¿Sabías que el VIH puede afectar tus huesos? Descubre cómo y por qué
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es conocido por debilitar el sistema inmunológico. Pero ¿sabías que también puede afectar la salud de tus huesos? En China, donde más de 1.25 millones de personas viven con VIH/SIDA, este problema está ganando atención. Un estudio reciente analizó cómo el VIH, en personas que no han recibido tratamiento antirretroviral (ART), puede provocar cambios en la densidad mineral ósea (DMO). Estos cambios aumentan el riesgo de fracturas y otros problemas de salud.
¿Quiénes participaron en el estudio?
El estudio se realizó en el Hospital Ditan de Beijing, China, entre julio y diciembre de 2018. Participaron 156 adultos con VIH que nunca habían recibido ART. Todos eran hombres, con una edad promedio de 28 años. Se excluyó a personas con condiciones que afectan los huesos, como diabetes, menopausia o uso de corticosteroides.
Los investigadores recopilaron datos como la edad, el índice de masa corporal (IMC), hábitos de fumar y beber, y resultados de pruebas de laboratorio, como el recuento de células CD4+ (un tipo de glóbulo blanco importante para el sistema inmunológico) y la carga viral del VIH (la cantidad de virus en la sangre).
Para medir la DMO, se utilizó una técnica llamada absorciometría de rayos X de energía dual (DXA). Esta técnica evalúa la densidad ósea en la columna lumbar (L1–L4) y las caderas (cuello femoral, trocánter y región intertrocantérica).
¿Qué encontraron?
El 53.2% de los participantes (83 de 156) tenían DMO reducida. De estos, el 48.7% (76 de 156) presentaba osteopenia (DMO baja) y el 4.5% (7 de 156) osteoporosis (DMO muy baja).
La columna lumbar: el área más afectada
La columna lumbar fue la región con mayor pérdida ósea (49.4%, 77 de 156). Entre las vértebras, la L1 mostró la mayor reducción (60.9%, 95 de 156), seguida por L2 (53.2%), L4 (52.6%) y L3 (45.5%). Esto sugiere que la columna lumbar, especialmente la vértebra L1, es clave para detectar problemas óseos tempranos.
Asimetría en las caderas
La cadera izquierda tuvo una mayor prevalencia de osteopenia (32.7%, 51 de 156) que la derecha (24.4%, 38 de 156). Dentro de las caderas, el trocánter fue la zona más afectada: el 46.2% (72 de 156) de los trocánteres izquierdos y el 28.8% (45 de 156) de los derechos tenían DMO reducida. En cambio, el cuello femoral y la región intertrocantérica mostraron menos pérdida ósea. Esta asimetría podría deberse a diferencias en la carga de peso entre las piernas, ya que la pierna dominante (generalmente la derecha) suele estar más fortalecida.
El IMC: un factor clave
El IMC bajo fue el predictor más fuerte de DMO reducida. Los participantes con IMC <18.5 kg/m² tuvieron una prevalencia del 81.8% (9 de 11) de osteopenia/osteoporosis, comparado con el 59.0% (59 de 100) en el grupo con IMC normal (18.5–23.9 kg/m²) y el 33.3% (15 de 45) en los grupos con sobrepeso/obesidad (IMC ≥24.0 kg/m²).
Los análisis estadísticos confirmaron que un IMC <18.5 kg/m² aumenta significativamente el riesgo de pérdida ósea (OR = 39.743; IC 95%: 3.234–488.399; P = 0.004). Además, el IMC mostró una correlación positiva con la DMO en la cadera derecha (r = 0.335), la cadera izquierda (r = 0.327) y la columna lumbar (r = 0.311) (P < 0.001 para todos).
¿Y los otros factores de riesgo?
A diferencia de estudios previos, factores tradicionales como la edad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el recuento de células CD4+ y la carga viral del VIH no mostraron una asociación significativa con la DMO. Por ejemplo:
- Células CD4+: Los recuentos fueron similares entre los grupos con DMO normal (330 células/mm³) y reducida (307 células/mm³).
- Carga viral del VIH: No hubo diferencias entre los grupos con carga viral baja (<1,000 copias/mL), moderada (1,000–100,000 copias/mL) o alta (≥100,000 copias/mL).
- Co-infecciones: Las co-infecciones con hepatitis B (5.8%) y sífilis (18.6%) no se relacionaron con cambios en la DMO.
Esto sugiere que la infección crónica por VIH, más que la gravedad de la inmunodeficiencia o la replicación viral, podría ser la causa principal de la pérdida ósea en personas no tratadas.
¿Qué significa esto para los pacientes?
Este estudio destaca la importancia de monitorear la salud ósea en personas con VIH, incluso antes de comenzar el ART. La alta prevalencia de osteopenia, especialmente en la columna lumbar y el trocánter de la cadera, indica que estas áreas deben ser priorizadas en las evaluaciones.
Además, mantener un IMC saludable es crucial. Los pacientes con bajo peso deben recibir apoyo nutricional para reducir el riesgo de fracturas.
Limitaciones del estudio
El estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, se realizó en un solo centro y solo incluyó hombres, lo que limita su aplicabilidad a mujeres y otras poblaciones. Futuras investigaciones podrían explorar:
- Cambios en la DMO después de iniciar el ART, especialmente con regímenes basados en tenofovir.
- Mecanismos que vinculan el VIH con la pérdida ósea, como marcadores inflamatorios y desregulación hormonal.
- El impacto de suplementos dietéticos (calcio, vitamina D) en la preservación de la DMO.
Conclusión
Este estudio ofrece información valiosa sobre cómo el VIH puede afectar la salud ósea en personas no tratadas. La alta prevalencia de osteopenia, junto con la importancia del IMC, subraya la necesidad de un manejo proactivo de la salud ósea en esta población. Detectar problemas temprano y mejorar la nutrición puede reducir el riesgo de fracturas y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001317
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