¿Pueden los fluidos coloides prevenir la hipotensión durante las cesáreas?
Las cesáreas, comúnmente conocidas como C-sections, son uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentes en todo el mundo. En 2016, casi uno de cada cuatro nacimientos en Europa Occidental, uno de cada tres en América del Norte y más de uno de cada tres en América del Sur se realizaron mediante cesárea. En China, la tasa de cesáreas aumentó un 34,9% entre 2008 y 2014. Aunque este procedimiento es a menudo necesario, conlleva sus propios desafíos, especialmente en lo que respecta a la anestesia.
La anestesia espinal (AE) es el método preferido para el alivio del dolor durante las cesáreas, utilizado en el 80% al 90% de los casos. Sin embargo, la AE a menudo provoca una caída repentina de la presión arterial, una condición conocida como hipotensión. Esto ocurre porque la anestesia bloquea los nervios que controlan la constricción de los vasos sanguíneos, y la posición de la mujer embarazada—acostada de espaldas—ejerce presión sobre un vaso sanguíneo importante, reduciendo el flujo sanguíneo al corazón. La presión arterial baja durante la cirugía puede ser peligrosa tanto para la madre como para el bebé, pudiendo provocar daños en los órganos, problemas cardíacos y complicaciones como niveles bajos de oxígeno o acumulación de ácido en el bebé.
Para prevenir esto, los médicos han probado varios métodos, incluida la administración de líquidos antes o durante el procedimiento. Se utilizan comúnmente dos tipos de líquidos: cristaloides (como la solución salina) y coloides (como el hidroxietilalmidón o soluciones de gelatina). Los coloides son más espesos y pueden expandir el volumen sanguíneo más rápidamente, pero todavía hay debate sobre cuándo y cuánto usar.
Un estudio reciente buscó responder a esta pregunta: ¿La administración de fluidos coloides antes de la anestesia espinal (llamada precarga) reduce el riesgo de hipotensión durante las cesáreas? Los investigadores revisaron estudios existentes para averiguarlo.
¿Qué analizó el estudio?
El estudio se centró en mujeres embarazadas sanas que se sometían a cesáreas planificadas bajo anestesia espinal. Comparó dos grupos: uno que recibió fluidos coloides antes de la anestesia (precarga) y otro que recibió líquidos durante el procedimiento (coload) o ningún líquido adicional. El objetivo principal era ver si la precarga con coloides reducía las posibilidades de hipotensión durante la cirugía. El estudio también analizó otros factores, como la frecuencia cardíaca de la madre, la necesidad de medicamentos para la presión arterial y la salud del bebé después del nacimiento.
¿Cómo se realizó el estudio?
Los investigadores siguieron pautas estrictas para garantizar que el estudio fuera exhaustivo y sin sesgos. Buscaron en las principales bases de datos médicas estudios publicados hasta mayo de 2020. Solo se incluyeron ensayos controlados aleatorios (ECA), considerados el estándar de oro en investigación médica. Estos estudios asignaron aleatoriamente a los participantes al grupo de precarga con coloides o al grupo de control, lo que hace que los resultados sean más confiables.
Después de revisar más de 150 estudios, los investigadores redujeron la muestra a nueve ECA que involucraron a 871 mujeres. Estos estudios se realizaron en países como China, Japón, Estados Unidos e India, y se publicaron entre 2001 y 2019. Los fluidos coloides utilizados incluyeron hidroxietilalmidón y soluciones de gelatina, con cantidades variables que oscilaron entre 500 mL y 15 mL por kilogramo de peso corporal.
¿Qué encontró el estudio?
Los resultados mostraron que, en general, la precarga con coloides no redujo significativamente el riesgo de hipotensión durante las cesáreas. Sin embargo, cuando se utilizó un volumen mayor de coloides (15 mL/kg), el riesgo de hipotensión disminuyó en un 68%. Cantidades más pequeñas, como 500 mL o 10 mL/kg, no tuvieron el mismo efecto.
Otros hallazgos incluyeron:
- Presión arterial y frecuencia cardíaca: No hubo diferencias significativas en la presión arterial más baja o la frecuencia cardíaca más alta entre el grupo de precarga con coloides y el grupo de control.
- Necesidad de medicamentos: El uso de fármacos como la efedrina o la fenilefrina para elevar la presión arterial fue similar en ambos grupos.
- Efectos secundarios maternos: Las tasas de náuseas y vómitos también fueron comparables.
- Salud del bebé: Aunque el pH de la arteria umbilical (una medida de los niveles de oxígeno del bebé) fue ligeramente menor en el grupo de precarga con coloides, la diferencia fue demasiado pequeña para ser clínicamente significativa. Las puntuaciones de Apgar, que evalúan la salud del bebé al nacer, no se vieron afectadas.
¿Qué significa esto para los pacientes?
El estudio sugiere que la administración de fluidos coloides antes de la anestesia espinal puede no prevenir la hipotensión durante las cesáreas, excepto cuando se utiliza un volumen grande. Sin embargo, el uso de tal cantidad de coloides plantea preocupaciones de seguridad que requieren más investigación. Por ahora, la decisión de usar precarga con coloides debe tomarse caso por caso, considerando la salud del paciente y la experiencia del médico.
Limitaciones del estudio
Aunque el estudio proporciona información valiosa, tiene algunas limitaciones. En primer lugar, no todos los estudios fueron cegados, lo que significa que los participantes o los investigadores sabían en qué grupo estaban, lo que podría introducir sesgos. En segundo lugar, la cantidad y la velocidad de administración de líquidos variaron entre los estudios, lo que dificulta sacar conclusiones firmes. Finalmente, el estudio no analizó los resultados a largo plazo para las madres o los bebés, por lo que se necesita más investigación en esta área.
Conclusión
La precarga con coloides no parece reducir el riesgo de hipotensión durante las cesáreas, excepto cuando se utiliza un volumen grande. Sin embargo, la seguridad de tales volúmenes sigue siendo incierta. Hasta que se realicen más estudios de alta calidad, los médicos deben sopesar cuidadosamente los posibles beneficios y riesgos de la precarga con coloides.
Para fines educativos únicamente.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001477