¿Cómo se puede controlar el sangrado severo en casos de placenta percreta?
La placenta percreta es una condición grave en la que la placenta crece de manera anormal, atravesando la pared del útero y, en algunos casos, llegando a órganos cercanos. Esta situación puede causar un sangrado masivo durante el parto, lo que representa un riesgo importante para la madre. ¿Existe una manera de reducir este riesgo y mejorar los resultados tanto para la madre como para el bebé? Una técnica que ha ganado atención en los últimos años es la oclusión con balón de la aorta abdominal (IABO, por sus siglas en inglés). Este método busca reducir el flujo de sangre hacia la pelvis durante la cirugía, disminuyendo así el sangrado. Pero, ¿realmente funciona? En este artículo, exploraremos los resultados de un estudio reciente que analizó el uso de esta técnica en pacientes con placenta percreta.
¿Qué es la placenta percreta y por qué es tan peligrosa?
La placenta percreta es la forma más severa de un grupo de condiciones conocidas como trastornos del espectro de la placenta acreta (PAS, por sus siglas en inglés). En estos casos, la placenta se adhiere de manera anormal al útero y, en el caso de la percreta, llega a atravesarlo completamente, incluso afectando órganos cercanos como la vejiga. Esto puede causar un sangrado masivo durante el parto, lo que pone en riesgo la vida de la madre.
El aumento en los casos de cesáreas ha llevado a un incremento en la incidencia de estos trastornos. En países como China, donde la política de dos hijos ha llevado a más mujeres a tener segundos embarazos después de una cesárea, el problema es aún más pronunciado. La placenta percreta es especialmente preocupante porque, además del riesgo de sangrado, puede requerir la extirpación del útero (histerectomía), lo que afecta la fertilidad futura de la mujer.
¿En qué consiste la oclusión con balón de la aorta abdominal (IABO)?
La IABO es una técnica que busca reducir el sangrado durante la cirugía. Consiste en insertar un catéter con un balón en la arteria femoral (en la ingle) y llevarlo hasta la aorta abdominal, justo por encima de donde se divide en las arterias que van a las piernas. Una vez en posición, el balón se infla para bloquear temporalmente el flujo de sangre hacia la pelvis. Esto permite que los cirujanos trabajen en un campo más claro y con menos sangrado.
Aunque la idea parece prometedora, la IABO no está exenta de riesgos. Entre las posibles complicaciones se encuentran daños a las arterias, infecciones y coágulos de sangre. Además, la exposición a la radiación durante el procedimiento es una preocupación, aunque los niveles suelen ser bajos y considerados seguros para el feto.
¿Qué encontró el estudio?
Un estudio reciente analizó los resultados de 321 casos de placenta percreta en seis hospitales de China entre 2011 y 2015. De estos, 132 pacientes fueron tratados con IABO, mientras que 189 no recibieron esta intervención. Para asegurar una comparación justa, se utilizó un método estadístico llamado emparejamiento por puntaje de propensión, que resultó en 132 pares de pacientes con características similares.
Los resultados mostraron que el uso de IABO redujo significativamente el sangrado posparto. En el grupo que recibió IABO, el 68.9% experimentó sangrado severo, en comparación con el 87.9% en el grupo sin IABO. Además, la tasa de histerectomía fue mucho menor en el grupo con IABO (8.3%) que en el grupo sin IABO (65.2%). También se observó una reducción en la necesidad de cirugías adicionales, como legrados o laparotomías, en el grupo con IABO.
En cuanto a los resultados para los bebés, no hubo diferencias significativas entre los dos grupos. Los puntajes de Apgar, que miden la salud del recién nacido al minuto y a los cinco minutos después del parto, fueron similares en ambos grupos. El peso al nacer tampoco mostró diferencias, lo que sugiere que la IABO no afectó negativamente a los bebés.
¿Qué significa esto para las pacientes con placenta percreta?
Los hallazgos de este estudio sugieren que la IABO puede ser una herramienta útil en el manejo de la placenta percreta, especialmente para aquellas mujeres que desean preservar su fertilidad. Al reducir el sangrado y la necesidad de histerectomía, esta técnica puede ofrecer una alternativa más segura en comparación con los métodos tradicionales.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la IABO no está exenta de riesgos. Las complicaciones, aunque raras, pueden ser graves. Por lo tanto, es fundamental que el procedimiento sea realizado por profesionales con experiencia y que se tomen todas las precauciones necesarias para minimizar los riesgos.
Conclusión
La oclusión con balón de la aorta abdominal (IABO) parece ser una técnica efectiva para reducir el sangrado y la necesidad de histerectomía en pacientes con placenta percreta. Los resultados de este estudio respaldan su uso como parte de un enfoque conservador para el manejo de esta condición, especialmente en mujeres que desean preservar su fertilidad. Sin embargo, se necesitan más estudios para evaluar completamente los riesgos y beneficios de esta técnica y para identificar estrategias que minimicen las complicaciones.
For educational purposes only.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001944