¿Qué es la enfermedad renal diabética y cómo podemos manejarla?
¿Sabías que la diabetes no solo afecta los niveles de azúcar en la sangre, sino que también puede dañar los riñones? En China, el rápido crecimiento económico y los cambios en el estilo de vida han llevado a un aumento en los casos de diabetes y, con ello, a un incremento en la enfermedad renal diabética (ERD). Este problema de salud ha llevado a expertos en nefrología y endocrinología a desarrollar un consenso para mejorar su diagnóstico y manejo. Aquí te explicamos qué es la ERD, cómo se diagnostica y qué medidas se pueden tomar para controlarla.
Factores de riesgo para la aparición y progresión de la ERD
La ERD no aparece de la noche a la mañana. Es el resultado de una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Algunos de los factores más importantes que pueden acelerar su desarrollo incluyen niveles altos de azúcar en la sangre, presión arterial elevada, colesterol alto y obesidad. Además, la presencia de proteínas en la orina (proteinuria) y una disminución en la función de los riñones (medida por la tasa de filtración glomerular o TFG) son señales de que la enfermedad está avanzando. Los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física también juegan un papel importante en su progresión.
Diagnóstico de la ERD y cuándo hacer una biopsia renal
¿Cómo se sabe si alguien tiene ERD? En personas con diabetes tipo 1 o tipo 2, la presencia de una cantidad moderada o alta de proteínas en la orina, junto con una disminución en la TFG, puede indicar ERD. Además, si el paciente tiene retinopatía diabética (daño en los ojos causado por la diabetes) y se descartan otras causas de enfermedad renal crónica (ERC), se puede confirmar el diagnóstico. Sin embargo, en algunos casos, como cuando hay sangre en la orina, hinchazón repentina o una rápida pérdida de la función renal, especialmente si no hay retinopatía, se recomienda hacer una biopsia renal. Esto ayuda a descartar otras enfermedades renales no relacionadas con la diabetes.
Manejo de la ERD
Controlar la ERD no es tarea fácil, pero es posible. El enfoque principal está en manejar los factores de riesgo, como la presión arterial alta, los niveles altos de azúcar en la sangre y el colesterol. También es importante cambiar el estilo de vida y educar al paciente sobre cómo cuidar sus riñones.
Control del azúcar en la sangre en la ERD
Para los pacientes con ERD, es crucial mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control. Sin embargo, no se recomienda un control demasiado estricto. En general, se sugiere mantener la hemoglobina A1c (una medida del control del azúcar a largo plazo) entre el 7% y el 8%. Además, los medicamentos conocidos como inhibidores del SGLT-2 (un tipo de medicamento que ayuda a reducir el azúcar en la sangre) han mostrado ser prometedores para retrasar el avance de la ERD.
Control de la presión arterial en la ERD
La presión arterial alta es un enemigo de los riñones. Para los pacientes con ERD que no están en diálisis, se recomienda tratar la presión arterial si está constantemente por encima de 140/90 mmHg. En aquellos con proteínas en la orina, se sugiere mantenerla por debajo de 130/80 mmHg. Los medicamentos como los inhibidores de la ECA o los ARA II (ambos tipos de medicamentos para la presión arterial) son especialmente útiles en pacientes con ERD y presión arterial alta. Sin embargo, no se recomienda combinar estos medicamentos con otros que actúen de manera similar.
Manejo de otros factores de riesgo cardiovascular
Además del azúcar y la presión arterial, es importante controlar otros factores que pueden afectar el corazón y los riñones. Por ejemplo, se sugiere el uso de estatinas (medicamentos para reducir el colesterol) en pacientes con ERD. También es importante mantener el ácido úrico dentro de los niveles normales y controlar la cantidad de proteínas en la dieta. Para los pacientes que no están en diálisis, se recomienda una ingesta diaria de proteínas de 0.8 gramos por kilogramo de peso corporal.
Cuándo consultar a un nefrólogo
No todos los pacientes con ERD necesitan ver a un especialista en riñones, pero hay casos en los que es necesario. Por ejemplo, si un paciente diabético tiene proteínas en la orina de manera constante, una caída rápida en la TFG, complicaciones relacionadas con la enfermedad renal o si no tiene retinopatía pero presenta un aumento rápido en las proteínas en la orina, es recomendable consultar a un nefrólogo.
Futuras investigaciones clínicas
Aunque se ha avanzado mucho en el manejo de la ERD, todavía hay muchas preguntas sin respuesta. Por ejemplo, se necesitan más estudios para identificar nuevos marcadores tempranos de la enfermedad, entender mejor la genética detrás de su aparición y encontrar nuevas formas de retrasar su progresión. También es importante investigar cuál es el mejor nivel de azúcar en la sangre para los pacientes con ERD, qué tan seguro es combinar diferentes medicamentos para la presión arterial y cómo afecta el control estricto de la presión arterial en la aparición de la ERD. Además, se necesita más información sobre el manejo a largo plazo del colesterol, el uso de nuevos medicamentos y cómo la dieta afecta el desarrollo de la enfermedad.
Conclusión
La ERD es una complicación seria de la diabetes que puede afectar gravemente la calidad de vida. Sin embargo, con un manejo adecuado de los factores de riesgo, un control cuidadoso del azúcar en la sangre y la presión arterial, y cambios en el estilo de vida, es posible retrasar su progresión y mejorar la salud de los pacientes. Aún queda mucho por aprender, pero el consenso chino sobre la ERD es un paso importante hacia un mejor diagnóstico y tratamiento.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001049
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