¿Qué es la caquexia por cáncer y cómo afecta al cuerpo?

¿Qué es la caquexia por cáncer y cómo afecta al cuerpo?

La caquexia por cáncer es un problema grave que debilita mucho a los pacientes. Se caracteriza por la pérdida severa de músculo y, a veces, de grasa. Este síndrome está relacionado con cambios en la comunicación entre los órganos del cuerpo, mediados por factores de caquexia. Estos factores, como las proteínas inflamatorias y otras sustancias, son liberados por el tumor o por las células del cuerpo. Aunque se ha investigado mucho, todavía no se entienden completamente los mecanismos que causan la caquexia, y no hay tratamientos definitivos. Este artículo explora el papel de los factores de caquexia en la comunicación entre órganos, su potencial como marcadores y objetivos terapéuticos, y las implicaciones para entender y tratar este síndrome.

Introducción

La caquexia, del griego «kakos» (malo) y «hexis» (estado), es un síndrome que causa debilidad severa y está asociado con el cáncer. Se caracteriza por la pérdida significativa de músculo y, a veces, de grasa. Este problema afecta negativamente la respuesta al tratamiento, la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes. La caquexia es causada por cambios en las vías metabólicas de varios órganos, lo que lleva a la liberación de factores de caquexia por el tumor o las células del cuerpo. Estos factores median la comunicación entre los órganos, contribuyendo al avance de la caquexia.

Los factores de caquexia no actúan solos; interactúan entre sí para impulsar el síndrome. Por ejemplo, bloquear un solo factor como la interleucina-6 (IL-6) o el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) no detiene la caquexia. Por lo tanto, entender cómo interactúan estos factores y su relación con el tumor es esencial para desarrollar estrategias de diagnóstico y tratamiento efectivas.

Comunicación entre órganos en diferentes etapas de la caquexia por cáncer

La caquexia por cáncer se puede clasificar en tres etapas según la gravedad: pre-caquexia, caquexia y caquexia refractaria. Cada etapa está asociada con cambios distintos en la función y comunicación de los órganos. En las primeras etapas, el sistema inmunológico suele ser el primero en verse afectado, seguido por la disfunción del páncreas y el hígado. El músculo y el tejido graso, que son los más estudiados, representan eventos de etapas avanzadas en la progresión de la caquexia.

A medida que avanza la caquexia, el tumor crea condiciones que mejoran su supervivencia, mientras que los órganos del cuerpo reaccionan para mantener el equilibrio. Sin embargo, en las etapas avanzadas, los órganos se vuelven accesorios al tumor, lo que lleva a una ruptura en la comunicación entre ellos. Esta relación compleja entre el tumor y los órganos del cuerpo está mediada por los factores de caquexia, que juegan un papel clave en la progresión del síndrome.

Factores de caquexia derivados de múltiples órganos

Los factores de caquexia son liberados por varios órganos y tejidos, incluyendo el tumor, el microambiente tumoral (TME), el músculo, la grasa, el hígado, el cerebro, el tracto gastrointestinal, el hueso y el bazo. Estos factores incluyen mediadores inflamatorios, proteínas circulantes, metabolitos y microARNs, que en conjunto impulsan la progresión de la caquexia.

Factores liberados por el tumor

Los factores derivados del tumor, a menudo llamados factores inductores de caquexia (CIFs), incluyen citocinas proinflamatorias como el TNF-α, la IL-6, la IL-1 y el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β). Estas citocinas inducen respuestas inflamatorias en el cuerpo y contribuyen a la pérdida de músculo y la descomposición de grasa. Otros CIFs, como el TWEAK y el factor inhibidor de la leucemia (LIF), están directamente involucrados en la pérdida de músculo. Además, factores de movilización de lípidos como la glicoproteína zinc-alfa-2 (ZAG) y el factor movilizador de lípidos (LMF) promueven la descomposición de grasa, mientras que las proteínas de choque térmico (HSP70 y HSP90) inducen la pérdida de músculo a través de la activación del receptor toll-like 4 (TLR4).

