¿Por qué algunas bacterias son más peligrosas que otras? El caso del estreptococo del grupo B

¿Por qué algunas bacterias son más peligrosas que otras? El caso del estreptococo del grupo B

¿Sabías que algunas bacterias pueden ser más dañinas que otras, incluso si pertenecen a la misma familia? Este es el caso del Streptococcus agalactiae, también conocido como estreptococo del grupo B (EGB). Esta bacteria es común en el cuerpo humano, especialmente en el tracto vaginal y rectal de las mujeres embarazadas. Aunque muchas personas la portan sin problemas, en ciertos casos puede causar infecciones graves, especialmente en recién nacidos. ¿Qué hace que algunas cepas de esta bacteria sean más peligrosas que otras? La respuesta está en su capacidad para formar biopelículas (capas protectoras) y para invadir tejidos humanos.

El estreptococo del grupo B y sus variantes

El EGB es una bacteria que puede vivir en el cuerpo sin causar daño, pero en situaciones específicas, como durante el embarazo, puede volverse peligrosa. Existen diferentes tipos de EGB, clasificados según su estructura superficial. Uno de estos tipos, llamado «serotipo III» y perteneciente al grupo clonal 17 (CC17), es especialmente preocupante. Esta variante está asociada con infecciones graves en recién nacidos, como meningitis (inflamación del cerebro) y bacteriemia (infección en la sangre).

¿Cómo sobrevive y se propaga el EGB?

Para causar infecciones, el EGB necesita sobrevivir en el cuerpo humano y luego invadir tejidos. Una de las estrategias que usa es la formación de biopelículas. Estas son capas protectoras que la bacteria crea para adherirse a superficies, como las paredes de la vagina. Dentro de estas biopelículas, las bacterias están más protegidas contra el sistema inmunológico y los medicamentos.

En un estudio reciente, se compararon cepas de EGB del tipo CC17 con otras cepas menos peligrosas, como las del tipo CC23. Los resultados mostraron que el 85.71% de las cepas CC17 podían formar biopelículas, mientras que ninguna de las cepas CC23 lo hacía. Esto sugiere que la capacidad de formar biopelículas es una de las razones por las que el CC17 es más peligroso.

La invasión de tejidos: otro paso crucial

Además de formar biopelículas, el EGB necesita invadir células humanas para causar infecciones. Para estudiar esto, los investigadores infectaron células epiteliales vaginales (células que recubren la vagina) con diferentes cepas de EGB. Descubrieron que las cepas CC17 causaban más daño a estas células que las cepas CC23. Esto indica que el CC17 tiene una mayor capacidad para invadir tejidos, lo que facilita su propagación en el cuerpo.

El papel del sistema inmunológico

El sistema inmunológico es nuestra principal defensa contra las infecciones. Cuando el EGB entra en el cuerpo, ciertas células inmunitarias, como las células dendríticas, intentan capturar y destruir la bacteria. Sin embargo, las cepas CC17 parecen ser más resistentes a este proceso. En el estudio, las células dendríticas capturaron menos bacterias CC17 que CC23. Además, las cepas CC17 provocaron una mayor producción de una sustancia llamada interleucina 12 (IL-12), que está relacionada con la inflamación. Por otro lado, las cepas CC23 estimularon la producción de otra sustancia, el factor de crecimiento transformante beta 1 (TGF-β1), que ayuda a mantener la bacteria en estado de colonización sin causar daño.

¿Qué hace que el CC17 sea tan peligroso?

En resumen, las cepas CC17 del EGB son más peligrosas debido a su capacidad para formar biopelículas, invadir tejidos y resistir al sistema inmunológico. Estas características les permiten persistir en el cuerpo y causar infecciones graves, especialmente en recién nacidos. Por otro lado, las cepas CC23 tienden a mantenerse en estado de colonización sin causar daño, gracias a su interacción con el sistema inmunológico.

Futuras investigaciones y aplicaciones

Aunque este estudio ha arrojado luz sobre las diferencias entre las cepas de EGB, aún quedan muchas preguntas por responder. Por ejemplo, ¿qué mecanismos moleculares hacen que el CC17 sea más resistente al sistema inmunológico? ¿Podrían estas diferencias ser utilizadas para desarrollar tratamientos más efectivos? Las respuestas a estas preguntas podrían ayudar a prevenir y tratar las infecciones causadas por esta bacteria, especialmente en poblaciones vulnerables como los recién nacidos.

Conclusión

El estreptococo del grupo B es un ejemplo fascinante de cómo pequeñas diferencias entre cepas bacterianas pueden tener grandes impactos en la salud humana. Las cepas CC17, con su capacidad para formar biopelículas, invadir tejidos y resistir al sistema inmunológico, representan un desafío importante en la medicina. Comprender estos mecanismos no solo nos ayuda a entender mejor las infecciones bacterianas, sino que también abre la puerta a nuevas estrategias para combatirlas.

For educational purposes only.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001861

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