¿Por qué algunos niños nacen con pérdida auditiva severa? Un caso en una familia china
La pérdida auditiva es uno de los trastornos sensoriales más comunes en el mundo. Afecta a aproximadamente 1 de cada 1,000 recién nacidos, y en la mitad de estos casos, la causa es genética. Esto significa que el problema está en los genes, las instrucciones que determinan cómo funciona nuestro cuerpo. Más de 110 genes están relacionados con la pérdida auditiva no sindrómica (NSHL, por sus siglas en inglés), es decir, la pérdida de audición que no está asociada con otros síntomas o problemas de salud. Uno de estos genes es el TMC1 (canal similar a la membrana 1), que juega un papel clave en la audición.
¿Qué es el gen TMC1 y por qué es importante?
El gen TMC1 se encuentra en el cromosoma 9 y es esencial para el funcionamiento de las células ciliadas del oído interno. Estas células son como pequeños sensores que convierten las vibraciones del sonido en señales eléctricas que el cerebro puede entender. Cuando hay un problema en el gen TMC1, este proceso se interrumpe, lo que lleva a una pérdida auditiva neurosensorial, un tipo de sordera que afecta al oído interno.
En este estudio, los investigadores identificaron una nueva variante en el gen TMC1 en una familia china. Esta variante está relacionada con una pérdida auditiva severa desde el nacimiento.
¿Cómo se descubrió esta variante?
El caso comenzó con un niño de 2 años que nació con pérdida auditiva en ambos oídos. Sus padres, que no tienen problemas de audición, no tenían antecedentes familiares de sordera ni exposición a sustancias tóxicas que pudieran dañar el oído. Las pruebas auditivas mostraron que el niño tenía una pérdida auditiva profunda, lo que significa que no podía escuchar sonidos a menos que fueran extremadamente fuertes.
Los médicos realizaron varias pruebas, incluyendo tomografías computarizadas y resonancias magnéticas, para descartar problemas estructurales en el oído o el cerebro. Todos los resultados fueron normales, lo que sugirió que la causa podría ser genética.
El análisis genético: ¿qué encontraron?
Los investigadores utilizaron una técnica llamada secuenciación de alto rendimiento para analizar 129 genes relacionados con la sordera. Encontraron una variante en el gen TMC1, específicamente en el exón 20. Esta variante, llamada c.2002A>G, cambia una letra en el código genético, lo que podría afectar cómo se «lee» el gen.
Para confirmar este hallazgo, se realizó una prueba llamada secuenciación de Sanger, que mostró que el niño tenía dos copias de esta variante (una de cada padre), mientras que los padres solo tenían una copia cada uno. Esto significa que ambos padres son portadores de la variante, pero no tienen síntomas porque solo tienen una copia defectuosa del gen.
¿Cómo afecta esta variante al gen TMC1?
Los investigadores usaron herramientas bioinformáticas para predecir cómo esta variante podría afectar al gen. Descubrieron que podría cambiar la forma en que se «corta y pega» el ARN, una molécula que ayuda a traducir el código genético en proteínas. Para probar esto, realizaron un experimento llamado ensayo de minigen.
En este experimento, crearon versiones «normales» y «mutantes» del gen TMC1 y las introdujeron en células humanas. Luego, analizaron cómo se procesaba el ARN. En las células con la versión normal, el exón 20 se incluía correctamente. Pero en las células con la versión mutante, el exón 20 se saltaba por completo. Esto provoca un cambio en la estructura de la proteína, lo que la hace no funcional.
¿Qué significa esto para la audición?
La proteína TMC1 tiene seis dominios transmembrana, que son como puertas que permiten el paso de iones (partículas cargadas) en las células ciliadas del oído. Cuando el exón 20 se salta, la proteína se acorta y pierde estas «puertas». Sin ellas, las células ciliadas no pueden convertir las vibraciones del sonido en señales eléctricas, lo que lleva a la pérdida auditiva.
¿Qué tan grave es esta variante?
Según las guías de la ACMG/AMP (Asociación de Genética Médica y Patología Molecular), esta variante se clasifica como «probablemente patógena». Esto significa que hay evidencia sólida de que causa la enfermedad. Entre los criterios utilizados están:
- La variante no se encuentra en bases de datos de población.
- El niño tiene dos copias de la variante, mientras que los padres solo tienen una.
- El ensayo de minigen mostró que la variante afecta el procesamiento del ARN.
Esta es la 19ª variante en el gen TMC1 reportada en poblaciones chinas con pérdida auditiva. En general, las mutaciones en TMC1 causan una pérdida auditiva severa desde el nacimiento, como en este caso. Sin embargo, algunas mutaciones pueden causar una pérdida auditiva progresiva que aparece más tarde en la vida.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Este estudio no solo identifica una nueva variante en el gen TMC1, sino que también refuerza la importancia de este gen en la pérdida auditiva hereditaria. Además, muestra cómo las pruebas genéticas y los ensayos de minigen pueden ayudar a diagnosticar y entender mejor estas enfermedades.
Aunque aún no hay cura para la pérdida auditiva causada por mutaciones en TMC1, conocer la causa exacta puede ayudar a las familias a tomar decisiones informadas sobre su salud y a acceder a terapias futuras.
Conclusión
La variante c.2002A>G en el gen TMC1 es una nueva causa de pérdida auditiva severa desde el nacimiento en una familia china. Este estudio destaca la importancia de las pruebas genéticas y los ensayos funcionales para entender cómo las mutaciones afectan al cuerpo. Cada descubrimiento acerca de los genes relacionados con la audición nos acerca un paso más a mejores tratamientos y una vida mejor para las personas afectadas.
DOI: https://doi.org/10.1097/CM9.0000000000001966
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