
Aunque este estudio ofrece información valiosa, tiene algunas limitaciones. Primero, no incluyó a pacientes que habían fallecido, lo que podría haber afectado los resultados. Sin embargo, otros estudios no han reportado muertes relacionadas con la vacunación, lo que sugiere que este factor no tuvo un impacto significativo. Segundo, el número de pacientes que recibieron ciertos tipos de vacunas, como las de adenovirus o proteínas, fue pequeño, lo que limita las conclusiones sobre estas vacunas. Tercero, el estudio no analizó cómo la vacunación afectó el progreso de la LMC, lo que sería útil para futuras investigaciones.
Conclusión: vacunarse es seguro
Los resultados de este estudio sugieren que las vacunas contra el COVID-19 son seguras para los pacientes con leucemia mieloide crónica en fase crónica. La frecuencia de efectos secundarios fue similar a la observada en personas sanas, y no se reportaron efectos graves. Esto es una buena noticia para los pacientes con LMC y sus médicos, ya que confirma que la vacunación es una opción segura. Sin embargo, se necesitan más estudios para evaluar la seguridad a largo plazo, la efectividad y la capacidad de estas vacunas para generar anticuerpos protectores en pacientes con LMC.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001899
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