¿Por qué las infecciones sanguíneas son cada vez más difíciles de tratar? Un estudio revela el desafío de la resistencia a los antibióticos
Las infecciones en la sangre son un problema creciente en todo el mundo. Cada año, más personas las padecen, y los costos médicos asociados son enormes. Pero hay algo más preocupante: los microbios que causan estas infecciones se están volviendo resistentes a los medicamentos que antes los combatían. ¿Qué significa esto para nuestra salud y cómo podemos enfrentar este desafío?
Un estudio reciente realizado en el Hospital Huaihe de la Universidad de Henan, en China, analizó la resistencia a los antibióticos de los microbios más comunes en infecciones sanguíneas. Estos microbios, conocidos como el grupo ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.), junto con Escherichia coli (E. coli), son responsables de más de la mitad de estos casos. ¿Qué descubrieron los investigadores y qué podemos aprender de ello?
¿Qué es la resistencia a los antibióticos?
Los antibióticos son medicamentos que matan o detienen el crecimiento de las bacterias. Sin embargo, cuando las bacterias se exponen repetidamente a estos medicamentos, pueden desarrollar mecanismos para sobrevivir. Esto se llama resistencia a los antibióticos. Cuando esto ocurre, las infecciones que antes eran fáciles de tratar se vuelven más difíciles, prolongadas y costosas.
El estudio analizó datos de cinco años (2015-2019) para entender cómo ha cambiado la resistencia de estos microbios en el hospital. Utilizaron una herramienta llamada WHONET 5.6, desarrollada por la Organización Mundial de la Salud, para recopilar información sobre la resistencia a los antibióticos. Solo se incluyeron las primeras muestras de sangre tomadas dentro de las 48 horas posteriores a la hospitalización, para asegurarse de que las infecciones fueran adquiridas en la comunidad y no en el hospital.
¿Qué microbios son los más resistentes?
El estudio identificó 1,343 casos de infecciones sanguíneas, de los cuales 982 fueron causados por microbios del grupo ESKAPE y E. coli. Aquí están los hallazgos clave:
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Escherichia coli (E. coli): Este microbio mostró una resistencia estable durante los cinco años, excepto a un antibiótico llamado cefepime, cuya resistencia disminuyó significativamente. Los carbapenémicos, un tipo de antibiótico, siguieron siendo efectivos contra E. coli. Sin embargo, estudios previos en otros hospitales de China han mostrado que la resistencia de E. coli a otros antibióticos, como las cefalosporinas, ha aumentado con el tiempo.
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Klebsiella pneumoniae (K. pneumoniae): Este microbio mostró una resistencia alta a varios antibióticos, incluyendo las β-lactamas, los aminoglucósidos y las quinolonas. La resistencia aumentó entre 2015 y 2017, pero disminuyó en 2018 y 2019. Esto se atribuyó a políticas más estrictas en el uso de antibióticos y mejoras en la higiene de manos en el hospital.
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Enterobacter cloacae (E. cloacae): Este microbio siguió un patrón similar al de K. pneumoniae, con un aumento de la resistencia en 2017 y una disminución en los años siguientes. Las medidas de control de infecciones y el uso más cuidadoso de los antibióticos probablemente influyeron en esta mejora.
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Acinetobacter baumannii (A. baumannii): A pesar de ser conocido por su resistencia a múltiples antibióticos, este microbio mostró una alta sensibilidad a los medicamentos durante todo el estudio. Solo hubo una ligera disminución en la sensibilidad a algunos antibióticos en 2018.
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Pseudomonas aeruginosa (P. aeruginosa): La resistencia de este microbio a los antibióticos disminuyó constantemente desde 2016. Para 2018, era sensible a casi todos los antibióticos probados, lo que sugiere que las medidas de control de infecciones en el hospital fueron efectivas.
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Staphylococcus aureus (S. aureus): No hubo cambios significativos en la resistencia de este microbio, excepto a la clindamicina. Los antibióticos como la vancomicina y el linezolid siguieron siendo efectivos.
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Enterococcus faecium (E. faecium): Este microbio mostró una alta resistencia a la ampicilina, la eritromicina y la tetraciclina, pero siguió siendo sensible al linezolid, la teicoplanina y la vancomicina. No se detectaron casos de E. faecium resistente a la vancomicina (VRE) en el hospital, a diferencia de lo que ocurre en Europa, donde la resistencia a este antibiótico ha aumentado desde 2012.
¿Qué es el Índice de Resistencia a los Antimicrobianos (ARI)?
El estudio también calculó el Índice de Resistencia a los Antimicrobianos (ARI) para medir la resistencia general de los microbios. Este índice se basa en la susceptibilidad, la resistencia intermedia y la resistencia total a los antibióticos. Un ARI de 0 significa que el microbio es sensible a todos los antibióticos, mientras que un ARI de 1 indica que es resistente a todos.
Los cambios en el ARI reflejaron las tendencias en las tasas de resistencia de los microbios durante el estudio. Este índice es una herramienta útil para evaluar la efectividad de las medidas de control de infecciones y predecir las tendencias de resistencia.
¿Qué podemos aprender de este estudio?
Este estudio muestra que la resistencia a los antibióticos es un problema complejo y cambiante. Las medidas de control de infecciones, como la higiene de manos y el uso adecuado de los antibióticos, pueden marcar una gran diferencia. Sin embargo, es crucial seguir monitoreando las tendencias de resistencia y adaptar las estrategias de tratamiento según sea necesario.
La resistencia a los antibióticos no es solo un problema de los hospitales; es un desafío global que afecta a todos. Por eso, es importante que los profesionales de la salud, los pacientes y la sociedad en general trabajen juntos para combatir este problema.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000000987