¿Por qué Shanghái redujo las muertes maternas en un 90% mientras Nueva York se estancó?
Imagina dos ciudades globales con riqueza y recursos similares. Ambas tienen hospitales, médicos y planes de salud pública. Sin embargo, una redujo las muertes relacionadas con el embarazo a casi cero, mientras que la otra lucha con tasas más altas que algunas naciones en desarrollo. ¿Qué marcó la diferencia? La respuesta está en cómo cada ciudad hace cumplir las normas para proteger a las madres.
La crisis oculta en la atención materna
La mortalidad materna (muertes durante el embarazo o poco después) es una crisis global. La mayoría de las muertes son prevenibles con la atención adecuada. Pero el éxito depende de más que herramientas médicas: se trata de sistemas. Los gobiernos crean normas para garantizar que los hospitales evalúen riesgos, monitoreen los embarazos y actúen rápidamente en emergencias. Cuando estas normas son débiles o se aplican mal, las madres pagan el precio.
Shanghái y la ciudad de Nueva York (NYC) resaltan esta brecha. En 2006, ambas tenían tasas de mortalidad materna similares: 26 muertes por cada 100,000 nacimientos en Shanghái frente a 23 en NYC. Para 2017, la tasa de Shanghái se desplomó a 3, mientras que la de NYC se mantuvo alta en 21.5. Los investigadores compararon sus políticas de salud para descubrir por qué.
Las normas que salvan vidas
Cada muerte materna es una cadena de fallas: señales de advertencia ignoradas, atención retrasada, mala coordinación. Las políticas sólidas corrigen estas brechas. Un estudio de 12 años analizó leyes, directrices e informes de salud de ambas ciudades. Tres factores destacaron:
- Cobertura de las normas (RECR): ¿Se abordan todas las áreas críticas, como los chequeos prenatales o la atención de emergencia, en las políticas?
- Responsabilidades claras (DRCR): ¿Los hospitales, clínicas y agencias saben exactamente qué hacer?
- Rendición de cuentas (AMCR): ¿Hay consecuencias si los proveedores fallan con las madres?
El éxito de Shanghái: Sistemas sobre eslóganes
Shanghái transformó su atención materna cerrando todas las brechas. Para 2017, sus políticas cubrían el 100% de las normas esenciales (RECR), frente al 80% en 2006. Por ejemplo, una norma de 2012 requería que los hospitales clasificaran los riesgos del embarazo (como presión arterial alta o diabetes) y enviaran casos de alto riesgo a centros especializados. Este sistema vinculaba la atención prenatal, el parto y el posparto de manera fluida.
Pero la cobertura por sí sola no fue suficiente. Shanghái combinó las normas con consecuencias. Los hospitales enfrentaban multas, recortes de fondos o vergüenza pública si ocurrían muertes prevenibles. Un grupo de trabajo de 34 agencias se reunía regularmente para compartir datos y corregir brechas. Se construyeron cinco centros de emergencia para manejar crisis obstétricas, salvando al 98% de las madres críticamente enfermas.
Crucialmente, Shanghái siguió mejorando. De 2006 a 2017, sus puntajes de rendición de cuentas (AMCR) aumentaron un 45%. Los funcionarios de salud trataron las muertes maternas como fallas sistémicas, no como errores aislados.
La lucha de NYC: Brechas en la red de seguridad
Las políticas de la ciudad de Nueva York tenían fortalezas. Para 2017, sus normas sobre roles departamentales (DRCR) eran más claras que las de Shanghái. Pero la cobertura (RECR) se quedó atrás en un 77%, y la rendición de cuentas (AMCR) obtuvo solo un 22.5%. Las políticas a menudo carecían de especificidades. Por ejemplo, las directrices para la atención posparto (después del parto) eran vagas, lo que dejaba a los hospitales interpretar los estándares de manera diferente.
Peor aún, no había un sistema que responsabilizara a los proveedores. A diferencia de Shanghái, NYC no tenía sanciones por muertes prevenibles. Los hospitales no se clasificaban ni se financiaban en función de los resultados maternos. Un panel de 2017 encontró «prácticas inconsistentes» en el manejo de emergencias como hemorragias. Sin consecuencias, algunas clínicas recortaron recursos.
Por qué la rendición de cuentas es lo más importante
El estudio encontró un vínculo sorprendente: las ciudades con una fuerte rendición de cuentas vieron caídas más rápidas en las muertes maternas. En Shanghái, normas más estrictas y sanciones se correlacionaron fuertemente con menos muertes (-0.909 para AMCR). La débil rendición de cuentas de NYC no mostró tal vínculo. Los roles claros (DRCR) ayudaron, pero sin consecuencias, el progreso se estancó.
Tomemos los embarazos de alto riesgo. Shanghái ordenó que todas las madres recibieran evaluaciones de riesgo y que los casos de alto riesgo fueran a hospitales de primer nivel. NYC fomentó los exámenes, pero no hizo cumplir las referencias. ¿Resultado? Más madres en riesgo en NYC cayeron por las grietas.
Lecciones para el mundo
- Cubre todas las bases: Las políticas deben abordar todas las etapas: prenatal, parto y posparto. Las brechas en cualquier área cuestan vidas.
- Nombra nombres: Cada hospital, médico y agencia necesita deberes definidos. La confusión retrasa la atención.
- Premia el éxito, castiga el fracaso: Los hospitales de Shanghái compitieron para evitar sanciones, impulsando la innovación. La falta de consecuencias en NYC fomentó la complacencia.
El camino a seguir
NYC no está condenada. Esfuerzos recientes, como su grupo de trabajo de salud materna de 2018, muestran promesas. Pero replicar el éxito de Shanghái requiere voluntad política. Los líderes de salud deben tratar las muertes maternas como emergencias, no como estadísticas.
Para las madres en todas partes, el mensaje es claro: las normas salvan vidas, pero solo si se hacen cumplir.
Con fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000741