¿Fumar afecta el corazón? Descubre cómo el tabaco influye en las enfermedades coronarias
Las enfermedades del corazón siguen siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte en todo el mundo. Entre los factores de riesgo, el tabaquismo es uno de los más importantes y modificables. Aunque se sabe que fumar contribuye al desarrollo de la aterosclerosis (obstrucción de las arterias) a largo plazo, su impacto a corto plazo en el progreso de las lesiones coronarias y en los resultados clínicos sigue siendo menos claro. Un estudio reciente analizó cómo el estado de tabaquismo—no fumadores, exfumadores y fumadores activos—afecta la progresión de las lesiones coronarias no tratadas y los eventos cardiovasculares adversos en pacientes con enfermedad coronaria.
Diseño del estudio y población
El estudio incluyó a 1,255 pacientes (con 1,670 lesiones no tratadas) del Hospital Fuwai en Beijing. Todos los pacientes se sometieron a dos angiografías coronarias (un estudio que permite ver las arterias del corazón) con un intervalo de dos años. Las lesiones no tratadas se definieron como aquellas que no causaban síntomas de falta de riego sanguíneo en el momento de la primera angiografía. Los pacientes se dividieron en tres grupos según su estado de tabaquismo: no fumadores (431 pacientes), exfumadores (quienes dejaron de fumar antes o justo después de la primera angiografía; 482 pacientes) y fumadores activos (342 pacientes). Se excluyó a pacientes con cirugía de bypass previa, cáncer, problemas renales o seguimientos de más de dos años.
Se midieron parámetros como el porcentaje de estrechamiento de la arteria, la longitud de la lesión y el diámetro mínimo de la luz arterial en ambas angiografías. Se consideró progresión rápida de la lesión si:
- Había un aumento del 10% o más en el estrechamiento de una lesión existente (con un estrechamiento inicial del 30% o más).
- Había un aumento del 30% o más en el estrechamiento de una lesión con menos del 30% de estrechamiento inicial.
- Ocurría una oclusión total de cualquier lesión en el seguimiento.
Los eventos clínicos analizados incluyeron progresión rápida de la lesión, necesidad de revascularización (procedimiento para abrir la arteria), infarto de miocardio (ataque al corazón) relacionado con la lesión e infarto de miocardio por cualquier causa.
Características demográficas y clínicas
Los fumadores activos eran más jóvenes (54.8 ± 8.6 años frente a 58.3 ± 9.5 años en exfumadores y 60.3 ± 9.9 años en no fumadores) y en su mayoría hombres (95.6% frente a 96.3% en exfumadores y 49.2% en no fumadores). Los no fumadores tenían tasas más altas de hipertensión (72.9% frente a 65.8% en exfumadores y 58.8% en fumadores) y menor prevalencia de infarto de miocardio con elevación del segmento ST (un tipo grave de ataque al corazón) (9.0% frente a 16.4% en exfumadores y 15.2% en fumadores). Los marcadores de inflamación, como la proteína C reactiva (PCR) y el recuento de glóbulos blancos, estaban elevados en los fumadores en ambas angiografías.
Resultados angiográficos de las lesiones no tratadas
A nivel de las lesiones, los exfumadores mostraron un aumento menor en el porcentaje de estrechamiento de la arteria (2.7% [rango intercuartílico (RIC): 0.6–7.1%]) en comparación con los fumadores (3.5% [RIC: 0.9–8.9%]) y los no fumadores (3.4% [RIC: 1.1–7.7%]). Aunque no fue estadísticamente significativo, los exfumadores mostraron una tendencia a tasas más bajas de progresión rápida de la lesión (12.8% [80/625 lesiones] frente a 15.9% [92/578] en no fumadores y 16.9% [79/467] en fumadores) y necesidad de revascularización (10.4% [65/625] frente a 11.6% [67/578] y 11.8% [55/467]).
A nivel de los pacientes, los exfumadores tuvieron tasas numéricamente más bajas de progresión rápida (15.8% [76/482] frente a 20.6% [89/431] en no fumadores y 21.6% [74/342] en fumadores), necesidad de revascularización (13.1% [63/482] frente a 15.5% [67/431] y 15.5% [53/342]) y eventos relacionados con infarto de miocardio. Sin embargo, estas diferencias no alcanzaron significación estadística.
Análisis multivariable de los resultados clínicos
Después de ajustar por edad, sexo, antecedentes de infarto de miocardio, hipertensión, diabetes, colesterol LDL, PCR y velocidad de sedimentación globular, los fumadores activos tuvieron un riesgo tres veces mayor de infarto de miocardio por cualquier causa en comparación con los no fumadores (razón de riesgo [HR]: 3.00; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1.04–8.62). El estado de tabaquismo no predijo de forma independiente la progresión rápida de la lesión, la necesidad de revascularización o el infarto de miocardio relacionado con la lesión en los modelos ajustados.
Discusión e implicaciones
El estudio destaca dos hallazgos clave:
- Dejar de fumar frena la progresión del estrechamiento arterial: Los exfumadores mostraron una progresión más lenta del estrechamiento de las arterias en comparación con los fumadores activos y los no fumadores. Esto sugiere que dejar de fumar puede tener un efecto protector incluso en un período corto de seguimiento (menos de dos años). Este hallazgo respalda la idea de que dejar de fumar reduce la inflamación sistémica y la disfunción endotelial, dos factores clave en el desarrollo de la aterosclerosis.
- Fumar activamente aumenta el riesgo de infarto de miocardio: A pesar de tener tasas similares de eventos relacionados con las lesiones, los fumadores activos tuvieron un riesgo significativamente mayor de infarto de miocardio por cualquier causa. Esto probablemente se deba a la inestabilidad de las placas arteriales y los efectos protrombóticos del tabaco.
Limitaciones y direcciones futuras
El diseño retrospectivo del estudio y la población de un solo centro limitan la generalización de los resultados. La evaluación angiográfica, aunque estandarizada, no tiene la precisión de técnicas de imagen avanzadas como la tomografía de coherencia óptica, que permiten evaluar la morfología de las placas arteriales. Se necesitan estudios prospectivos más grandes que incluyan biomarcadores de inflamación e imágenes avanzadas para validar estos hallazgos.
Conclusión
Este estudio proporciona evidencia sólida de que dejar de fumar frena la progresión de las lesiones coronarias no tratadas y reduce el riesgo de infarto de miocardio por cualquier causa en pacientes con enfermedad coronaria. Estos hallazgos refuerzan la necesidad urgente de programas para dejar de fumar y políticas más estrictas de control del tabaco, especialmente en regiones con alta prevalencia como China. Los médicos deben priorizar el consejo para dejar de fumar como una parte fundamental de la reducción del riesgo cardiovascular.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000001024