Factores liberados por el microambiente tumoral (TME)

El TME, compuesto por células estromales, células inmunitarias y componentes de la matriz extracelular, juega un papel importante en la caquexia por cáncer. Los macrófagos asociados al tumor, los neutrófilos y los fibroblastos liberan citocinas inflamatorias como la IL-6, el TNF-α y la CCL2, que contribuyen a la pérdida de músculo y la descomposición de grasa. Las células supresoras derivadas de la médula ósea (MDSCs) también promueven la caquexia liberando mediadores inflamatorios que alteran el metabolismo energético.

Factores liberados por el músculo

El músculo es un objetivo principal de la caquexia por cáncer, y las miocinas (factores derivados del músculo) juegan un papel crucial en el síndrome. Miocinas como la oncostatina M (OSM), la irisina y la decorina inhiben la pérdida de músculo, mientras que otras como la miostatina y la IL-6 promueven la pérdida de músculo. Por ejemplo, la OSM ejerce efectos antitumorales a través de la vía de señalización OSM/STAT3/SMAD3, mientras que la miostatina activa la autofagia y la degradación de proteínas en las células musculares.

Factores liberados por la grasa

El tejido graso libera factores como la adiponectina, la perilipina y la leptina, que regulan el equilibrio energético y el metabolismo de la grasa. La adiponectina inhibe la pérdida de músculo activando la vía del objetivo de la rapamicina en células de mamífero (mTOR), mientras que la leptina regula el apetito y el gasto energético. En la caquexia por cáncer, los niveles de leptina disminuyen, pero el sistema de la melanocortina sigue activo, contribuyendo al aumento del consumo de energía.

Factores liberados por el hígado

El hígado, un órgano metabólico clave, libera factores como el factor de crecimiento y diferenciación 15 (GDF15) y el factor de crecimiento fibroblástico 21 (FGF21), que están involucrados en la anorexia y la pérdida de músculo. El GDF15 induce anorexia activando las neuronas de colecistoquinina en el tronco encefálico, mientras que el FGF21 promueve la termogénesis y la pérdida de músculo a través de mecanismos dependientes e independientes de la proteína desacoplante 1 (UCP1).

Factores liberados por el cerebro

El cerebro regula la caquexia por cáncer a través de ejes neuroendocrinos, incluyendo el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y el eje hipotalámico-pituitario-gonadal (HPG). El eje HPA, activado por el estrés y la inflamación, lleva a un aumento en la secreción de glucocorticoides, que promueven la pérdida de músculo y la descomposición de grasa. El eje HPG, alterado en la caquexia, resulta en niveles bajos de testosterona, contribuyendo a la fatiga y la pérdida de músculo.

Factores liberados por el tracto gastrointestinal

El tracto gastrointestinal libera grelina, una hormona que estimula el apetito y regula el equilibrio energético. La grelina promueve el crecimiento de músculo y grasa activando el receptor secretagogo de la hormona del crecimiento (GHSR) y reduciendo la inflamación. En la caquexia por cáncer, los niveles de grelina suelen estar elevados, pero sus efectos son insuficientes para contrarrestar la progresión del síndrome.

Factores liberados por el hueso

Los factores derivados del hueso como la lipocalina 2 (LCN2) y el TGF-β juegan un papel en la caquexia por cáncer. La LCN2 induce anorexia y consumo de grasa, mientras que el TGF-β, liberado durante la metástasis ósea, activa el eje TGF-β–NOX4–RYR1, llevando a la pérdida de músculo. El metabolismo óseo también está regulado por señales neuronales, que contribuyen a la progresión de la caquexia.

Factores liberados por el bazo y otros órganos

El bazo, el páncreas y el corazón también contribuyen a la caquexia por cáncer. El agrandamiento del bazo en las primeras etapas de la caquexia está asociado con un aumento de neutrófilos y MDSCs, que promueven la inflamación y el consumo de energía. Las células estrelladas pancreáticas proporcionan aminoácidos a las células tumorales, mientras que los factores derivados del corazón como el péptido natriurético auricular (ANP) y el péptido natriurético cerebral (BNP) promueven la lipólisis y el gasto energético.

