¿Sabías que el hígado graso puede afectar tu corazón y riñones? Descubre por qué esta condición es más común de lo que piensas
El hígado graso asociado al metabolismo (MAFLD, por sus siglas en inglés) es un problema de salud que ha ganado mucha atención en los últimos años. ¿Por qué? Porque no solo afecta al hígado, sino que también aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y renales. Si te preocupa tu salud o la de tus seres queridos, sigue leyendo para entender mejor esta condición y sus implicaciones.
¿Qué es el hígado graso asociado al metabolismo (MAFLD)?
El MAFLD es una condición en la que se acumula grasa en el hígado. Pero no es cualquier tipo de hígado graso. Para que se considere MAFLD, debe estar acompañado de al menos uno de estos tres factores: sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2 (T2DM) o problemas metabólicos como presión alta o colesterol elevado. Esta definición es más amplia que la del hígado graso no alcohólico (NAFLD), que excluye a las personas que consumen alcohol en exceso.
¿Qué tan común es el MAFLD?
Un estudio reciente analizó datos de encuestas nacionales de salud en Estados Unidos desde 1999 hasta 2016. Los resultados son alarmantes. La prevalencia de MAFLD aumentó de 28.4% en 1999-2002 a 35.8% en 2011-2016. Esto significa que más de un tercio de los adultos en Estados Unidos podrían tener esta condición. Y no es solo un problema local; el MAFLD es una preocupación global.
¿Cómo afecta el MAFLD al corazón y los riñones?
El MAFLD no es solo un problema del hígado. Las personas con esta condición tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y renales. Por ejemplo, en el período 2011-2016, casi la mitad de los adultos con MAFLD tenían presión alta (49.0%), más de la mitad tenían colesterol alto (57.8%) y una cuarta parte tenía diabetes (26.4%). Además, el 88.7% tenía obesidad central (grasa acumulada en el abdomen) y el 18.5% eran fumadores.
El estudio también encontró que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años variaba entre 10.5% y 13.1%. Además, el 19.7% de las personas con MAFLD tenían enfermedad renal crónica (CKD, por sus siglas en inglés). Estos números son preocupantes y muestran que el MAFLD no debe tomarse a la ligera.
¿Ha mejorado el manejo del MAFLD con el tiempo?
Aunque ha habido avances en el tratamiento de algunos factores de riesgo, como la presión arterial y el colesterol, el control del azúcar en sangre no ha mejorado significativamente en las personas con diabetes. Además, el riesgo cardiovascular ha disminuido ligeramente, pero no se ha observado una reducción en la prevalencia de enfermedad renal crónica, infartos o derrames cerebrales.
¿En qué se diferencia el MAFLD del NAFLD?
El MAFLD es más común que el NAFLD y está asociado con una mayor carga de problemas cardíacos y renales. Esto se debe a que el MAFLD incluye a personas con problemas metabólicos, lo que aumenta el riesgo de complicaciones. Por eso, los expertos sugieren que el MAFLD debería ser el enfoque principal en el diagnóstico y manejo de esta condición.
¿Por qué es importante detectar el MAFLD a tiempo?
Detectar el MAFLD temprano es crucial para prevenir complicaciones graves. Si no se trata, puede llevar a enfermedades cardíacas, insuficiencia renal y otros problemas de salud. Además, el manejo de esta condición requiere un enfoque multidisciplinario, donde endocrinólogos (especialistas en diabetes y hormonas) y hepatólogos (especialistas en el hígado) trabajen juntos.
¿Qué puedes hacer para cuidar tu hígado y tu salud en general?
Aunque este artículo no ofrece tratamientos específicos, hay medidas generales que pueden ayudar a mantener tu hígado y tu cuerpo saludables. Mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regularmente, comer una dieta balanceada y evitar el consumo excesivo de alcohol son pasos importantes. Si tienes factores de riesgo como diabetes o presión alta, es esencial seguir las recomendaciones de tu médico.
Conclusión
El hígado graso asociado al metabolismo (MAFLD) es una condición que va más allá del hígado. Afecta el corazón y los riñones, y su prevalencia está en aumento. Detectar y manejar esta condición a tiempo es clave para prevenir complicaciones graves. La colaboración entre especialistas y un enfoque en la salud general son fundamentales para enfrentar este desafío.
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doi.org/10.1097/CM9.0000000000001513