¿La pérdida ósea anterior afecta los resultados de un reemplazo de disco cervical?
El reemplazo total de disco cervical (TDR, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una opción popular para tratar enfermedades degenerativas del disco cervical (CDDD). Este procedimiento permite mantener la movilidad del cuello y reduce el riesgo de daño en los segmentos adyacentes, en comparación con las fusiones vertebrales tradicionales. Sin embargo, como cualquier intervención quirúrgica, el TDR no está exento de complicaciones. Una de ellas es la pérdida ósea anterior (ABL, por sus siglas en inglés), un fenómeno que ha sido ampliamente estudiado en prótesis sin quilla, pero poco explorado en diseños con quilla, como el sistema Prestige LP. Este estudio es el primero en evaluar la incidencia y los efectos a largo plazo de la ABL en pacientes que recibieron este tipo de implante.
Diseño del estudio y características de los pacientes
El estudio se realizó en el Hospital de China Occidental, Universidad de Sichuan, e incluyó a 131 pacientes (65 hombres y 66 mujeres) que se sometieron a un TDR de un solo nivel con el sistema Prestige LP. Todos los pacientes fueron seguidos durante al menos 24 meses, con un promedio de 66 meses (rango: 60–120 meses). La edad media de los participantes fue de 43 años (rango: 26–63 años). Los niveles quirúrgicos fueron C3/4 (1 caso), C4/5 (11 casos), C5/6 (107 casos) y C6/7 (12 casos).
Para ser incluidos, los pacientes debían presentar síntomas de mielopatía (daño en la médula espinal) o radiculopatía (dolor por compresión de los nervios) que no mejoraban después de 12 semanas de tratamiento conservador. Se excluyó a personas con osteoporosis (pérdida severa de densidad ósea), inestabilidad espinal, cirugías cervicales previas, enfermedades inflamatorias o espondilosis grave. Todos los procedimientos fueron realizados por un mismo cirujano experto, siguiendo técnicas estandarizadas.
Evaluación radiográfica y clínica
La ABL se midió utilizando criterios radiográficos establecidos, definiéndose como la reabsorción ósea cerca del borde anterior del implante. Las evaluaciones incluyeron la curvatura cervical (ángulo de Cobb C2–C7), el rango de movimiento global (ROM; C2–C7), el ROM en el nivel quirúrgico, el hundimiento del implante (pérdida de altura ≥2 mm) y la degeneración del segmento adyacente (RASD, por sus siglas en inglés). La RASD se diagnosticó por la presencia de nuevos osteofitos (crecimientos óseos), estrechamiento del espacio discal o calcificación del ligamento longitudinal anterior.
Los resultados clínicos se midieron mediante la escala visual analógica (VAS) para el dolor de cuello y brazo, el Índice de Discapacidad Cervical (NDI) y las puntuaciones de la Asociación Ortopédica Japonesa (JOA).
Incidencia y patrones de la pérdida ósea anterior
A los 12 meses de seguimiento, la ABL se observó en el 61.8% de los pacientes (81/131), afectando al 50.8% de las placas terminales vertebrales (133/262). Curiosamente, la ABL apareció principalmente durante el primer año postoperatorio, lo que coincide con hallazgos previos en prótesis sin quilla. No hubo diferencias significativas entre los grupos con y sin ABL en cuanto a edad, nivel quirúrgico o tiempo de seguimiento.
Impacto en los resultados clínicos
A pesar de la alta incidencia de ABL, los pacientes reportaron mejoras significativas en sus síntomas después de la cirugía, y estos resultados se mantuvieron estables durante el seguimiento. Las puntuaciones de VAS para el dolor de cuello disminuyeron de 5.8–5.9 antes de la cirugía a 1.4–1.5 al final del seguimiento, mientras que las de VAS para el brazo bajaron de 5.8 a 0.6–0.7. El NDI mejoró de 21.9–22.3 a 5.7, y las puntuaciones JOA aumentaron de 12.0–12.1 a 16.0–16.1. Lo más importante es que no hubo diferencias entre los grupos en cuanto al alivio del dolor o la recuperación funcional en ningún momento. Estos hallazgos contradicen la idea de que la ABL está relacionada con dolor persistente o fallo del implante.
Resultados radiográficos e implicaciones biomecánicas
La curvatura cervical (C2–C7) aumentó significativamente en los pacientes con ABL en comparación con aquellos sin ABL a los 12 meses (16.5° vs. 13.3°) y al final del seguimiento (15.1° vs. 10.7°). Además, el ROM global (C2–C7) y el ROM en el nivel quirúrgico se preservaron mejor en los pacientes con ABL. Estas observaciones sugieren que la ABL podría ser una adaptación del hueso en lugar de un problema patológico. La movilidad preservada en los pacientes con ABL (ROM segmentario: 9.7° vs. 6.3°) apoya la hipótesis de que la redistribución del estrés contribuye al desarrollo de la ABL.
Tasas de complicaciones y seguridad a largo plazo
El hundimiento del implante ocurrió en 4 pacientes sin ABL y en 9 con ABL, mientras que la RASD se desarrolló en 10 pacientes sin ABL y en 18 con ABL. Las tasas de complicaciones fueron similares entre los grupos, lo que indica que la ABL no afecta negativamente el rendimiento del implante a largo plazo.
Mecanismos fisiopatológicos de la ABL
Este estudio cuestiona las teorías actuales sobre la causa de la ABL:
- Protección del estrés: Aunque es una explicación plausible en prótesis de articulaciones grandes, no explica la aparición temprana de la ABL (≤3 meses postoperatorios).
- Desgaste del material o reactividad inmunológica: Estos factores suelen causar inflamación alrededor del implante, no reabsorción localizada.
- Patrones de estrés biomecánico: Los análisis de elementos finitos del Prestige LP muestran una reducción en las concentraciones de estrés en la placa terminal anterior. Este ambiente de baja presión podría desencadenar la reabsorción ósea, lo que coincide con la correlación observada entre la ABL y la movilidad preservada.
Relevancia clínica y recomendaciones
Este estudio ofrece información valiosa sobre la ABL:
- La incidencia de ABL en prótesis con quilla (61.8%) es similar a la reportada en diseños sin quilla (50–70%), lo que sugiere que la geometría del implante no previene la reabsorción anterior.
- La ausencia de efectos clínicos negativos indica que la ABL es una adaptación radiográfica benigna, no una complicación. Los cirujanos deben centrarse en monitorear problemas como el hundimiento del implante o la formación de hueso heterotópico.
- Los pacientes con ABL mostraron una mejor preservación de la curvatura cervical y el ROM, lo que podría reflejar una distribución favorable de las cargas biomecánicas.
Limitaciones y futuras direcciones
Aunque este estudio tiene un seguimiento a largo plazo (hasta 10 años), su diseño de un solo centro y su enfoque en el Prestige LP limitan su generalización. Futuras investigaciones deberían:
- Comparar los patrones de ABL en diferentes diseños de implantes.
- Incluir imágenes avanzadas (tomografía computarizada o resonancia magnética) para cuantificar los cambios en la densidad ósea.
- Realizar estudios biomecánicos prospectivos que correlacionen la distribución del estrés con el desarrollo de la ABL.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001254
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