¿Puede un cáncer raro extenderse a la tiroides? Descubre el caso de un tumor poco común
Imagina que tienes un bulto en el cuello. Piensas que es algo sin importancia, pero luego descubres que es el resultado de un cáncer raro que se ha extendido a tu tiroides. Este es el caso de una mujer de 42 años que nos enseña cómo los avances en las imágenes médicas pueden ayudar a detectar enfermedades poco comunes.
¿Qué es el carcinoma adenoide quístico (ACC)?
El carcinoma adenoide quístico (ACC) es un tipo de cáncer poco frecuente. Representa solo el 1% de todos los tumores de cabeza y cuello. Suele comenzar en las glándulas salivales, como las que están debajo de la mandíbula. Aunque crece lentamente, este cáncer es conocido por reaparecer en el mismo lugar y por extenderse a otras partes del cuerpo, como los pulmones, los huesos, el cerebro o el hígado. Sin embargo, es muy raro que llegue a la tiroides.
El caso de una mujer con ACC metastásico
Una mujer de 42 años llegó al hospital con un bulto en el lado izquierdo del cuello que había notado cinco meses antes. Dos años antes, le habían diagnosticado ACC en la glándula salival debajo de la mandíbula izquierda. En ese momento, se sometió a una cirugía, seguida de radioterapia y quimioterapia.
Al examinarla, los médicos encontraron un bulto duro y fijo en el cuello que no se movía al tragar. La piel alrededor parecía normal. Para saber más, le hicieron una tomografía computarizada (TC) con contraste. Los resultados mostraron masas en ambos lados del cuello y metástasis (tumores secundarios) en los pulmones. Además, se observaron dos pequeñas lesiones en la tiroides, pero no estaba claro si eran cáncer.
El papel clave de la ecografía
La ecografía de la tiroides reveló dos nódulos (bultos pequeños) en la parte superior y media de la glándula. Estos nódulos eran hipoecoicos (más oscuros en la imagen), sólidos, ovalados, bien definidos, más anchos que altos y sin calcificaciones. No tenían un flujo sanguíneo aumentado, lo que se conoce como hipovascularidad. El nódulo del lado izquierdo medía 0.7 cm, y el del lado derecho, 0.8 cm.
Para obtener más detalles, los médicos usaron técnicas avanzadas de ecografía. La elastografía por ondas de corte (SWE, por sus siglas en inglés) midió la rigidez de los nódulos. Los valores de elasticidad máxima (Emax) fueron de 88.0 kPa y 81.1 kPa, mucho más altos que los de los nódulos benignos. La ecografía con contraste mostró que los nódulos tenían una captación de contraste baja y heterogénea, lo que es típico de los tumores malignos.
Confirmación del diagnóstico
Después de la ecografía, los médicos realizaron una punción con aguja fina guiada por ultrasonido para tomar una muestra del nódulo tiroideo. El análisis confirmó que era ACC. La paciente se sometió a una tiroidectomía (extirpación de la tiroides) y a una disección del cuello para eliminar los ganglios linfáticos afectados. El examen posterior confirmó que todos los nódulos en la tiroides, el área operada y los ganglios linfáticos eran metástasis de ACC.
¿Por qué es importante este caso?
El ACC es un cáncer raro, y su extensión a la tiroides es aún más inusual. Normalmente, los nódulos malignos en la tiroides provienen del tejido tiroideo. Los tumores metastásicos en la tiroides representan solo entre el 1.4% y el 3.0% de todos los cánceres de tiroides. El cáncer de riñón es la causa más común de metástasis en la tiroides, pero el ACC es extremadamente raro.
Este caso muestra que los nódulos metastásicos de ACC pueden parecer benignos en una ecografía convencional. Sin embargo, técnicas avanzadas como la elastografía y la ecografía con contraste pueden revelar características que sugieren malignidad. Por ejemplo, los nódulos en este caso eran más rígidos y tenían una captación de contraste baja, lo que no es típico de los nódulos benignos.
Conclusión
La combinación de técnicas avanzadas de ecografía, como la elastografía por ondas de corte y la ecografía con contraste, puede ser muy útil para diagnosticar casos raros de metástasis en la tiroides. Estas herramientas complementan las imágenes de TC y ayudan a los médicos a confirmar el diagnóstico. Este caso destaca la importancia de utilizar múltiples métodos de imagen para detectar enfermedades poco comunes, especialmente en pacientes con antecedentes de cáncer.
For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000033