¿Por qué algunos niños tienen mayor riesgo de infecciones hospitalarias mortales?
Imagina a un niño hospitalizado por una enfermedad rutinaria, solo para enfrentar una nueva amenaza: una infección que resiste a casi todos los antibióticos. Estas infecciones, causadas por bacterias resistentes a los medicamentos llamadas CRE (Enterobacterias resistentes a carbapenémicos), son raras pero mortales. Aunque los adultos suelen ser los protagonistas de los titulares sobre la resistencia a los antibióticos, los niños son igualmente vulnerables, aunque mucho menos estudiados. ¿Qué hace que los niños en los hospitales sean más propensos a contraer estos “superbacterias”? ¿Y pueden los médicos encontrar formas de detenerlas?
La amenaza oculta en los hospitales
Las CRE son una familia de bacterias que se encuentran naturalmente en el intestino. La mayoría son inofensivas, pero cuando se propagan al torrente sanguíneo, los pulmones u otros órganos, pueden volverse mortales. Lo que hace peligrosas a las CRE es su resistencia a los carbapenémicos, un grupo de antibióticos de “último recurso”. Cuando estos fármacos fallan, las opciones de tratamiento se reducen, aumentando el riesgo de enfermedad grave o muerte.
Durante más de una década, médicos en China estudiaron a 51 niños con infecciones por CRE en un importante hospital pediátrico. Compararon estos casos con 102 niños con infecciones similares causadas por bacterias que podían ser tratadas con antibióticos estándar. ¿Su objetivo? Descubrir por qué algunos niños contraen CRE y cómo protegerlos.
¿Quién tiene mayor riesgo?
El estudio reveló varios factores que ponen en peligro a los niños:
- Uso reciente de antibióticos: Los niños tratados con cefalosporinas de tercera generación (una clase de antibióticos fuertes) o inhibidores de beta-lactamasa/beta-lactam (otro tipo de antibiótico) tenían mayores riesgos de CRE. Estos fármacos pueden eliminar las bacterias “buenas” del intestino, permitiendo que las cepas resistentes a los medicamentos prosperen.
- Dispositivos médicos invasivos: Los respiradores (ventilación mecánica), los catéteres urinarios (tubos para drenar la orina) y las líneas intravenosas (catéteres venosos centrales) rompen las barreras naturales del cuerpo, permitiendo que las CRE entren al torrente sanguíneo.
- Estancias en la UCI: Los niños en cuidados intensivos enfrentaban mayores riesgos, probablemente debido a las frecuentes intervenciones médicas y a sistemas inmunológicos debilitados.
- Cirugía o esteroides: Los procedimientos o medicamentos que suprimen la inmunidad hacen que las infecciones sean más difíciles de combatir.
“Estos riesgos no son exclusivos de los niños”, dice un investigador, “pero los niños son más pequeños, con sistemas inmunológicos en desarrollo. Un dispositivo simple como un catéter puede tener consecuencias mayores”.
¿Cómo se propagan las CRE en los hospitales?
Las CRE prosperan en entornos de atención médica. Se propagan a través de superficies contaminadas, herramientas médicas o manos no lavadas. Una vez dentro de un paciente, pueden compartir sus genes de resistencia con otras bacterias, como si pasaran una hoja de trucos para sobrevivir a los antibióticos.
Las pruebas mostraron que el 98% de las cepas de CRE en el estudio resistían a múltiples fármacos. El gen de resistencia más común, KPC-2, se encontró en el 74% de los casos. Otro gen, NDM-1, apareció en el 13%. Ambos genes producen enzimas que destruyen los carbapenémicos.
¿Algún antibiótico sigue siendo efectivo?
Los médicos probaron muestras de CRE contra más de 20 antibióticos. Solo tres funcionaron bien:
- Tigeciclina: 100% efectiva en pruebas de laboratorio. Sin embargo, rara vez se usa en niños menores de 8 años debido a efectos secundarios como la decoloración de los dientes.
- Amikacina: 91% efectiva, pero puede dañar los riñones o la audición.
- Levofloxacina: 75% efectiva, pero no está aprobada para la mayoría de los niños debido al riesgo de daño articular.
Esto deja a los médicos en un dilema. “Nos vemos obligados a usar fármacos que normalmente evitaríamos”, dice un especialista pediátrico. “El objetivo es salvar vidas ahora mientras prevenimos daños a largo plazo”.
Un rayo de esperanza: Terapia combinada
Cuando los antibióticos individuales fallaron, los médicos probaron mezclas de fármacos. Uno destacado fue la fosfomicina, un antibiótico más antiguo que interrumpe las paredes celulares bacterianas. Los ocho niños tratados con combinaciones de fosfomicina sobrevivieron. Aunque es prometedor, los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios.
¿Pueden los hospitales reducir los riesgos de CRE?
El estudio destaca dos estrategias clave:
- Gestión adecuada de antibióticos: Limitar el uso innecesario de fármacos de alto riesgo como las cefalosporinas.
- Uso más seguro de dispositivos: Retirar catéteres, líneas intravenosas o tubos de respiración lo antes posible para prevenir la entrada de bacterias.
Las medidas simples también importan: lavado estricto de manos, aislamiento de pacientes infectados y limpieza de superficies con productos a base de cloro.
Por qué los niños necesitan atención especial
Los niños no son simplemente adultos pequeños. Sus cuerpos procesan los fármacos de manera diferente, y muchos antibióticos no se prueban ni se aprueban para edades tempranas. Por ejemplo, la seguridad de la tigeciclina en niños sigue siendo incierta, lo que deja a los médicos sopesando riesgos versus beneficios.
“Cada año vemos más casos de CRE en niños”, señala un informe hospitalario. “Sin nuevos antibióticos o mejores pautas, estamos luchando con la mitad de las herramientas”.
El panorama general
Las infecciones por CRE están aumentando a nivel mundial. En EE. UU., ocurren 2 millones de infecciones resistentes a los antibióticos anualmente, causando 35,000 muertes. Aunque los casos de CRE en niños siguen siendo raros, su gravedad exige acción.
“La prevención es nuestra mejor arma”, dice un experto en enfermedades infecciosas. “Los hospitales deben proteger a los pacientes, especialmente a los niños, de riesgos evitables”.
Solo para fines educativos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001006