¿Por qué nuestros huesos cambian de forma con el tiempo?
¿Alguna vez te has preguntado por qué las personas mayores tienden a encorvarse o por qué las rodillas duelen más con la edad? La respuesta está en la ley de deformación dinámica del hueso, un principio que explica cómo nuestros huesos se adaptan y cambian a lo largo de la vida.
Los huesos: un proyecto en constante evolución
Desde que estamos en el vientre materno, nuestros huesos comienzan a formarse y no paran de cambiar. Durante la infancia y la adolescencia, los huesos crecen, se fortalecen y ajustan su forma para soportar el peso y el movimiento. Por ejemplo, el ángulo del cuello del fémur (la parte superior del hueso del muslo) disminuye desde unos 30-40 grados al nacer hasta 10-15 grados en la adolescencia. Estos cambios son una respuesta natural a las necesidades del cuerpo en crecimiento.
Más allá de la madurez: los huesos nunca dejan de adaptarse
Aunque los huesos alcanzan su tamaño completo en la adultez, no dejan de cambiar. La famosa ley de Wolff dice que los huesos se vuelven más gruesos cuando los usamos mucho y más delgados cuando no los usamos. Pero la ley de deformación dinámica del hueso, propuesta por Zhang, va más allá: explica que los huesos siguen modificando su forma, curvatura y alineación incluso en la vejez. Esto significa que, aunque ya no estemos creciendo, nuestros huesos siguen respondiendo a las fuerzas que les aplicamos.
Por ejemplo, con el envejecimiento, es común ver cambios como la curvatura de la columna (llamada cifosis), la pérdida de estatura y la rotación externa de las piernas. Estos cambios son el resultado de décadas de estrés mecánico y de la pérdida de calidad ósea que ocurre con la edad.
¿Cómo funcionan estos cambios?
La clave está en la relación entre las fuerzas que aplicamos a los huesos, las pequeñas fracturas que se producen y cómo el cuerpo las repara. En las personas mayores, la osteoporosis (una enfermedad que debilita los huesos) hace que las fracturas microscópicas sean más frecuentes, especialmente en zonas como la cadera, la columna y la parte superior de la tibia (el hueso de la espinilla).
Estas pequeñas fracturas activan un ciclo de reparación: el cuerpo elimina el hueso dañado y lo reemplaza con hueso nuevo. Aproximadamente el 10% del hueso se renueva cada año de esta manera. Con el tiempo, este proceso va modificando la forma del esqueleto. Por ejemplo, las deformidades en forma de cuña que aparecen en las vértebras de personas con osteoporosis son el resultado de una distribución desigual de estas microfracturas y su reparación, lo que lleva a la pérdida de altura y a la curvatura de la columna.
Evidencia clínica: cómo cambian los huesos con la edad
Estudios recientes han medido estos cambios en diferentes partes del cuerpo:
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La cadera:
En un estudio con 140 pacientes asiáticos de 18 a 88 años, se observó que el ángulo del cuello del fémur (NSA) disminuye con la edad, pasando de 134.6° en adultos jóvenes a 127.5° en personas mayores. Además, el ángulo de torsión del cuello del fémur (FNTA) también se reduce, y el ángulo de anteversión del acetábulo (AVA) aumenta. Estos cambios explican por qué las personas mayores tienden a caminar con las piernas más giradas hacia afuera. -
La columna vertebral:
En personas con osteoporosis, las vértebras adoptan una forma de cuña debido a las fracturas microscópicas y la reparación desigual. Además, el ángulo de los pedículos (las estructuras que conectan las vértebras) disminuye, lo que complica cirugías como la colocación de tornillos pediculares. -
La tibia:
En personas con artrosis de rodilla, la parte interna de la tibia (el hueso de la espinilla) tiende a hundirse más que la parte externa. Este hundimiento no uniforme está relacionado con la gravedad de la artrosis y los cambios en la alineación de la pierna. Por ejemplo, un hundimiento de 2.5 mm o más suele verse en casos avanzados de artrosis.
Implicaciones para enfermedades degenerativas
La ley de deformación dinámica del hueso ayuda a entender cómo se desarrollan enfermedades como la artrosis de rodilla y los problemas de columna:
- Artrosis de rodilla: El hundimiento no uniforme de la tibia desestabiliza la rodilla, lo que lleva a deformidades y al desgaste del cartílago. Cirugías como la osteotomía del peroné (un corte en el hueso de la pantorrilla) pueden redistribuir las fuerzas en la rodilla, aliviando el dolor.
- Problemas de columna: Las deformidades en forma de cuña en las vértebras requieren enfoques quirúrgicos personalizados, especialmente en personas mayores.
- Fracturas: Los cambios en los ángulos del cuello del fémur con la edad deben tenerse en cuenta al tratar fracturas, para evitar una mala alineación.
Conclusión
La ley de deformación dinámica del hueso nos muestra que nuestros huesos nunca dejan de adaptarse, incluso en la vejez. Estos cambios, impulsados por las fuerzas que aplicamos y la pérdida de calidad ósea, están detrás de muchas enfermedades degenerativas comunes. Al entender estos principios, los médicos pueden mejorar el diagnóstico y el tratamiento de estas condiciones, ofreciendo una mejor calidad de vida a las personas mayores.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000483
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