Comunicación entre órganos mediada por factores de caquexia

La caquexia por cáncer es un síndrome multiórgano impulsado por la comunicación compleja entre los órganos. Los factores de caquexia median estas interacciones, llevando a la progresión del síndrome. Los ejes interórganos clave involucrados en la caquexia incluyen el eje cerebro-pituitario-adrenal/gonadal-músculo/grasa, el eje cerebro-grasa-hígado-corazón, el eje cerebro-hígado-gastrointestinal-músculo, el eje tumor-hueso-nervio-músculo y el eje tumor-inmune-nervio.

Eje cerebro–pituitario–adrenal/gonadal–músculo/grasa

El cerebro regula la caquexia a través de los ejes HPA y HPG. El eje HPA, activado por el estrés y la inflamación, lleva a un aumento en la secreción de glucocorticoides, que promueven la pérdida de músculo y la descomposición de grasa. El eje HPG, alterado en la caquexia, resulta en niveles bajos de testosterona, contribuyendo a la fatiga y la pérdida de músculo.

Eje cerebro–grasa–hígado–corazón

El eje cerebro-grasa-hígado-corazón regula el equilibrio energético y el metabolismo de la grasa. El GDF15, liberado por el hígado, activa el sistema nervioso simpático (SNS), llevando a un aumento en la lipólisis y el gasto energético. Los factores derivados del corazón como el ANP y el BNP también promueven la lipólisis y el consumo de energía, contribuyendo a la progresión de la caquexia.

Eje cerebro–hígado–gastrointestinal–músculo

El eje cerebro-hígado-gastrointestinal-músculo involucra la interacción del GDF15, la grelina y la microbiota intestinal. El GDF15 induce anorexia, mientras que la grelina estimula el apetito y reduce la inflamación. La microbiota intestinal influye en el metabolismo muscular y el equilibrio energético, contribuyendo a la progresión de la caquexia.

Eje tumor–hueso–nervio–músculo

El eje tumor-hueso-nervio-músculo involucra la liberación de TGF-β de la matriz extracelular del hueso, que activa el eje TGF-β–NOX4–RYR1, llevando a la pérdida de músculo. Los factores derivados del hueso como la LCN2 también inducen anorexia y consumo de grasa, contribuyendo a la progresión de la caquexia.

Eje tumor–inmune–nervio

El eje tumor-inmune-nervio involucra la interacción de las células tumorales, las células inmunitarias y el sistema nervioso. Los factores derivados del tumor reclutan células mieloides al cerebro, llevando a la neuroinflamación y la progresión de la caquexia. El eje CCR2/CCL2 juega un papel clave en este proceso.

Factores de caquexia como posibles biomarcadores

Los factores de caquexia, incluyendo mediadores inflamatorios, proteínas circulantes, metabolitos y microARNs, tienen potencial como biomarcadores del síndrome. Por ejemplo, la IL-6, el TNF-α y la proteína C reactiva (CRP) están elevados en la caquexia y se correlacionan con la gravedad de la enfermedad. La relación neutrófilo-linfocito (NLR) también está asociada con la pérdida de peso y la caquexia, lo que la convierte en un posible marcador diagnóstico.

Factores de caquexia como posibles objetivos terapéuticos

Dirigirse a los factores de caquexia ofrece un enfoque prometedor para tratar el síndrome. Las terapias antiinflamatorias, como los inhibidores de IL-6 y los bloqueadores de TNF-α, han mostrado cierta eficacia en modelos preclínicos. Los factores circulantes como el GDF15 y la grelina también están siendo explorados como objetivos terapéuticos. Por ejemplo, los agonistas de la grelina como el anamorelin estimulan el apetito y aumentan la masa muscular en pacientes con caquexia.

Resumen y perspectivas futuras

La caquexia por cáncer es un síndrome multiórgano impulsado por la comunicación compleja entre los órganos mediada por factores de caquexia. Estos factores, liberados por el tumor y los órganos del cuerpo, juegan un papel crítico en la patogénesis de la caquexia. Entender cómo interactúan estos factores y su relación con el tumor es esencial para desarrollar estrategias de diagnóstico y tratamiento efectivas. Las investigaciones futuras deberían enfocarse en identificar nuevos factores de caquexia, explorar sus roles en la comunicación entre órganos y desarrollar terapias dirigidas para mejorar los resultados de los pacientes.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000002846

For educational purposes only.

Deja una respuesta 0

Your email address will not be published. Required fields are marked *