¿Qué hace único al síndrome de Leigh en pacientes chinos? Descubriendo sus secretos genéticos y clínicos
El síndrome de Leigh (LS) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente al cerebro. Se caracteriza por lesiones simétricas en áreas como el tronco encefálico y los ganglios basales. Aunque es una condición rara, su impacto en los pacientes y sus familias es profundo. Este estudio analizó a 13 pacientes chinos con LS para entender mejor cómo se manifiesta esta enfermedad en esta población y qué mutaciones genéticas están involucradas.
¿Cómo se diagnosticó a los pacientes?
El estudio incluyó a 13 pacientes (8 hombres y 5 mujeres) diagnosticados con LS. El diagnóstico se basó en síntomas clínicos, hallazgos en imágenes cerebrales (resonancia magnética) y confirmación genética. Los criterios utilizados incluyeron la presencia de lesiones en el tronco encefálico o los ganglios basales, regresión neurológica y niveles elevados de lactato en la sangre o el líquido cefalorraquídeo (LCR).
¿Qué mutaciones genéticas se encontraron?
Todos los pacientes tenían mutaciones en el ADN mitocondrial (mtDNA), que es el material genético de las mitocondrias, las «centrales eléctricas» de las células. No se encontraron mutaciones en el ADN nuclear (nDNA), que es el ADN principal de nuestras células. Las mutaciones identificadas afectaron varios genes mitocondriales, incluyendo:
- MT-ND3: m.10191T>C (3 pacientes) y m.10158T>C (1 paciente)
- MT-ATP6: m.8993T>C (2 pacientes) y m.9176T>C (1 paciente)
- MT-TL1: m.3243A>G (2 pacientes) y m.3271T>C (1 paciente)
- MT-ND5: m.13513G>A (1 paciente)
- MT-ND1: m.3697G>A (1 paciente)
- MT-TV: m.1644G>A (1 paciente)
Un hallazgo interesante fue que dos pacientes con la mutación m.3243A>G en el gen MT-TL1, comúnmente asociada con otra enfermedad llamada MELAS, no presentaron episodios similares a un derrame cerebral, lo que muestra la variabilidad en los síntomas.
¿Qué síntomas presentaron los pacientes?
Todos los pacientes mostraron retraso o regresión en su desarrollo, con síntomas que comenzaron desde la infancia hasta la adolescencia (edad media: 2 años). Problemas motores, como debilidad muscular, falta de coordinación y rigidez, fueron comunes. Además, el 84.6% de los pacientes (11 de 13) presentaron problemas oculares, como movimientos involuntarios de los ojos o daño en el nervio óptico.
En las imágenes cerebrales, se observaron áreas brillantes en los ganglios basales (100% de los casos), el tronco encefálico (76.9%) y el tálamo (30.8%). Lesiones en el cerebelo (15.4%) y la materia blanca del cerebro (7.7%) fueron menos frecuentes.
¿Qué mostraron los análisis de laboratorio?
Los niveles de lactato en la sangre estaban elevados en el 66.7% de los pacientes (6 de 9). En el líquido cefalorraquídeo (LCR), el lactato también estaba elevado en todos los pacientes analizados (mediana: 3.8 mmol/L, rango: 2.6–5.4 mmol/L). Además, las proteínas en el LCR estaban elevadas en cuatro pacientes, un hallazgo que suele verse en otra enfermedad mitocondrial llamada síndrome de Kearns-Sayre (KSS).
¿Hubo problemas cardíacos?
Uno de los pacientes, con la mutación m.13513G>A en el gen MT-ND5, presentó una condición cardíaca llamada no compactación del ventrículo izquierdo y síndrome de preexcitación. Aunque no se iniciaron tratamientos específicos más allá de los suplementos mitocondriales, su función cardíaca se mantuvo estable.
¿Cómo afecta la herencia genética?
En siete casos, se confirmó que las mutaciones fueron heredadas de la madre. Sin embargo, en un paciente, la mutación m.13513G>A apareció de forma espontánea (de novo). La tasa de heteroplasmia (la proporción de ADN mitocondrial mutado) fue más baja en las madres que en los pacientes, lo que complica el asesoramiento genético para estimar el riesgo de recurrencia.
¿Cómo progresó la enfermedad?
Tres pacientes fallecieron debido a insuficiencia respiratoria a los 3 meses, 6 meses y 6 años después del diagnóstico. La mortalidad se asoció con el inicio temprano de la enfermedad (≤1 año), la afectación del tronco encefálico y altas cargas de heteroplasmia (>90%). Los pacientes que sobrevivieron mostraron estabilidad relativa con suplementos como coenzima Q10, L-carnitina, tiamina y riboflavina.
¿Por qué no hubo episodios similares a derrames cerebrales?
A pesar de que dos pacientes tenían la mutación m.3243A>G asociada con MELAS, ninguno presentó episodios similares a derrames cerebrales. Esto contrasta con las presentaciones clásicas de MELAS pero coincide con informes que muestran que esta mutación puede causar LS sin afectar la corteza cerebral.
Limitaciones y futuras investigaciones
El estudio tuvo algunas limitaciones, como el pequeño número de pacientes y la falta de análisis del ADN nuclear en algunos casos. Nueve pacientes no tenían mutaciones identificables, lo que sugiere que podrían existir mutaciones no descubiertas o factores epigenéticos. Estudios futuros deberían incluir seguimientos a largo plazo y enfoques más avanzados para entender mejor esta enfermedad.
¿Qué tratamientos se utilizaron?
Todos los pacientes recibieron suplementos mitocondriales, aunque los regímenes no estuvieron estandarizados. No se exploraron intervenciones dietéticas como la dieta cetogénica o baja en carbohidratos. La falta de terapias específicas subraya la necesidad de estrategias de manejo personalizadas y ensayos clínicos que evalúen nuevas opciones terapéuticas.
Conclusión
Este estudio revela un perfil clínico y genético único del síndrome de Leigh en pacientes chinos, dominado por mutaciones en el ADN mitocondrial y una frecuente afectación de los ganglios basales y el tronco encefálico. Los niveles elevados de lactato en el LCR surgieron como un marcador diagnóstico sensible, mientras que la ausencia de convulsiones y episodios similares a derrames cerebrales contrasta con otros estudios globales. Estos hallazgos mejoran la precisión diagnóstica y resaltan la necesidad de más investigación en medicina mitocondrial.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000090
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