¿Por qué algunos pacientes con cáncer de estómago sufren infecciones después de la cirugía? Un nuevo estudio revela los riesgos clave
Imagínese someterse a una cirugía mayor para extirpar un tumor de estómago, solo para enfrentar una infección peligrosa durante la recuperación. Para 1 de cada 7 pacientes que se someten a una cirugía de cáncer de estómago, esta pesadilla se vuelve realidad. Las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) retrasan la curación, aumentan los costos e incluso ponen en riesgo la vida. Un estudio reciente en China investigó por qué ocurren estas infecciones y descubrió factores sorprendentes que los médicos y los pacientes no pueden ignorar.
Los peligros ocultos de las infecciones postoperatorias
La cirugía es el tratamiento principal para el cáncer de estómago, pero las infecciones en la herida quirúrgica o en tejidos más profundos afectan al 10-20% de los pacientes en todo el mundo. Estas infecciones no son solo contratiempos menores. Obligan a los pacientes a permanecer más tiempo en los hospitales, requieren antibióticos fuertes y aumentan el riesgo de complicaciones como la falla orgánica. A pesar de las prácticas modernas de higiene, las ISQ siguen siendo obstinadamente comunes. Los investigadores querían descubrir qué factores aumentan la probabilidad de infecciones y si algunos riesgos pueden reducirse.
Qué analizó el estudio
El estudio analizó a 590 pacientes con cáncer de estómago que se sometieron a una gastrectomía radical (cirugía para extirpar parte o todo el estómago) en un importante centro oncológico chino. Se rastreó a los pacientes para detectar infecciones que se desarrollaron dentro de los 30 días posteriores a la cirugía. Las infecciones se agruparon en tres tipos:
- Infecciones superficiales: Afectan la piel o el tejido graso.
- Infecciones profundas: Llegan al músculo o al tejido conectivo.
- Infecciones de órganos/espacios: Se extienden a órganos internos o cavidades corporales.
Los investigadores compararon a pacientes infectados y no infectados, examinando factores como la edad, los hábitos de salud, los detalles de la cirugía y los planes de recuperación.
Hallazgos clave: ¿Quién tiene mayor riesgo?
De los 590 pacientes, 84 (14.2%) desarrollaron infecciones. La mayoría fueron infecciones graves de órganos/espacios, incluyendo acumulación de líquido cerca de los pulmones (derrame pleural) o abscesos abdominales. Cuatro factores de riesgo principales destacaron:
1. Ser hombre
Los hombres tuvieron un riesgo de infección 2.5 veces mayor que las mujeres. Esto coincide con estudios anteriores, pero sigue siendo desconcertante. Las posibles razones incluyen diferencias biológicas en la respuesta inmune o tasas más altas de tabaquismo/consumo de alcohol en los hombres.
2. Gastrectomía total (extirpación completa del estómago)
La extirpación total del estómago duplicó el riesgo de infección en comparación con la extirpación parcial. Esto tiene sentido: cirugías más grandes significan más daño tisular, tiempos de operación más largos y reconexiones complejas del sistema digestivo.
3. Niveles bajos de albúmina después de la cirugía
La albúmina es una proteína en la sangre que ayuda a sanar los tejidos. Los pacientes con niveles muy bajos de albúmina (<30 g/L) al tercer día postoperatorio tuvieron casi el doble de riesgo de infección. La albúmina baja podría indicar mala nutrición o inflamación severa, ambas debilitan las defensas del cuerpo.
4. Usar nutrición intravenosa en lugar de comer
Los pacientes alimentados por vía intravenosa (nutrición parenteral total, o NPT) tuvieron el doble de riesgo de infección que aquellos que comieron normalmente. La NPT evita el intestino, lo que podría dañar las bacterias útiles y debilitar el sistema inmunológico.
Hallazgos sorprendentes sobre los antibióticos
Los médicos a menudo administran antibióticos antes de la cirugía para prevenir infecciones. Pero el estudio encontró una advertencia: usar antibióticos por más de 48 horas aumentó el riesgo de infección. El uso excesivo de antibióticos podría matar bacterias «buenas» que protegen contra gérmenes dañinos. El uso a corto plazo (24-48 horas) fue el más seguro.
¿Por qué importan estos riesgos?
Algunos riesgos, como ser hombre o necesitar una extirpación completa del estómago, no se pueden cambiar. Pero otros, como los planes de nutrición y el uso de antibióticos, están dentro del control de los médicos. Esto es lo que sugieren los hallazgos:
- Evitar el uso excesivo de la nutrición intravenosa: A menos que sea absolutamente necesario, los pacientes deberían comenzar a comer normalmente antes. El intestino necesita alimentos para mantenerse saludable y combatir infecciones.
- Monitorear los niveles de albúmina: La albúmina baja después de la cirugía podría ser una señal de advertencia temprana. Aumentar la ingesta de proteínas o usar suplementos de albúmina podría ayudar.
- Limitar los antibióticos: Seguir las pautas: los antibióticos funcionan mejor cuando se usan brevemente y en el momento adecuado.
Qué pueden hacer los pacientes
Mientras los médicos manejan la mayoría de los pasos para prevenir infecciones, los pacientes pueden:
- Dejar de fumar y beber antes de la cirugía (ambos debilitan la inmunidad).
- Discutir los planes de nutrición con su equipo de atención, favoreciendo la alimentación oral sobre las opciones intravenosas cuando sea posible.
- Preguntar sobre el momento de los antibióticos para asegurarse de que se usen de manera adecuada.
Limitaciones y próximos pasos
El estudio tuvo lagunas. No rastreó las dietas de los pacientes en detalle ni exploró tratamientos más nuevos para las infecciones. Investigaciones futuras podrían probar si corregir riesgos modificables, como los niveles de albúmina o el uso de NPT, reduce las tasas de infección.
Conclusión
Las infecciones quirúrgicas después de la cirugía de cáncer de estómago son complejas, pero no aleatorias. Al enfocarse en factores como la nutrición, las reglas de los antibióticos y el tipo de cirugía, los médicos y los pacientes pueden trabajar juntos para reducir los riesgos. Como señaló un investigador, «Pequeños cambios en la atención podrían salvar vidas y evitar sufrimientos innecesarios a los pacientes».
Para fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000860