¿Puede un trasplante de microbiota lavada ayudar a pacientes con colitis ulcerosa e infecciones fúngicas recurrentes?
La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria crónica del intestino que puede ser difícil de manejar, especialmente cuando los tratamientos inmunosupresores aumentan el riesgo de infecciones oportunistas, como las causadas por hongos. Este artículo explora un caso en el que se utilizó una técnica innovadora llamada trasplante de microbiota lavada (WMT, por sus siglas en inglés) para tratar una infección fúngica recurrente en un paciente con CU resistente a los tratamientos convencionales.
Antecedentes del paciente y desafíos clínicos
Un hombre de 31 años con 20 años de historia de CU y psoriasis enfrentaba un desafío clínico significativo. A pesar de recibir tratamientos como ácido 5-aminosalicílico, corticosteroides y anticuerpos anti-TNF (factor de necrosis tumoral), sus síntomas solo mejoraban temporalmente. Con el tiempo, desarrolló dependencia a los esteroides y perdió respuesta a los tratamientos anti-TNF. En marzo de 2018, se le administró ciclosporina para controlar el empeoramiento de su CU y psoriasis pustulosa, lo que le brindó una mejora temporal. Sin embargo, en julio de 2018, sufrió una recaída severa, con diarrea frecuente (10–15 episodios al día) y pruebas positivas para biomarcadores fúngicos en heces. A pesar de meses de tratamiento antifúngico (itraconazol, fluconazol y voriconazol), el hongo Candida glabrata persistió en sus análisis de sangre y heces, lo que complicó su situación con un shock séptico y daño hepático inducido por medicamentos.
Hallazgos al ingreso y complejidad diagnóstica
Al ser trasladado a un centro especializado, los análisis revelaron inflamación sistémica: leucocitosis (16.5 × 10⁹/L), neutrofilia (89.5%), proteína C reactiva elevada (20.7 mg/L) y velocidad de sedimentación globular alta (22 mm/h). Además, se detectó una supresión del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal con niveles críticamente bajos de cortisol (<3 µg/mL). Los cultivos de heces confirmaron la presencia de C. glabrata, mientras que no se encontraron bacterias patógenas como Clostridium difficile. Una colonoscopia mostró pancolitis (puntuación Mayo = 11) con enrojecimiento, ulceraciones y sangrado espontáneo. El paciente también presentaba otras complicaciones como necrosis de la cabeza femoral, osteoporosis, insuficiencia suprarrenal, tiroiditis de Hashimoto y desnutrición, lo que limitaba las opciones terapéuticas.
Intervención con trasplante de microbiota lavada (WMT)
Se optó por el WMT, una técnica avanzada de trasplante de microbiota fecal (FMT) que utiliza un proceso de purificación automatizado para reducir riesgos de patógenos y mejorar la consistencia del tratamiento. Este método sigue las recomendaciones del Grupo de Estudio de Estandarización de Microbiota Fecal de 2019. Se administraron cinco unidades de suspensión de microbiota lavada de un donante rigurosamente seleccionado (a través de fmtBank en China) mediante una sonda nasoyeyunal, junto con nutrición enteral. En una semana, los marcadores inflamatorios (CRP, VSG) se normalizaron y los cultivos de hongos en heces resultaron negativos. Sin embargo, la frecuencia de las deposiciones seguía siendo alta (10–15 al día), lo que llevó a la reintroducción de ciclosporina.
Integración de inmunosupresión y remisión sostenida
La ciclosporina se reintrodujo después del WMT para controlar la inflamación intestinal impulsada por el sistema inmunológico, siguiendo estrategias de «escalonamiento» en pacientes con CU resistente. En dos semanas, la frecuencia de las deposiciones disminuyó a 2 al día, con una normalización sostenida de los marcadores inflamatorios. La talidomida, un medicamento con propiedades anti-TNF y de curación de la mucosa, se mantuvo después del alta para asegurar la remisión. Los seguimientos a los 3 y 6 meses confirmaron la ausencia de C. glabrata en los cultivos de heces, la recuperación de la función hepática y una mejor calidad de vida.
Perspectivas mecánicas e implicaciones clínicas
Este caso ilustra el papel dual del WMT: resolver la disbiosis fúngica y modular la interacción entre el intestino y el sistema inmunológico. Las especies de Candida, especialmente C. glabrata, prosperan en huéspedes inmunocomprometidos, exacerbando la colitis a través de vías proinflamatorias (como la activación de Th17). El WMT probablemente redujo la carga fúngica al restaurar la microbiota bacteriana competitiva, atenuando así la inflamación. La sinergia entre el WMT y la ciclosporina destaca la importancia de combinar la restauración microbiana con la inmunosupresión dirigida en casos resistentes.
Abordaje de comorbilidades y matices terapéuticos
La complejidad clínica del paciente—insuficiencia suprarrenal, osteonecrosis inducida por esteroides y disfunción tiroidea—impidió el uso de corticosteroides. La ciclosporina, con su rápida eficacia y perfil de seguridad favorable en CU grave, fue una opción racional, aunque limitada previamente por la infección fúngica no controlada. El WMT cerró esta brecha al eliminar el desencadenante infeccioso, permitiendo la reintroducción segura de la ciclosporina. Además, la nutrición enteral optimizó la curación de la mucosa y la recuperación de la microbiota, potenciando los beneficios del WMT.
Avances en FMT: De la metodología a la modulación de la micobiota
La variabilidad en la eficacia y seguridad del FMT tradicional llevó al desarrollo del WMT, que mejora la reproducibilidad al eliminar residuos fecales y concentrar la microbiota viable. Este caso se alinea con estudios recientes que vinculan los cambios en las comunidades fúngicas inducidos por FMT/WMT con mejores resultados en la colitis. Un estudio de 2020 de Leonardi et al. respalda esta aproximación, validando su plausibilidad mecánica.
Conclusión
Este caso subraya el potencial del WMT como un complemento seguro y efectivo para infecciones fúngicas recurrentes en pacientes con CU e inmunosupresión. Al restaurar la diversidad microbiana y reducir la inflamación impulsada por hongos, el WMT abre una ventana terapéutica para que los inmunosupresores logren una remisión sostenida. Futuros estudios deberían explorar protocolos dirigidos a la micobiota y validar el papel del WMT en comorbilidades fúngicas e inflamatorias intestinales.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001212
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