¿Por qué no puedo controlar mis deposiciones después de una cirugía de cáncer rectal?
Imagina sobrevivir al cáncer pero vivir con vergüenza diaria. Para muchos pacientes con cáncer rectal, la vida después de la cirugía trae una lucha oculta: ganas repentinas de ir al baño, accidentes frecuentes o la sensación de nunca sentirse «vacío». Este conjunto de problemas se conoce como síndrome de resección anterior baja (LARS, por sus siglas en inglés). Hasta el 41% de las personas que se someten a una cirugía para preservar los músculos del ano (cirugía preservadora del esfínter) desarrollan LARS. ¿Qué lo causa y cómo pueden los pacientes recuperar el control de sus vidas?
¿Qué sucede durante la cirugía de cáncer rectal?
El cáncer rectal es el tercer cáncer más común en el mundo. En los últimos 20 años, las cirugías para extirpar tumores mientras se preserva el ano se han vuelto más comunes. En lugar de necesitar una bolsa de colostomía permanente, los pacientes ahora pueden someterse a procedimientos como la resección anterior ultrabaja (ULAR) o la resección intersfinteriana (ISR). Estas cirugías eliminan la parte cancerosa del recto y reconectan el colon al ano. Aunque esto evita un estoma visible, a menudo interrumpe el sistema natural de control intestinal del cuerpo.
¿Por qué ocurre el LARS?
Tres problemas principales causan el LARS:
- Digestión más rápida: Durante la cirugía, los nervios en la parte inferior del colon pueden dañarse. Esto acelera la velocidad a la que los alimentos se mueven por el intestino. Los pacientes pueden sentir urgencia para defecar, especialmente después de comer.
- Un «tanque de almacenamiento» más pequeño: El recto actúa como una bolsa de almacenamiento para las heces. Después de la cirugía, el recto restante o la bolsa reconstruida (neorrecto) contiene menos desechos. Esto lleva a viajes frecuentes al baño.
- Músculos débiles: La cirugía o la radiación pueden dañar los músculos del ano (esfínteres) que controlan las deposiciones. Incluso pequeñas lesiones pueden causar fugas o accidentes.
Otros riesgos incluyen infecciones después de la cirugía, radioterapia o tener el tumor muy cerca del ano. Las mujeres y los adultos mayores también tienen más probabilidades de desarrollar síntomas graves.
¿Cómo se diagnostica el LARS?
Los médicos utilizan cuestionarios como el LARS score o el Instrumento de Función Intestinal MSKCC para medir los síntomas. Estos preguntan sobre:
- Con qué frecuencia vas al baño
- Accidentes con gases o heces
- Urgencia o sensación de no vaciarse completamente después de una deposición
Las pruebas pueden incluir:
- Ecografías para verificar daños musculares
- Pruebas de presión (manometría anorrectal) para ver qué tan bien funcionan los músculos del ano
- Estudios de imagen para observar cómo se mueven las heces por el cuerpo
Manejo del LARS leve versus grave
Para síntomas leves (LARS score <30):
- Píldoras antidiarreicas como la loperamida ralentizan la digestión y reducen la urgencia.
- Medicamentos como el ramosetrón bloquean las señales nerviosas que desencadenan deposiciones repentinas.
- Cambios en la dieta (por ejemplo, evitar la cafeína o los alimentos grasos) pueden aliviar los gases y la hinchazón.
- Suplementos de fibra ayudan a espesar las heces sueltas.
Para síntomas graves (LARS score >30):
- Reentrenamiento intestinal:
- Irrigación transanal (TAI): Un pequeño dispositivo introduce agua en el recto para desencadenar deposiciones controladas. Los estudios muestran que el 79–100% de los pacientes mejoran con TAI.
- Ejercicios del suelo pélvico: Los fisioterapeutas enseñan a los pacientes a fortalecer los músculos del ano usando biorretroalimentación o estimulación eléctrica.
- Estimulación nerviosa:
- Estimulación del nervio sacro (SNS) envía pulsos eléctricos leves a los nervios que controlan el intestino. Se usa si otros tratamientos fallan.
- Cirugía:
- Un estoma permanente (colostomía) puede ser necesario si los accidentes afectan gravemente la calidad de vida.
¿Se puede prevenir el LARS?
Los cirujanos toman medidas para reducir el riesgo:
- Evitar dañar los músculos del ano durante la cirugía
- Crear una bolsa neorrectal más grande para un mejor almacenamiento de heces
- Usar radioterapia precisa para preservar el tejido sano
Antes de la cirugía, herramientas como el Preoperative LARS Score (POLARS) predicen quién podría desarrollar síntomas graves. Los pacientes en alto riesgo reciben asesoramiento y apoyo adicional.
La vida después del LARS
Aunque no hay cura, la mayoría de los pacientes ven una mejora con el tiempo. El tratamiento temprano es clave: retrasar la atención puede empeorar los síntomas. Los grupos de apoyo y la terapia ayudan a muchos a sobrellevar el impacto emocional de los accidentes intestinales.
Solo para fines educativos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000852