¿Pueden la diabetes y un trastorno autoinmune causar movimientos involuntarios? Un caso revelador
Imagine vivir con movimientos bruscos e incontrolables en un lado del cuerpo. Esto es lo que le sucedió a una mujer de 65 años con diabetes y un trastorno autoinmune llamado síndrome antifosfolípido (SAF). Este caso nos muestra cómo estas dos condiciones pueden complicar la vida de una persona y cómo su manejo adecuado es crucial.
La paciente tenía antecedentes de diabetes tipo 2 durante 10 años, pero no la controlaba bien. Además, en 2018, le diagnosticaron SAF secundario tras sufrir trombocitopenia (bajo recuento de plaquetas) y una embolia pulmonaria. Los análisis mostraron niveles altos de anticuerpos antifosfolípidos (aPL), lo que confirmó el diagnóstico. Inicialmente, recibió tratamiento con prednisona e hidroxicloroquina, pero decidió no tomar anticoagulantes por el riesgo de sangrado. Después de tres meses, dejó todos los medicamentos sin consultar a su médico.
En enero de 2019, tuvo un episodio de hiperglucemia (niveles altos de azúcar en sangre) con una glucosa de 15.22 mmol/L y una hemoglobina A1c (HbA1c) de 16.8%. Durante este episodio, desarrolló hemicorea (movimientos involuntarios en un lado del cuerpo) en su brazo y pierna izquierdos. Una resonancia magnética del cerebro mostró lesiones en los ganglios basales del lado derecho, lo que sugirió una condición llamada estriopatía diabética (ED). Su diabetes se controló con insulina, y sus síntomas mejoraron. Sin embargo, tres meses después, los movimientos involuntarios reaparecieron.
Durante su ingreso hospitalario, los análisis mostraron niveles de glucosa en sangre dentro de rangos aceptables, pero la resonancia magnética confirmó que las lesiones en los ganglios basales persistían. A pesar del tratamiento con clonazepam y sulpirida, los síntomas no mejoraron. Al segundo día, la paciente desarrolló insuficiencia cardíaca aguda (ICA), con niveles muy altos de péptido natriurético tipo B (pro-BNP) y una función cardíaca reducida. Los marcadores inmunológicos mostraron que su SAF seguía activo. Se inició tratamiento con diuréticos, restricción de líquidos y metilprednisolona (40 mg/día), lo que resolvió completamente la hemicorea en dos días.
La estriopatía diabética (ED) es un síndrome asociado con niveles altos de azúcar en sangre, caracterizado por hemicorea, hallazgos específicos en imágenes y la reversibilidad con el control de la glucosa. Aunque no se conoce el mecanismo exacto, se cree que la hiperglucemia y la insuficiencia vascular causan una disfunción temporal en los ganglios basales. La corrección rápida de la hiperglucemia suele resolver los síntomas. En este caso, la primera hemicorea se atribuyó a la ED.
La hemicorea es una manifestación rara del SAF, con una prevalencia estimada del 1.3%. Está fuertemente asociada con niveles altos de anticuerpos antifosfolípidos (aPL). A diferencia de la ED, la hemicorea relacionada con el SAF no suele mostrar hallazgos específicos en las imágenes cerebrales. En este caso, la recurrencia de la hemicorea coincidió con la suspensión del tratamiento para el SAF, lo que sugiere que esta condición jugó un papel importante en su reaparición.
Actualmente, no existen criterios diagnósticos establecidos para la hemicorea relacionada con el SAF. En este caso, la paciente tenía niveles persistentemente elevados de aPL, hallazgos normales en la angiografía cerebral y el líquido cefalorraquídeo (LCR), y su diabetes estaba bien controlada. La recurrencia de la hemicorea, que empeoró con la ICA y mejoró dramáticamente con la metilprednisolona, apoya el diagnóstico de hemicorea relacionada con el SAF.
Este caso subraya la importancia de considerar tanto la ED como el SAF en pacientes con hemicorea, especialmente aquellos con diabetes y trastornos autoinmunes. La interacción entre estas condiciones puede complicar el diagnóstico y el manejo, requiriendo una evaluación exhaustiva de las causas subyacentes y estrategias de tratamiento personalizadas. La hemicorea recurrente de la paciente destaca la necesidad de un manejo continuo tanto de la diabetes como del SAF para prevenir nuevos episodios.
En conclusión, este caso ilustra las complejidades de diagnosticar y manejar la hemicorea recurrente en un paciente con diabetes y SAF. El primer episodio se atribuyó a la ED, mientras que la recurrencia se vinculó al SAF no controlado. La resolución de los síntomas con corticosteroides respalda el papel del SAF en la recurrencia de la hemicorea. Este caso enfatiza la importancia de un enfoque integral en pacientes con hemicorea, considerando tanto las causas metabólicas como las autoinmunes para garantizar un tratamiento efectivo y prevenir la recurrencia.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000000698