¿Por qué millones en China aún están en riesgo de daño hepático silencioso? La batalla oculta contra la hepatitis B y C
Cada año, millones de personas en China enfrentan una amenaza oculta: infecciones crónicas por los virus de la hepatitis B y C. Estas enfermedades a menudo no presentan síntomas hasta que ocurre un daño hepático severo. Durante décadas, China ha luchado contra esta epidemia silenciosa a través de vacunas, mejores pruebas y tratamientos que salvan vidas. Pero, ¿por qué tantos siguen sin ser diagnosticados o tratados?
La propagación silenciosa: cómo la hepatitis B y C infectan a millones
La hepatitis B (VHB) y la hepatitis C (VHC) se propagan a través de la sangre y los fluidos corporales. En la década de 1990, el VHB estaba muy extendido en China. Casi el 10% de las personas portaban el virus, a menudo sin saberlo. En el caso del VHC, prácticas médicas inseguras y donaciones de sangre impulsaron las infecciones. Para 1992, el 3.2% de los adultos tenían VHC. Estos virus dañan silenciosamente el hígado, lo que con el tiempo puede provocar cirrosis (cicatrización) o cáncer.
Rompiendo el ciclo: las vacunas salvan a una generación
En 1992, China introdujo un cambio radical: vacunas gratuitas contra la hepatitis B para recién nacidos. Antes de esto, muchos bebés contraían el VHB de madres infectadas durante el parto. La vacuna redujo drásticamente las tasas de infección. Para 2016, solo el 0.3% de los niños menores de cinco años tenían VHB, frente al 9.7% en 1992.
Para proteger aún más a los recién nacidos, los hospitales ahora administran dosis adicionales (inmunoglobulina de hepatitis B) a los bebés nacidos de madres infectadas. Las mujeres embarazadas con niveles altos del virus también toman píldoras antivirales en su tercer trimestre. Juntos, estos pasos han casi eliminado la transmisión del VHB de madre a hijo.
Para el VHC, China prohibió las donaciones de sangre remuneradas en 1998 y endureció las normas de detección. El uso de agujas limpias en los hospitales y los programas de intercambio de agujas para usuarios de drogas también redujeron la propagación del VHC. Para 2016, las tasas de VHC cayeron al 0.7% a nivel nacional.
Detectando lo invisible: mejores herramientas para el diagnóstico
Detectar la hepatitis temprano es difícil. Muchas personas se sienten bien incluso cuando el virus ataca su hígado. Nuevas pruebas ahora hacen que el diagnóstico sea más rápido y menos invasivo.
Más allá de los análisis de sangre básicos
Para el VHB, los médicos alguna vez confiaron en marcadores básicos de sangre como el HBsAg (antígeno de superficie de la hepatitis B), un signo de infección activa. Ahora, pruebas avanzadas miden la carga viral (cuánto virus hay en la sangre) y otros marcadores como el HBcrAg (antígeno relacionado con el núcleo de la hepatitis B) o el ARNpg (ARN pregenómico). Estos ayudan a rastrear las etapas de la infección y el éxito del tratamiento.
Para el daño hepático, las biopsias eran antes la única forma de verificar la fibrosis (cicatrización). Pero una herramienta indolora llamada elastografía transitoria (FibroScan) ahora mide la rigidez del hígado utilizando ondas sonoras. También se usan ampliamente análisis de sangre para marcadores de fibrosis.
En 2019, expertos chinos crearon la «Clasificación de Beijing» para clasificar las tendencias de fibrosis hepática a partir de biopsias. Este sistema etiqueta la cicatrización como empeorando (progresiva), estable (indeterminada) o mejorando (regresiva).
Tratando la hepatitis B: desde píldoras de por vida hasta la esperanza de una cura
El VHB aún no tiene una cura completa, pero los tratamientos pueden controlar el virus.
