¿Pueden los niveles de una hormona tiroidea predecir el riesgo en pacientes con miocardiopatía dilatada?

¿Pueden los niveles de una hormona tiroidea predecir el riesgo en pacientes con miocardiopatía dilatada?

La miocardiopatía dilatada (MCD) es una causa importante de insuficiencia cardíaca. Afecta a 1 de cada 2500 a 1 de cada 250 personas. Principalmente, impacta a adultos jóvenes. Esta enfermedad se caracteriza por la dilatación del ventrículo izquierdo y la reducción de su capacidad para bombear sangre. No está relacionada con la presión arterial alta, enfermedades de las válvulas del corazón, defectos congénitos o problemas en las arterias coronarias. La MCD surge por la respuesta del músculo cardíaco a factores genéticos y ambientales. Aunque existen modelos para predecir el riesgo en estos pacientes, su uso en la práctica clínica es limitado. Por eso, es crucial encontrar formas más precisas de evaluar el riesgo en personas con MCD.

El corazón es uno de los principales órganos afectados por las hormonas tiroideas. Estas hormonas, como la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), tienen efectos importantes en el sistema cardiovascular. La T3, que es más potente, influye en el rendimiento del corazón, la resistencia de los vasos sanguíneos, la formación de nuevos vasos y la función de las células que recubren los vasos. La triyodotironina libre (FT3), la forma activa de la T3, juega un papel clave en estos procesos. Niveles bajos de FT3 se asocian con una mala circulación sanguínea y niveles bajos de sodio en la sangre, factores que predicen una menor supervivencia. Además, las enfermedades del corazón pueden alterar los niveles de hormonas tiroideas, lo que está relacionado con un mayor riesgo de complicaciones, incluso si no hay problemas previos en la tiroides.

Un estudio realizado en el Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Nanjing, entre octubre de 2009 y diciembre de 2014, evaluó el valor pronóstico de los niveles de FT3 en pacientes con MCD. Se incluyeron 176 pacientes diagnosticados con MCD. Después de excluir a aquellos con datos incompletos o pérdida de seguimiento, se analizaron los datos de 146 pacientes. El tiempo promedio de seguimiento fue de 79.9 meses. Durante este período, 61 pacientes fallecieron (grupo de no supervivencia) y 85 sobrevivieron (grupo de supervivencia).

En el estudio, se midieron los niveles de FT3 mediante un método llamado inmunofluorescencia. También se evaluaron otros marcadores bioquímicos, como la tiroxina libre (FT4), la hormona estimulante de la tiroides (TSH), el recuento de glóbulos rojos, la hemoglobina, el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la creatinina sérica. El objetivo principal fue analizar la mortalidad por cualquier causa. Los resultados mostraron que los niveles de FT3 eran significativamente más bajos en el grupo de no supervivencia en comparación con el grupo de supervivencia (3.65 ± 0.83 pmol/L vs. 4.36 ± 1.91 pmol/L; P = 0.003). Además, los niveles de FT3 se correlacionaron positivamente con el recuento de glóbulos rojos y la hemoglobina, y negativamente con la edad, el BUN y la creatinina sérica.

Los pacientes con niveles de FT3 más bajos (≤3.49 pmol/L) tuvieron un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa (P para log-rank = 0.001). Un análisis de regresión de Cox confirmó que los niveles de FT3 estaban significativamente asociados con la mortalidad (razón de riesgo: 0.70, intervalo de confianza del 95%: 0.52–0.95, P para tendencia = 0.021). Estos hallazgos sugieren que los niveles bajos de FT3 son un predictor independiente de peores resultados a largo plazo en pacientes con MCD.

El estudio también exploró la relación entre los niveles de FT3 y otros parámetros clínicos. Los pacientes en el grupo de no supervivencia eran mayores y tenían una presión arterial diastólica (PAD) más baja en comparación con el grupo de supervivencia. No se observaron diferencias significativas en el sexo, el hábito de fumar, el consumo de alcohol, las enfermedades coexistentes, el tamaño del ventrículo izquierdo en reposo (LVDd) o la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) entre los dos grupos. Sin embargo, el grupo de no supervivencia tenía un recuento más bajo de glóbulos rojos y niveles más bajos de hemoglobina, junto con niveles más altos de creatinina sérica, BUN y colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C).

El análisis de correlación reveló que los niveles de FT3 estaban positivamente correlacionados con el recuento de glóbulos rojos y la hemoglobina, y negativamente correlacionados con la edad, el BUN y la creatinina sérica. Estos hallazgos resaltan la compleja interacción entre la función tiroidea y la salud cardiovascular en pacientes con MCD.

Los resultados del estudio coinciden con investigaciones previas que indican que la disfunción tiroidea es un predictor de mal pronóstico en la MCD. Los niveles bajos de FT3 pueden contribuir a eventos cardíacos adversos al reducir la capacidad de contracción del corazón, aumentar la resistencia de los vasos sanguíneos y afectar la función diastólica. Además, la desregulación del sistema renina-angiotensina-aldosterona en el hipotiroidismo también podría desempeñar un papel en estos resultados negativos.

Estos hallazgos tienen implicaciones clínicas importantes. La detección temprana y la intervención en pacientes con niveles bajos de FT3 podrían mejorar los resultados en la MCD. La suplementación con hormonas tiroideas, especialmente con T3, podría ofrecer beneficios terapéuticos, aunque se necesita más investigación para confirmar su eficacia. El estudio también subraya la importancia de monitorear la función tiroidea en pacientes con MCD como parte de una estrategia integral de evaluación de riesgos.

En conclusión, este estudio demuestra que los niveles bajos de FT3 están asociados con un aumento de la mortalidad por cualquier causa en pacientes con MCD. Los hallazgos proporcionan información valiosa sobre el significado pronóstico de la función tiroidea en la MCD y resaltan la necesidad de más investigación para explorar los posibles beneficios de la terapia con hormonas tiroideas en esta población.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000896
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