¿Puede un antibiótico salvavidas detener la respiración? El caso de la Polimixina B en un paciente con trasplante de pulmón
Imagina depender de un potente antibiótico para combatir una infección peligrosa, solo para descubrir que el medicamento en sí podría poner en riesgo tu vida. Esta es la historia de un hombre de 67 años que se sometió a un trasplante de pulmón y enfrentó un efecto secundario raro pero aterrador de un medicamento llamado Polimixina B (PMB). Este caso arroja luz sobre el delicado equilibrio entre tratar infecciones potencialmente mortales y manejar los riesgos de los medicamentos potentes.
Los antibióticos de la familia de las polimixinas, incluida la PMB y la colistina (un medicamento similar), se introdujeron por primera vez en la década de 1950. En aquel entonces, no se sometieron a los estrictos procesos de prueba que los medicamentos modernos deben pasar. Con el tiempo, su uso disminuyó debido a sus posibles efectos secundarios. Sin embargo, en los últimos años, estos antibióticos han resurgido. ¿Por qué? Debido al aumento de bacterias multirresistentes (MDR), gérmenes que no responden a la mayoría de los antibióticos. En pacientes con trasplante de pulmón, las infecciones causadas por estas bacterias resistentes son especialmente peligrosas. Esto ha llevado a los médicos a recurrir nuevamente a las polimixinas como un tratamiento de último recurso.
Pero el uso de estos medicamentos no está exento de riesgos. Uno de los efectos secundarios más graves de la PMB es el bloqueo neuromuscular, una condición en la que el medicamento interfiere con las señales entre los nervios y los músculos. En casos raros, esto puede provocar parálisis respiratoria, una situación potencialmente mortal en la que los músculos que controlan la respiración dejan de funcionar. Este artículo cuenta la historia de un paciente con trasplante de pulmón que experimentó esta complicación rara pero grave.
El viaje del paciente
El paciente, un hombre de 67 años, recibió un trasplante de pulmón izquierdo en octubre de 2018. Había estado sufriendo de fibrosis pulmonar idiopática en etapa terminal, una condición que causa cicatrización severa de los pulmones. Después de la cirugía, se le administró una combinación de medicamentos para prevenir infecciones y ayudar a su cuerpo a aceptar el nuevo pulmón. Estos incluían antibióticos, antivirales e inmunosupresores (medicamentos que debilitan el sistema inmunológico para prevenir el rechazo del órgano).
Durante los primeros días, todo parecía ir bien. El paciente fue trasladado fuera de la unidad de cuidados intensivos (UCI) e incluso pudo caminar sin necesidad de oxígeno. Pero el día 14 después de la cirugía, las cosas empeoraron. Desarrolló tos, su recuento de glóbulos blancos aumentó y las pruebas mostraron signos de infección. Una radiografía de tórax reveló inflamación en la parte inferior de su pulmón izquierdo.
Los médicos realizaron un procedimiento llamado broncoscopia, donde se inserta un tubo delgado con una cámara en los pulmones. Encontraron enrojecimiento y pus en las vías respiratorias. Las pruebas del pus identificaron una bacteria peligrosa llamada Acinetobacter baumannii resistente a los carbapenémicos (CRAB). Esta bacteria es resistente a la mayoría de los antibióticos, lo que la hace muy difícil de tratar. Los únicos medicamentos que podían combatirla eran la PMB y otro antibiótico llamado tigeciclina.
El primer episodio de paro respiratorio
El paciente comenzó a recibir PMB y tigeciclina. Dos días después, comenzó a sentir opresión en el pecho y debilidad en las piernas. Al tercer día, solo 30 minutos después de recibir una dosis de PMB, de repente no pudo respirar. Las pruebas mostraron que su sangre tenía demasiado dióxido de carbono y no suficiente oxígeno, una señal de que sus pulmones no estaban funcionando correctamente. Los médicos intentaron usar una máquina para ayudarlo a respirar sin insertar un tubo, pero no funcionó. Tuvo que ser intubado: se le colocó un tubo en la vía respiratoria para ayudarlo a respirar.
Afortunadamente, se recuperó rápidamente y fue retirado del ventilador en 24 horas. Pero la historia no terminó ahí.
El segundo episodio de paro respiratorio
Ocho días después de comenzar la PMB, el paciente tuvo otro episodio de insuficiencia respiratoria. Nuevamente, ocurrió durante una infusión de PMB. Esta vez, también tuvo que ser intubado y conectado a un ventilador. Los médicos realizaron una serie de pruebas para determinar la causa de estos episodios. Revisaron si había coágulos de sangre en los pulmones, colapso pulmonar, problemas cardíacos y problemas cerebrales como derrames o convulsiones. Todo salió normal.
Una pista vino de una ecografía del diafragma, el músculo que nos ayuda a respirar. La prueba mostró que el diafragma era más delgado y se movía menos de lo que debería. El paciente recordó más tarde que durante ambos episodios, estaba completamente consciente pero no podía respirar.
Conectando los puntos
Después de descartar otras causas, los médicos sospecharon que la PMB era la culpable. Se sabe que la PMB causa bloqueo neuromuscular, una condición en la que el medicamento interfiere con las señales entre los nervios y los músculos. Esto puede provocar debilidad muscular o incluso parálisis. En este caso, pareció afectar el diafragma, haciendo imposible que el paciente respirara por sí mismo.
Los médicos suspendieron la PMB y cambiaron a otro antibiótico llamado sulbactam, combinado con tigeciclina. El paciente no tuvo más problemas respiratorios y finalmente fue dado de alta del hospital.
¿Por qué sucedió esto?
Varios factores pueden haber contribuido a este efecto secundario raro pero grave. Primero, la PMB era relativamente nueva en el hospital donde se trató al paciente. Los médicos todavía estaban descubriendo la mejor manera de usarla. Segundo, el paciente tenía problemas renales leves, lo que puede aumentar el riesgo de toxicidad por PMB. Tercero, estaba tomando múltiples medicamentos, incluidos inmunosupresores y antibióticos, que podrían haber interactuado con la PMB. Finalmente, el medicamento se administró durante una hora, pero algunos expertos sugieren que una infusión más lenta podría reducir el riesgo de efectos secundarios.
Lecciones aprendidas
Este caso destaca los desafíos de usar antibióticos potentes como la PMB. Si bien pueden salvar vidas en infecciones causadas por bacterias multirresistentes, también conllevan riesgos graves. Los médicos deben estar atentos a los signos de toxicidad neuromuscular, especialmente en pacientes con problemas renales o aquellos que toman múltiples medicamentos.
También subraya la importancia del monitoreo terapéutico de medicamentos, un proceso en el que los médicos verifican los niveles de un medicamento en la sangre para asegurarse de que sea seguro y efectivo. Para la PMB, las pautas internacionales recomiendan mantener los niveles del medicamento dentro de un rango específico para minimizar el riesgo de efectos secundarios.
El panorama general
El aumento de bacterias multirresistentes es un problema creciente en todo el mundo. Solo en los Estados Unidos, estas infecciones causan más de 35,000 muertes al año. A medida que más bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos, los médicos se ven obligados a recurrir a medicamentos más antiguos y tóxicos como la PMB. Este caso sirve como un recordatorio de que, si bien estos medicamentos pueden salvar vidas, deben usarse con cuidado.
Para los pacientes y las familias, es importante hacer preguntas sobre los medicamentos que se están recetando. ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios? ¿Hay alternativas? ¿Qué signos deben vigilar? Estar informado puede ayudar a garantizar la atención más segura posible.
Para fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000826