Píldoras antivirales: un salvavidas diario
Desde la década de 2000, los medicamentos antivirales como el entecavir (ETV) y el tenofovir (TDF) han sido salvadores. Reducen la carga viral, disminuyen el riesgo de daño hepático y son seguros para su uso a largo plazo. Estudios en el mundo real en China muestran que estos medicamentos funcionan bien, incluso para casos difíciles.
En 2019, China actualizó sus pautas de tratamiento para comenzar los antivirales antes. Ahora, las personas con niveles más bajos del virus o inflamación hepática leve pueden recibir tratamiento. Este cambio tiene como objetivo prevenir complicaciones antes de que comiencen.
Combinando tratamientos para mejores resultados
Para algunos pacientes, agregar interferón pegilado (Peg-IFN), una inyección semanal, a las píldoras puede mejorar los resultados. Los estudios encontraron que si los niveles de HBsAg de un paciente caen por debajo de 1,500 UI/mL, agregar Peg-IFN aumenta la probabilidad de pérdida de HBsAg (un signo de control inmunológico sobre el VHB). Incluso los portadores inactivos (personas con muy baja actividad del virus) y los niños pequeños han tenido éxito con Peg-IFN.
Haciendo que el tratamiento sea asequible
El costo solía bloquear el acceso a los antivirales. Pero en 2019, los precios de los genéricos ETV y TDF cayeron un 90% en China. Los medicamentos de marca también se abarataron. El seguro de salud ahora cubre la mayor parte de los costos, ayudando a más personas a mantenerse en tratamiento.
Los datos muestran que las muertes relacionadas con el hígado disminuyeron después de 2011, cuando los antivirales se incluyeron en los planes de seguro. Para 2016, casi el 80% de las recetas eran para ETV o TDF, frente al 13.5% en 2003.
Hepatitis C: curando lo incurable
A diferencia del VHB, la hepatitis C ahora puede curarse en semanas.
Antivirales de acción directa (DAA): una revolución silenciosa
Los DAA son píldoras que atacan al VHC en diferentes etapas de su vida. Funcionan para todos los tipos de virus (genotipos) y tienen pocos efectos secundarios. Después de que China agregó los DAA al seguro de salud en 2018, las tasas de tratamiento se dispararon.
Las negociaciones de precios del gobierno redujeron los costos de los DAA. Un tratamiento de 12 semanas, que alguna vez costó miles de dólares, se volvió asequible. Los estudios en China confirman que los DAA curan a más del 95% de los pacientes.
La lucha inconclusa: por qué muchos aún sufren en silencio
A pesar del progreso, aún existen grandes brechas. Se estima que el 75% de los casos de VHB y el 70% de los casos de VHC en China no están diagnosticados. Incluso cuando se diagnostican, solo el 17% de los pacientes con VHB y el 9% de los pacientes con VHC reciben tratamiento.
El estigma, la falta de conciencia y el acceso desigual a la atención médica son barreras. Las áreas rurales se quedan atrás en pruebas y tratamiento. Muchos evitan las pruebas por miedo a la discriminación.
Una hoja de ruta hacia la eliminación
Los expertos dicen que ampliar las pruebas y el tratamiento podría salvar a millones. Los programas piloto muestran que las estrategias de «prueba y tratamiento» reducen las muertes y son rentables. China tiene como objetivo eliminar la hepatitis viral como una amenaza pública para 2030. Para tener éxito, las campañas deben educar al público, capacitar a los trabajadores de la salud y garantizar atención asequible para todos.
Conclusión
La batalla de China contra la hepatitis B y C muestra lo que es posible: vacunas que previenen infecciones, pruebas no invasivas que detectan daños ocultos y píldoras que curan el VHC o controlan el VHB. Sin embargo, millones siguen en riesgo debido a las brechas en la atención. Cerrar estas brechas requerirá trabajo en equipo, desde las aldeas hasta las grandes ciudades, para convertir los avances científicos en victorias en el mundo real.
Con fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001886