¿Por qué el alivio del dolor durante el parto es tan bajo en China?

¿Por qué el alivio del dolor durante el parto es tan bajo en China?

El dolor durante el parto es una experiencia intensa para muchas mujeres. Sin embargo, en China, el uso de métodos para aliviar este dolor, como la analgesia (técnica para reducir el dolor), sigue siendo muy bajo. ¿Por qué ocurre esto y qué se puede hacer para mejorar la situación?

Contexto histórico y situación actual

El uso de la analgesia durante el parto en China comenzó en 1963, cuando el Dr. Guang-Bo Zhang realizó la primera epidural (inyección en la espalda para reducir el dolor) en el Hospital de la Universidad de Pekín. Aunque esta técnica se popularizó en otros países, como Estados Unidos, en China su adopción ha sido lenta.

En países desarrollados, más del 85% de las mujeres usan analgesia durante el parto. En China, la tasa es mucho más baja, especialmente en algunas regiones. Por ejemplo, en el noroeste del país, solo el 1.02% de las mujeres reciben analgesia. En otras áreas, como el este de China, la tasa es del 30.77%, pero sigue siendo inferior a la de muchos otros países.

Además, China tiene una tasa muy alta de cesáreas (cirugía para sacar al bebé) que no son médicamente necesarias. En 2010, el 46.2% de los partos fueron por cesárea, muy por encima del límite del 15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Esto muestra que muchas mujeres no tienen acceso a métodos para aliviar el dolor durante el parto vaginal.

Barreras principales para el uso de la analgesia

1. Percepciones y creencias culturales

Muchas personas en China creen que el dolor durante el parto es normal e inevitable. Esta idea, junto con la falta de información, hace que algunas mujeres y sus familias desconfíen de la analgesia. Temen que la epidural pueda debilitar las contracciones, prolongar el parto o dañar al bebé. Aunque estas preocupaciones no tienen base científica, son difíciles de superar sin campañas de educación adecuadas.

2. Falta de médicos especializados

China tiene una escasez grave de anestesiólogos (médicos que administran la analgesia). En 2015, había solo 0.5 anestesiólogos por cada 10,000 personas, muy por debajo del estándar global de 2.5. Además, muchos de estos médicos no tienen la formación necesaria para manejar complicaciones durante el parto, lo que reduce la confianza en el uso de la analgesia.

3. Problemas de coordinación entre médicos

La falta de colaboración entre los médicos que atienden el parto (obstetras, matronas y anestesiólogos) es otro obstáculo. Algunos obstetras prefieren métodos no médicos para aliviar el dolor, como ejercicios de respiración, y temen que la epidural pueda complicar el parto. Además, muchos hospitales no tienen políticas claras ni el equipo necesario para ofrecer analgesia de manera rutinaria.

4. Limitaciones financieras y del sistema de salud

En China, las cesáreas reciben un mayor reembolso que los partos vaginales, lo que incentiva a los hospitales a realizar más cirugías. Por otro lado, la analgesia no está cubierta por el seguro nacional, por lo que las mujeres deben pagar de su bolsillo. Esto desalienta su uso, especialmente en regiones con menos recursos.

Iniciativas del gobierno para mejorar la situación

El gobierno chino ha comenzado a tomar medidas para abordar estos problemas. En 2018, siete ministerios se comprometieron a aumentar el número de anestesiólogos a 160,000 para 2035. También se lanzó un plan piloto para promover el uso de la analgesia en más de 900 hospitales.

Además, se están realizando campañas de educación para informar a las mujeres y sus familias sobre los beneficios y la seguridad de la analgesia. También se han creado centros de formación para médicos y se están desarrollando protocolos estandarizados para mejorar la atención durante el parto.

Recomendaciones para un progreso sostenido

  1. Aumentar el número de médicos especializados: Es necesario formar más anestesiólogos, especialmente en áreas rurales donde la escasez es mayor.
  2. Mejorar la colaboración entre médicos: Los obstetras, matronas y anestesiólogos deben trabajar juntos para ofrecer una atención más coordinada y segura.
  3. Reformar las políticas de salud: La analgesia debería incluirse en el seguro nacional y se deberían crear códigos de facturación claros para facilitar su implementación.
  4. Educar al público: Campañas informativas pueden ayudar a disipar mitos y aumentar la confianza en la analgesia.

Conclusión

El bajo uso de la analgesia durante el parto en China es un problema complejo que requiere soluciones múltiples. Aunque las iniciativas recientes son un paso en la dirección correcta, es necesario un esfuerzo continuo para superar las barreras culturales, financieras y de formación. Con una atención más equitativa y centrada en la paciente, China puede mejorar el bienestar de las madres y reducir las tasas innecesarias de cesáreas.

For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000660

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