¿Te lastimaste la rodilla jugando? Una nueva técnica podría ayudarte
¿Sabías que las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) son una de las más comunes en deportistas? Este ligamento es crucial para mantener la estabilidad de la rodilla, y cuando se lesiona, puede causar problemas serios. La buena noticia es que hay una nueva técnica quirúrgica que podría mejorar los resultados. Vamos a explorar cómo funciona y por qué es diferente de los métodos tradicionales.
¿Qué es el LCA y por qué es importante?
El LCA es un ligamento en la rodilla que ayuda a mantenerla estable. Está compuesto por dos partes principales: el haz anteromedial (AM) y el haz posterolateral (PL). Estas partes trabajan juntas para evitar que la tibia se mueva demasiado hacia adelante. Cuando el LCA se lesiona, la rodilla puede volverse inestable, lo que dificulta actividades como correr, saltar o incluso caminar.
¿Cómo se trata tradicionalmente una lesión del LCA?
Los métodos tradicionales para reconstruir el LCA incluyen técnicas de un solo haz y de doble haz. Estas técnicas colocan un túnel en el hueso para fijar el nuevo ligamento. Sin embargo, estos métodos no siempre restauran completamente la estabilidad de la rodilla. Esto se debe a que el túnel se coloca en el centro de la «huella» del LCA, que está más cerca de las fibras indirectas, las cuales no son tan efectivas para resistir el movimiento hacia adelante de la tibia.
¿En qué consiste la nueva técnica?
La nueva técnica se enfoca en la inserción directa de las fibras del LCA en el fémur. Las fibras directas están más cerca de una cresta llamada «resident ridge» y son más efectivas para resistir el movimiento de la tibia. La idea es colocar el túnel en esta área para mejorar la estabilidad de la rodilla.
¿Cómo se realiza la cirugía?
La cirugía comienza con una artroscopia para confirmar la lesión del LCA. Luego, se extrae un tendón de los músculos isquiotibiales para usarlo como nuevo ligamento. Este tendón se divide en dos o tres partes, una para el haz AM y otra para el haz PL.
El paso clave es localizar la inserción directa de las fibras. Esto se hace identificando la intersección de la corteza posterior del fémur y la línea de Blumensaat. El túnel para el haz AM se coloca lo más atrás posible, con una pared posterior de 1 a 2 mm de grosor. La rodilla se flexiona a 120° durante la perforación para asegurar que los túneles sean más horizontales.
El túnel tibial se perfora con un sistema guía y se suavizan los bordes para evitar lesiones. El injerto del haz PL se coloca primero, seguido del haz AM. El extremo femoral se fija con una placa de titanio, y el extremo tibial con un tornillo absorbible.
¿Qué pasa después de la cirugía?
Después de la cirugía, los pacientes usan una férula durante dos meses. Se permite caminar con muletas y se recomienda comenzar con ejercicios de flexión y extensión al segundo día. Correr está permitido después de tres meses, y volver a deportes de contacto después de doce meses.
¿Cómo se evalúa el éxito de la cirugía?
El éxito se evalúa con pruebas clínicas como el test de Pivot shift y el test de Lachman, además de puntuaciones como el Lysholm y el IKDC. También se realizan tomografías 3D y resonancias magnéticas para confirmar la posición de los túneles y el estado del injerto.
Entre junio de 2016 y junio de 2018, 26 pacientes se sometieron a esta técnica. No hubo complicaciones como rupturas del injerto o infecciones. Todos los pacientes mostraron mejoras significativas en las pruebas de estabilidad y en las puntuaciones funcionales.
¿Qué dice el análisis biomecánico?
El análisis biomecánico muestra que las áreas de máximo estrés en la rodilla operada son similares a las de la rodilla sana. Esto sugiere que la técnica restaura efectivamente la función mecánica de la rodilla.
¿Cuáles son las limitaciones?
Este estudio tiene algunas limitaciones. Primero, se necesita una muestra más grande para confirmar los resultados. Segundo, no se realizaron artroscopias de seguimiento para evaluar la tensión y la sinovialización del injerto. Finalmente, se necesitan estudios a largo plazo para evaluar la durabilidad de la técnica.
Conclusión
La reconstrucción del LCA con inserción directa de las fibras es una técnica novedosa y efectiva que restaura la estabilidad de la rodilla. Ofrece excelentes resultados clínicos y representa un avance significativo en el tratamiento de las lesiones del LCA.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001771
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